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Alerta con la cocaína

Destino final de la droga ahora es la propia Sudamérica y se disparan la producción, tráfico y consumo.

Un informe mundial de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito –UNODC– del 2022 nos revela una realidad dramática en el planeta y en especial para América Latina. De ser un lugar de paso de la cocaína que proviene de países productores como Perú, Bolivia o Colombia, ahora es un destino final, ya que Brasil y Argentina reciben los cargamentos ilícitos y se dispara el número de consumidores.

La gravedad de la situación es que se ha simplificado el transporte y se ha acortado la ruta. Ahora, la selva tropical del Amazonas está convirtiéndose en zona bajo control de las mafias del narcotráfico que han establecido allí áreas dedicadas al negocio ilegal. Esa región que es asolada ya por delincuentes que explotan la madera y que –para garantizar su accionar– eliminan a los vigilantes provenientes de las comunidades nativas. La reciente muerte de un periodista británico y de un dirigente nativo en Brasil, cerca de la frontera con Perú, pone en perspectiva el peligro que acecha a la selva amazónica.

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El tráfico de drogas en Latinoamérica se sobrepuso a los confinamientos internacionales para llegar a picos aun mayores que antes. La fabricación de cocaína alcanzó un crecimiento récord en el 2020, del 11% con un volumen de 1.982 toneladas en relación al 2019. Colombia, pese a sembrar menos, mantiene su primer lugar en producción. Le siguen Perú y Bolivia.

El número de consumidores de drogas ha aumentado un 26% en la última década. Según el reporte de la ONU, son los jóvenes quienes usan más estupefacientes que las generaciones anteriores. Alrededor de 275 millones de personas los consumen por lo menos una vez al año y hay 36 millones de personas que sufren trastornos por ello.

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En el documento se señala que más del 40% de las personas que emplean drogas sintéticas con fines no médicos y que enfrentan mayores obstáculos para recibir tratamiento por trastornos relacionados con la utilización de alucinógenos son del género femenino.

Se trata de un informe que resulta una advertencia en un mundo en el que a los peligros de la pandemia, de los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania, la crisis mundial por fertilizantes y la escasez de alimentos, se suma la expansión de los narcóticos, con el costo económico y social que representa.