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Perspectivas y reparos

La recuperación del Perú en el 2021 es posible. Pero aún hay algunas variables que ponen en riesgo la meta.

Los vaticinios económicos para el 2021 son alentadores para el Perú. Después de un año para olvidar en el que la pandemia imparable y una total inestabilidad política nos colocaron en el centro de una tormenta perfecta, parece que el efecto rebote nos dará impulso y la recuperación del PBI podría ubicarse entre 10 y 12 por ciento.

Así lo establecen los organismos multilaterales, Banco Mundial y Cepal, entre ellos; que nos ubican, junto con Panamá, entre los países que van a tener más alto crecimiento en la región. Lo sostienen también el MEF y el Banco Central de Reserva, en anuncios que no dejan de tener sus reparos frente a riesgos latentes que perciben como amenazas contra la recuperación.

El propio ministro de Economía, Waldo Mendoza, en el CADE Ejecutivo 2021, intervino para resaltar las acciones adoptadas por su sector, como generación de electricidad e inversión pública. Habló de una recuperación del 17% de la inversión privada, además de incentivos tipo Reactiva Perú que han permitido que el aparato productivo empiece a sanear su apaleado organismo.

En el caso de la inversión pública, el Gobierno ha dispuesto que sea 35% superior a la meta de ejecución del 2020, es decir 39 mil millones de soles. Es una meta muy ambiciosa que demanda seguimiento milimétrico y acompañamiento técnico. También se han elevado los objetivos para inversión en regiones e inversión local.

Es decir, el motor de la reactivación está puesto en la obra pública. Esperemos que el contexto electoral no frene estos propósitos que redundarán en beneficio del desarrollo nacional.

El optimismo excesivo no es lo más recomendable en este escenario tan cambiante. En noviembre el debilitamiento que mostraba el contagio parecía reforzar la idea de que todo estaba mejorando sostenidamente. Un recrudecimiento de la pandemia con la denominada “segunda ola” es una amenaza que puede desalentar nuestros buenos pronósticos.

Otro aspecto a tomar en cuenta es la velocidad con la que llegue la vacuna y se empiece a neutralizar al virus impidiendo su contagio, con la vacunación de por lo menos el 75% de peruanos para generar el “efecto rebaño” que detendría la pandemia.

La intervención del Congreso en materia económica o fiscal es otro elemento considerado dañino para la buena marcha de la reactivación. Es indudable que existen no solo separación de poderes, sino también especialidades y responsabilidades que deben respetarse si nuestro compromiso es alentar el crecimiento del país en medio de los malos vientos que soplan.