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El candidato de izquierda que busca “enterrar” el legado de Correa en Ecuador

“Somos tercera vía de la izquierda holística, ambientalista, de la izquierda que está a tono con un sincretismo, una fusión de la riqueza”, afirmó Yaku Pérez a La República.

Yaku Pérez (c), del movimiento indígena Pachakutik, parte como el tercero en discordia según las encuestas publicadas en Ecuador. Su objetivo es forzar una segunda vuelta. Foto: AFP
Yaku Pérez (c), del movimiento indígena Pachakutik, parte como el tercero en discordia según las encuestas publicadas en Ecuador. Su objetivo es forzar una segunda vuelta. Foto: AFP
Adolfo Cuicas

Las elecciones presidenciales del Ecuador que se celebrarán este domingo 7 de febrero muestran a tres aspirantes con mayores posibilidades. El tercero en discordia, Yaku Pérez, busca entrar al balotaje desde una parte de la izquierda.

Pérez es el candidato por el movimiento Pachakutik, brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que en algún momento estuvo del lado del Gobierno de Rafael Correa (2007-2017). Ahora, dice que su objetivo es “enterrar” su legado.

Y al mismo tiempo pretende barrer con el modelo aplicado por el actual mandatario Lenín Moreno, aunque por encima de las estimaciones de voto tienen a Andrés Arauz, delfín de Correa, y Guillermo Lasso. Sobre esto y mucho más habló La República con Pérez.

Principales candidatos en las elecciones presidenciales de Ecuador este 7 de febrero. Infografía: AFP

Desde hace varias semanas las encuestas lo colocan como el tercero en disputa. Hace unos días conversé con la candidata Ximena Peña y me dijo que no creía en los sondeos porque en su país tienen un historial de poca credibilidad. ¿Cómo las evalúa?

Sí, en realidad son poco creíbles. Las encuestadoras me ponen en tercero, pero yo estoy seguro que vamos a la segunda vuelta; y, probablemente, podamos estar en primer lugar. Yo no tengo la chequera para ponerme en el primer lugar, por lo cual debo esperar lo que diga la Pachamama y la voluntad general.

¿Cómo evalúa la campaña que se efectuó en Ecuador?

Un poquito cansada porque nosotros sí le dimos a toda máquina, visitamos las 24 provincias y no solamente capitales, parroquias, comunidades donde no hay votos. Nuestro interés era escuchar, dialogar, y fue muy enriquecedora, incluso para mejorar y potenciar nuestro plan de gobierno.

¿Considera que Arauz y Lasso aparecen en la cabecera por su capacidad económica?

Aparecen en la cabeza de los sondeos que desventajosamente no tienen ética, porque si fueran serias, deberían ser independientes. Nuestra campaña fue austera, en comparación a las campañas millonarias de los otros candidatos, pero ni eso puede. Ellos tienen la chequera, nosotros tenemos la chacana, ellos tienen los millones de dólares, nosotros tenemos millones de corazones. Incluso en los debates la prensa me considero el mejor preparado.

¿Cómo realizó su campaña, que además fue atípica por la pandemia?

Visitando casa por casa, pedaleando en bicicleta, más de 2.000 kilómetros he pedaleado en esta campaña. Ahí he sentido los baches, no solamente de las vías en mal estado, sino los baches de la vida social de los ecuatorianos, unas inequidades sociales muy marcadas. En Guayaquil, que se habla del modelo exitoso, brilla la ciudad en el centro histórico, pero la espalda, la otra cara de la moneda: comunidades, barrios sin agua potable, sin alcantarillado, niños harapientos caminando descalzos, viviendo en viviendas precarias. Ese es el país de los contrastes, el país de la riqueza de unos pocos, frente a la pobreza de la inmensa mayoría.

El partido por el que usted concurre a las elecciones, todos lo recordamos por aquellas protestas de 2019 contra Lenín Moreno. ¿Cree que esta agrupación tiene la capacidad para llegar a Carondelet?

Tenemos la capacidad, somos colectivos, somos orgánicos. Sabemos no solo movilizar a la gente para protestar, sino para construir, y lo hemos hecho en este proceso electoral. A diferencia de hace 30, 40 años, esta vez tenemos un movimiento político propio con candidatos que tienen títulos de cuarto nivel, posgrados y sobre todo una reserva moral que marca la diferencia con el resto de candidaturas.

¿Cree que el movimiento indígena puede llevar a un candidato a la presidencia como ocurrió en Bolivia?

Hay una diferencia: en Bolivia la mayoría son indígenas, en el Ecuador no todos se consideran indígenas. Pero si bien vengo de mis ancestros cañaris, quechuas, que llevo con sano orgullo, no solo represento al movimiento indígena. Si fuese así, me quedaría con el histórico del 2-4%, hoy represento también a la izquierda ecologista, antiextractivista, a la izquierda que respeta y considera como un ser viviente al planeta, a la madre naturaleza, y no como un ser inerte para explotar, para acabar. Entonces represento a los ambientalistas y por mi trayectoria represento a los intelectuales, a los profesionales, a los trabajadores y a una ciudadanía que está cansada de los odios, de los rencores, del pasado oscuro de Correa y de Lasso. Por eso somos una candidatura distinta, fresca, nueva, opción real y eso es lo que ha calado en las neuronas y en los corazones de los ecuatorianos.

Mencionaba al expresidente Correa. ¿Piensa que ese movimiento que usted lidera podrá superar al llamado correísmo?

Es posible superarlo. Correa tiene la ventaja de que hizo obra, la gente dice: robó, pero hizo obra. Hacer obras es una obligación y robar es un delito. Los ecuatorianos somos gente honesta, pero la suerte es que tuvo una época de bonanza petrolera y eso le ayudó a fortalecerse y hacer una obra pública. Nosotros con ese dinero que se invirtió en carreteras, en hospitales, podríamos haber hecho el doble o el triple sin corrupción. La gente lo recuerda por eso. Hay que reconocer que tiene un voto duro, pero no hay mal que dure 100 años y estamos seguros de que este 7 de febrero es la oportunidad para enterrar en las urnas la corrupción y la prepotencia.

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¿Entonces ya no quedan afinidades con Correa? Recuerdo que en una época de su Gobierno el movimiento indígena lo respaldaba.

Lo respaldó solamente una facción del movimiento, porque no hay coincidencias, hay diferencias. Y las diferencias es que Arauz y el correísmo es extractivista, nosotros somos ecologistas. Ellos son capitalistas, modernizaron el capitalismo, porque privatizaron los sectores estratégicos de minas, de petróleo, de telecomunicaciones. Nosotros no proponemos privatizar, el patrimonio de los ecuatorianos no está en venta, sino proponemos fortalecerlo. Su Gobierno fue profundamente autoritario, dividió al movimiento obrero, de los maestros, el movimiento indígena, amordazó a los periodistas, cerró medios de comunicación e incluso hubo asesinatos como el del general (Jorge) Gabela. Nuestra propuesta es ser un Gobierno profundamente democrático, respetar las diferencias, las diferencias nos van a fortalecer, en una democracia hay que respetar a todos los sectores aunque sean minoría. Nuestra propuesta se difiere de la izquierda ortodoxa, completamente corrupta, por algo está prófugo de la justicia por actos de cohecho, de corrupción. Son temas que nos separan.

¿Entonces está descartada, en caso de que usted no vaya a segunda vuelta, un apoyo a la candidatura de Arauz?

Ese escenario no existe, nosotros entraremos a segunda vuelta y no votaríamos por un candidato que nos va a perseguir, a tratar de invisibilizarnos y destruirnos.

¿Y por Lasso menos, supongo?

Tampoco, porque es un candidato de la derecha, de la banca, que también tiene su pasado con el feriado bancario que hicieron en el 99.

¿Usted lidera una especie de tercera vía?

Somos tercera vía de la izquierda holística, ambientalista, de la izquierda que está a tono con un sincretismo, una fusión de la riqueza, de la cultura milenaria de los pueblos originarios, con los nuevos tiempos de los cuidados del planeta. Por ello, nuestra propuesta es una reconciliación con la naturaleza y la sociedad ecuatoriana. Y un pacto ecosocial capaz de poder salir adelante de una gran minga de los ecuatorianos.

¿Cuál es su propuesta para contener la crisis de la COVID-19?

Es una preocupación de los ecuatorianos, hay que adquirir las vacunas para la inmunización colectiva del 60% de la población. Y de esta manera evitar los contagios y la pérdida de vidas humanas, para alejar el temor de contagiarse, y con eso buscar reactivar el aparato económico. Hay que salir del fango que nos deja el Gobierno de Correa y de Moreno, que fueron lo mismo.

Datos económicos del Ecuador. Infografía: AFP

¿Cuál es su plan para reactivar la economía?

Combatir la corrupción, tenemos dinero que se puede alcanzar evitando la evasión tributaria, renegociando los contratos petroleros y de telefonía celular. Igual hay que mantener la reestructuración de la deuda externa, hay un conjunto de políticas públicas para la reactivación.

He leído en algunos medios que busca disminuir el Estado, algo no muy común por lo menos en la izquierda latinoamericana.

No hemos dicho que vamos a achicar el tamaño del Estado, eso es una distorsión. Decimos que vamos a eliminar algunas instituciones que no tienen sentido. Vamos a disminuir el número de asambleístas a la mitad, vamos a eliminar el sueldo vitalicio de los expresidentes y exvicepresidentes. Vamos a manejar con austeridad, pero sobre todo con honestidad una economía circular, no una economía lineal. Hay que tratar a toda costa de tener una base económica sostenida en la agricultura, en el turismo, en la agroecología, en la manufactura.

Este tipo de distorsiones, como la de disminuir el Estado, ¿se han repetido? ¿Tiene críticas hacia la prensa?

No, no han habido otras distorsiones. Yo creo más bien que, probablemente, otros candidatos, sobre todo del correísmo, que históricamente ha tenido un estado de propaganda, (están) tratando de reducir a la mínima expresión de los adversarios. En la última semana creció la campaña sucia en nuestra contra, inventando cosas nada creíbles como que soy corresponsable de un asesinato de hace 11 años, ¡aunque no conozco al asesinado y a los familiares! También han dicho que tengo concesiones mineras y no tengo ni una.

¿Cómo evalúa el alto número de indecisos?

Es básicamente porque la política ha sido tan devaluada que muchos jóvenes están hastiados y prefieren cualquier cosa que la política. La corrupción ahuyenta a cualquiera, el autoritarismo igual.

¿Qué espera para este domingo?

El domingo, sino meten la mano en el CNE (Consejo Nacional Electoral), si las elecciones son democráticas, transparentes, ojalá podamos celebrarlo todos, así nosotros no ganemos. Si es así, reconoceremos al rival, pero si nos beneficia a nosotros, igual con humildad seguiremos trabajando en bien de los ecuatorianos.

¿Cree que puede haber fraude?

Sí, el CNE no está constituido legítimamente. Nosotros somos la tercera fuerza política del país, pero no tenemos representación ahí y tampoco en las 24 provincias del país.

Acaba de mencionar en caso de que pierda, ¿no hay ninguna posibilidad de que apoye a algún candidato en balotaje?

No vamos a apoyar porque nosotros vamos a pasar a segunda vuelta.