Turquía: conversión de Santa Sofía en mezquita mantiene en vilo al mundo

04 Jun 2020 | 7:23 h
Hagia Sophia (del griego, Santa Sabiduría) es una antigua basilica patriarcal, luego convertida en mezquita y, actualmente, en museo, en la capital de Turquía, Estambul.
Hagia Sophia (del griego, Santa Sabiduría) es una antigua basilica patriarcal, luego convertida en mezquita y, actualmente, en museo, en la capital de Turquía, Estambul.

Ocaso en el Mediterráneo. Grecia ha elevado su voz de protesta ante una decisión que podría erosionar la intangibilidad del hoy museo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La basílica y museo de Santa Sofía vuelve a estar en el ojo de la tormenta luego que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, acompasara mediante videoconferencia el rezo de un pasaje del Corán en su interior como parte de las celebraciones del 567° aniversario de la conquista otomana de Estambul, el pasado 29 de mayo.

El director de comunicaciones de la oficina presidencial, Fahrettin Altun, intervino para aumentar la dosis y dijo que la catedral, ahora un museo, se convertirá “pronto” en un lugar de culto musulmán. “Sea paciente”, dijo, dirigiéndose a los ciudadanos, porque “juntos lo haremos realidad”.

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Santa Sofía fue una catedral cristiana construida por los griegos bizantinos que luego se convirtió en mezquita musulmana tras la conquista otomana en el Siglo XV. Más adelante, el gobierno laicista del presidente turco Mustafa Kemal Ataturk decidió darle una nueva faz transformándola en museo y prohibiendo todo rezo en su interior en 1935.

La mezquita de Santa Sofía vista desde el puente Gálata de Estambul. / ADRIÀ ROCHA CUTILLER

Al principio, eran los cristianos quienes exigían retomar su derecho al rezo al interior de Santa Sofía. Sin embargo, en las últimas dos décadas los musulmanes han tomado dicha posta sin demasiado éxito.

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Pero no sería hasta el pasado viernes que la polémica rebalsaría, luego que Santa Sofía acogiera en su interior el Surah de la conquista por primera vez en su historia desde la fundación Turquía, república erigida en 1923 sobre los cimientos del Imperio Otomano.

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía. (AFP))

El primer país en protestar sería Grecia, que calificó el recital de pasajes del Corán durante el aniversario de la conquista de Constantinopla en Santa Sofía como “inquietantes”.

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La respuesta de Erdogan fue contundente: “Ni una mezquita nuestra queda en pie en Atenas. Fueron todas demolidas hasta los cimientos. Pero nosotros no recurrimos a esos métodos en Estambul”. Además, dejó en claro que la presencia musulmana en Santa Sofía, lejos de representar un riesgo para la comunidad internacional, la ha “embellecido”.

Y es que, precisamente, Grecia es el único país de Europa que no cuenta con una sola mezquita en su capital. Esta realidad ha llevado al gobierno de Turquía a enrostrarle una supuesta “intolerancia” hacia la pluralidad religiosa.

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“Turquía no ha actuado ni en contra de la característica monumental de Santa Sofía para el mundo, ni en detrimento de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (1972) de la UNESCO", selló Hami Aksoy, portavoz del Ministerio de Exteriores de Turquía.

Lo cierto es que más de un crítico de oposición dentro y fuera de Turquía acusa a Recep Tayyip Erdogan de intentar congraciarse con al comunidad musulmana de ese país ante la desaceleración económica producto de la pandemia del COVID-19. ¿Será un nuevo episodio de la religión usada como herramienta de poder?

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