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‘Hitler no se suicidó’: la teoría que asegura la existencia del Führer después de 1945 [VIDEO]

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Muchos seguidores de la teoría de que Hitler sigue vivo aseguran tener pruebas de que lo vieron en Argentina.
Muchos seguidores de la teoría de que Hitler sigue vivo aseguran tener pruebas de que lo vieron en Argentina.

Escapó a Argentina, se cortó el pelo al ras y se afeitó el bigote para pasar desapercibido, afirma un periodista que dice haber conversado con testigos que estuvieron con Hitler.

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Las fuentes oficiales de la historia registran el 30 de abril de 1945 como la fecha de muerte de Adolf Hitler. La Segunda Guerra Mundial había llegado a su fin con una Alemania derrotada, y el Führer decidió suicidarse junto a su esposa Eva Braun.

No obstante, muchos dudaron de ese acontecimiento, comenzando por el general soviético Iósif Stalin. Ese mismo año acusó a Gran Bretaña de mantener escondidos a Hitler y a su esposa. El FBI y otros personajes también se sumaron a la teoría de que el líder nazi estaba vivo.

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Con el pasar de los años, algunos desistieron de la idea, pero otros se sumaron a investigar la posibilidad de su existencia después de 1945. Abel Basti, periodista y escritor argentino, es uno de ellos. Según afirma, Adolf Hitler no se suicidó, sino que huyó a Barcelona y posteriormente vivió en Argentina.

En una entrevista concedida para ABC, Basti explica que se han hallado documentos que sustentan dicha teoría. Uno pertenece al servicio secreto alemán “que da cuenta de que llegó a Barcelona, procedente de un vuelo de Austria”, asegura.

También el FBI realizó uno que indica que “el Ejército de los Estados Unidos está gastando la mayor parte de sus esfuerzos en localizar a Hitler en España”. Un tercero, continúa, pertenece al servicio secreto inglés.

Adolf Hitler y su esposa Eva.

“Habla de un convoy de submarinos con los jerarcas nazi y otro saliendo con rumbo a Argentina, haciendo una escala en las islas Canarias”, dice Basti.

Todas estas “pruebas” están recopiladas en su libro ‘El exilio de Hitler’. En él también recoge un documento en el que el Führer aparece como uno de los pasajeros evacuados en un avión, que llegaba desde Austria con destino a la Ciudad Condal (Barcelona), el 27 de abril de 1945.

Hitler en Argentina

De acuerdo con el periodista, el siguiente destino de Hitler fue Sudamérica. Pasó por varios países, como Colombia y Argentina, donde finalmente se quedó.

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“Se cortó el pelo, al ras, casi pelado. Y se afeitó el bigote. Con esto fue suficiente como para pasar desapercibido. Además, claro está, no se movía abiertamente en público. El corte de su bigote dejó al descubierto una cicatriz que tenía sobre el labio superior que no era conocida por la gente común», continúa Basti.

Asegura también que “nunca hubo pruebas de su muerte ni pericias criminalísticas que demuestren el suicidio”.

Para dar soporte a su teoría, el escritor cita testimonios de personas que presuntamente habrían conocido a Hitler. Uno de ellos es el de una anciana que aseguró haber trabajado para él y su esposa en 1956, en una residencia de Villa La Angostura.

También entrevista a Eloísa Luján, la ‘catadora’ que probaba la comida de Hitler para garantizar de que no estaba envenenada; y a Ángela Soriani, sobrina de la cocinera del Führer.

Juan Domingo Perón y Adolf Hitler en 1953

Otro de los escritos de Basti, ‘La segunda vida de Hitler’, narra un episodio increíble sobre una supuesta relación que hubo entre el entonces presidente de Argentina en 1953, Juan Domingo Perón, y Adolf.

El mandatario habría ordenado llevar unos documentos al líder nazi, que se encontraba en una estancia patagónica, a unos kilómetros de Bariloche. El mensajero fue el teniente coronel Julio Arturo Heil, quien contó el “secreto” a los 92 años antes de fallecer.

En julio de 2011, Heil estaba en el hospital cuando decidió confesarle a su esposa la misión secreta que le encomendaron años atrás. Creyó que moriría, pero no pasó y su familia no reveló los detalles hasta después de su muerte, en 2019.

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“Lo llama el jefe de la compañía y le dice que se presente en el despacho del director, el general Maglio. (...) Mi padre se presente y junto al director estaba el general Franklin Lucero, que en ese momento era el ministro de Guerra”, detalla Alejandro Heil, su hijo.

Según el testimonio, le informan que Perón quería hablar con él la mañana siguiente. Ambos se encuentran en la Casa Rosada y el expresidente le pregunta si era descendiente de alemanes porque necesitaba a uno para una misión especial.

Lucero le entregó un maletín, no sin antes hacerle prometer que no contara nada. El encargo consistía en documentos que debían ser recibidos por nada menos que Adolf Hitler.

“Ahora el chofer que lo trajo acá lo va a llevar a la base aérea de El Palomar, desde donde van a volar a Bariloche. Este portafolios se lo va a entregar en mano al señor Adolf Hitler…", le dijeron, según Infobae.

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El encuentro con el Führer

Lucero enganchó el maletín a la mano de Heil con una pulsera. Luego abordaron una movilidad que los trasladó a El Palomar, donde los esperaba un avión militar. Solo fueron ellos dos y el piloto y el copiloto, nadie más.

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Llegaron a Bariloche, donde otro teniente lo recibió y subieron a un jeep para finalmente llegar a la estancia patagónica donde se encontraba supuestamente Hitler.

“Mi padre cuenta que era una sala espaciosa, grande, con un ventanal que daba a una arboleda o un parque. Y la persona que supuestamente era Hitler estaba en un escritorio. (...) Se quedaron los dos solos. Le pregunta por el general Perón en un castellano dificultoso (...) Mi padre se desengancha el portafolio de la muñeca y se lo entrega. Intercambian dos o tres palabras, y de una repisa saca una botella de cognac con dos copas. Le sirve a mi padre, se sirve él y brindan por la Argentina y por Perón”, cuenta el hijo del teniente.

En aquel entonces, Heil tenía 25 años y Perón le hizo prometer con “palabra de honor” guardar el secreto a muerte. “De su reserva dependía su carrera”, le dijo.

Para Basti este y otros muchos testimonios que afirman haber conocido a Hitler en Argentina son suficientes para respaldar su teoría. De hecho, la presunta estancia del líder en Bariloche es también sustentada por otros investigadores como Gerrard Williams y Simon Dunstan.