EEUU: Carreras ilegales acabaron con la vida de dos estudiantes

Michele y Valentina encontraron la muerte cuando sus vehículos se vieron involucrados -sin querer- en carreras callejeras.

Michele y Valentina encontraron la muerte cuando sus vehículos se vieron involucrados -sin querer- en carreras callejeras.

Las muertes de Valentina y Michelle se suman a las de 179 víctimas que perdieron la vida al encontrarse en la pista de Los Ángeles, Estados Unidos, con pilotos que participaban de carreras ilegales.

El primer caso es el de Valentina, ella tenía 16 años cuando –sin notarlo- se involucró en una carrera en Wilmington la noche del 7 de diciembre de 2013. Valentina descansaba en el asiento trasero de un Mustang cuando el joven que se comprometió a llevarla a la casa de una amiga, retó a otro conductor en una conocida zona comercial.

El desenlace de la carrera fue fatal. A fin de ser el primero, el auto se pasó una luz roja, chocó contra una camioneta y terminó enquistado en la reja de un negocio.

"Valentina quedó colgada de la ventana del auto", contó con pesar su madre, Lili Trujillo D’Alessandro, oriunda de México. "No es justo. Mi hija estaría yendo a la universidad, viajando por Europa como ella quería o aprendiendo otro idioma", agregó.

Por su parte, Michelle tenía 19 años cuando el accidente de tránsito ocurrió. La joven encontró la muerte el 27 de febrero de 2016 cuando se dirigía a su casa después de pasear en Disneyland con tres amigos del trabajo.

Según relató su madre, los jóvenes viajaban por la carretera 5 a la altura de Commerce cuando el conductor de otro auto, que competía a 90 millas por hora contra otro piloto, perdió el control, golpeó un camión de carga y este salió disparado por encima del divisor de la vía y cayó sobre el vehículo en el que viajaban.

Como era de esperarse, el choque mató –instantáneamente- a Michelle, Brian Lewandowski, de 18 años; y el chofer de UPS, Scott Treadway, de 52.

Puede que Valentina y Michelle nunca se hayan conocido, pero según los relatos de sus madres ambas tenían sueños parecidos, disfrutar de su juventud, salir con amigos, terminar los estudios y sobre todo recorrer toda Europa antes de morir.

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