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Domingo

Los libros del libertador

En su semana de aniversario, la Biblioteca Nacional del Perú expondrá una selección de los 700 libros que el libertador don José de San Martín donó a la recién fundada república del Perú luego de emitir el decreto de creación de la BNP, hace exactamente 201 años.

Un tomo del Diccionario de Artes y Ciencias, base de la célebre Enciclopedia Francesa. Foto: Marco Cotrina/La República
Un tomo del Diccionario de Artes y Ciencias, base de la célebre Enciclopedia Francesa. Foto: Marco Cotrina/La República

Dime qué lees y te diré quién eres... o cómo me quieres gobernar. El caso es que don José de San Martín no solo viajaba con toda esa logística militar con la que emancipó Argentina, Chile y Perú. También cargaba cientos de libros de su biblioteca personal con los que trató de combatir nuestra ignorancia. Fue así que nos legó 700 libros y el 23 de agosto de 1821 decretó la creación de la Biblioteca Nacional del Perú, considerada la primera institución cultural de la república.

De esa primigenia colección casi no quedó ningún volumen luego del saqueo realizado por la soldadesca chilena durante la ocupación de Lima. Por si fuera poco, el 10 de mayo de 1943 se produjo un incendio que arrasó con millares de libros. Sin embargo, se han logrado recuperar poco más de 70 volúmenes gracias a las devoluciones aprobadas por los presidentes chilenos Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Y ahora que la BNP celebrará su cumpleaños número 201, es la mejor oportunidad para conocer algunos de los libros que pertenecieron al Santo de la Espada y que serán exhibidos en el local de la BNP en la avenida Abancay a partir del 23 de agosto.

“Lo importante es que hemos conservado todas las características de estos libros”, nos dice Fabiola Vergara Rodríguez, jefa institucional de BNP. “Podrán ver el exlibris (sello del dueño de la biblioteca, en este caso San Martín) y los sellos de las bibliotecas de Perú y Chile, donde estuvieron estos libros”, agrega.

¿Qué leía San Martín?

“El libertador fue un guerrero atípico. Una persona tan cultivada que viajaba con cientos de volúmenes de su biblioteca. Esa era su Wikipedia, pero cargada en mulas y carretas”, nos dice Jorge Huamán Machaca, coordinador del Equipo de Trabajo de Custodia de la Dirección de Protección de las Colecciones de la BNP.

En el repositorio de colecciones antiguas que semeja al interior de una caja fuerte, Huamán resalta que esta colección de libros nos permite conocer el pensamiento de San Martín y la memoria histórica del Perú republicano.

Entre los libros que serán expuestos figura uno de los cuatro tomos del Diccionario de Artes y Ciencias que fue el precedente directo de la Gran Enciclopedia Francesa. También un libro de técnicas agrarias y otro de matemática fechado en 1789. Entre los libros de geografía e historia militar figura uno de la historia del descubrimiento de Oceanía y otro de la guerra que enfrentó a rusos y turcos; así como la biografía del príncipe Eugenio de Saboya, gestor del desalojo de los otomanos que habían conquistado gran parte de Europa.

Otro libro de suma importancia para entender el pensamiento político de San Martín es el escrito por Honoré Gabriel Riquetti , Conde de Mirabeau, un revolucionario francés que fue escritor, diplomático, francmasón, periodista y político. Mirabeau llegó a la conclusión que el mejor gobierno era la monarquía constitucional, una idea que fue la base de la propuesta de San Martín para el Perú.

Pero Fabiola Vergara nos hace ver un libro que rompe todo esquema político y militar: un tratado de quiromancia fechado en 1499, escrito en latín y con finas ilustraciones en blanco y negro. El volumen, empero, tiene unas inscripciones de puño y letra (con bella ortografía) del propio Ricardo Palma. Vergara reconoce que los dos primeros párrafos son ciertos: el libro fue donado por San Martín y se trata de un incunable. Sin embargo, en el tercer párrafo se puede leer: “lo recibí del poder de un soldado chileno en 1881 por dos reales de plata y lo devuelvo a la biblioteca el 10 de diciembre de 1883″.

Al respecto, Jorge Huamán revela que “hemos detectado que ni bien Ricardo Palma asume la dirección de la Biblioteca Nacional se pone en contacto con la Prefectura para recuperar los libros que se estaban vendiendo en el mercado ubicado a solo una cuadra y media de la biblioteca, donde ahora está el Mercado Central. En un periódico de la época, fechado 19 de diciembre de 1883, pudimos leer que la policía recupera este libro. Es decir, no es cierto que Ricardo Palma lo pudo recuperar en 1881. Mucho menos haberlo devuelto el 10 de diciembre, nueve días antes de que fuera ubicado por la policía”. Y agrega: “Estamos ante la esencia de Ricardo Palma: él era un ficcionador -de ahí salen las tradiciones- entonces no solo ficcionaba en la literatura, también llevaba sus ficciones a su actividad oficial como director del Biblioteca Nacional. Don Ricardo tenía la mente afiebrada y es precisamente lo que siempre destacamos, un tradicionalista que había de llevar su arte más allá de su actividad oficial”.

Aniversario y actividades

La jefa institucional de la BNP nos explica que, además de la exposición de los libros de San Martín, también están realizando charlas especializadas para bibliotecarios y el 31 de agosto “vamos a entregar el reconocimiento Jorge Basadre para bibliotecología”.

Para el público en general se está dictando un taller de exlibris: cómo diseñar su propio sello para identificar la propiedad de un libro. También se realizan charlas de difusión de la colección patrimonial, una temporada de “cuentacuentos” para la comunidad infantil. Y en la sede de la BNP en Comas se instalará un club de lectura para adultos mayores.

Como se sabe, la BNP tiene 7 sedes que sirven para mostrar a los gobiernos locales cuáles son los estándares de las bibliotecas públicas. Lo cierto es que la BNP está descentralizando su plataforma pública digital y ha creado la primera estación de libros en Cutervo (Cajamarca) y en doce islas del lago Titicaca, en Puno.

“Hoy en día, las Plataformas Itinerantes de Acción Social (PIAS) consideran a la lectura un servicio esencial, semejante a los de salud e identificación”, sostiene Vergara. Pero lo mejor es saber que a través de su programa “Aló BNP en quechua” fueron atendidas 15 mil llamadas en solo un año y medio. Y que ya son 8 mil los libros en braile que han sido impresos y enviados a lectores invidentes, gracias a un convenio con Serpost.

Por todo esto, ¡feliz día BNP!