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Reportero bajo ataque

Raúl Mendoza

rtume

22 Nov 2020 | 12:44 h
Alonso Balbuena herido la noche del jueves 12 de noviembre. (Foto: Walter Hupiu).
Alonso Balbuena herido la noche del jueves 12 de noviembre. (Foto: Walter Hupiu).

Alonso Balbuena, periodista de Ojo Público, recibió una bomba lacrimógena en la pierna mientras cubría la retirada de unos manifestantes. No fue casualidad, un policía disparó directo contra él.

A pesar de que Alonso Balbuena gritó varias veces “prensa, prensa”, un policía que estaba apenas a unos diez metros de él, levantó su fúsil y le disparó una bomba lacrimógena directo al cuerpo. Ocurrió en el cruce de las avenidas Garcilaso de la Vega y Paseo Colón, mientras dispersaban a un grupo de manifestantes que momentos antes protestaban cerca de Palacio de Justicia.

El proyectil lo hirió en la parte inferior de la pierna derecha, comprometiendo además la tibia. Alonso, periodista de Ojo Público, había llegado recién al lugar para reunirse con un colega del mismo medio de comunicación. Fue entonces que se encontró con los manifestantes y empezó a grabarlos con su celular. De pronto, todos se dispersaron, él envió el despacho a su oficina, volteó y se dio cuenta que estaba solo mientras los uniformados se acercaban. En esas circunstancias sufrió el ataque policial.

“Empecé a cojear sin darme cuenta de la magnitud de la lesión. Gritando que era periodista pasé por entre los policías y me alejé del gas que salía de la lata. En cierto momento veo que mi pantalón tenía un hueco y salía sangre. Me tiro al piso, me remango el pantalón y ahí recién ví la herida. Llamé a la oficina para contar lo ocurrido y decir dónde estaba. Después llega más gente y un colega que me hace fotos (Walter Hupiu)”, recuerda Alonso.

Permaneció varios minutos sentado en la vereda apoyado en el muro del cerco perimétrico del Parque de Lima. Incluso en esas circunstancias, sangrando, se acercaron dos policías con intenciones de golpearlo. Debió volver a mostrar su credencial -la llevaba colgada al cuello- para evitarlo. Una brigada de auxilio médico -de aquellos que atendían a los manifestantes- llegó y le detuvieron la hemorragia. Después llamaron a una ambulancia del SAMU que lo trasladó a la Clínica Internacional, a una cuadra de donde cayó. Allí permaneció hasta el día siguiente, cuando lo trasladaron al Hospital Rebagliati, de Essalud.

Mientras estuvo en la clínica ocurrió un hecho llamativo: dos policías de civil fueron a buscarlo, se identificaron como tales en el ingreso, pero al notar que eran grabados por otro periodista de Ojo Público que estaba allí, se retiraron. En la clínica también se encontró con Alonso Chero, fotógrafo de El Comercio, herido por un perdigonazo policial en la espalda. En total, durante la semana de protestas por la vacancia de Martín Vizcarra, una treintena de periodistas fueron heridos.

Conversamos con Alonso el jueves pasado, horas después de una intervención en su pierna. Tiene daño de tejido blando y exposición ósea en la parte de la canilla, en una herida de 5 por 5 centímetros. En el procedimiento quirúrgico le retiraron tejido dañado y está recibiendo tratamiento para acelerar la recuperación del tejido sano. Más adelante necesitará un injerto de piel. El dolor es intenso cuando debe incorporarse. En el mejor de los casos deberá quedarse internado por lo menos quince días más.

Después de otras intervenciones vendrá el proceso de rehabilitación. Ahora recuerda que esa misma noche había oído al ministro del Interior decir que las bombas lacrimógenas se lanzaban al aire y no al cuerpo. Ha cubierto otras situaciones parecidas en los años que tiene de reportero, pero nunca había visto una agresividad como la que vivió. El daño sufrido es grande: deberán pasar algunos meses para que se recupere del todo. Su caso ha sido de una violencia flagrante.