La Lima distópica de Adolph

Raúl Mendoza

rtume

01 Nov 2020 | 10:33 h
José B. Adolph es uno de los referentes mayores de la ciencia ficción en el Perú.
José B. Adolph es uno de los referentes mayores de la ciencia ficción en el Perú.

Este año se reeditó Mañana, las ratas, una novela imprescindible en la extensa obra de José B. Adolph, uno de los mayores exponentes de la ciencia ficción en el Perú. Su libro habla de Lima en 2034, degradada y fantasmal.

“Le habían contado que la vieja Plaza, como todo el resto de esta zona, era ahora un maloliente hacinamiento de basura entre edificios derruídos, poblados por ratas humanas y de las otras. Una bruma gris parduzca flotaba permanentemente sobre estas ruinas; de noche, se decía, brotaban disparos, aullidos y gritos escalofriantes de estos callejones y cañones que vivían en una autónoma sordidez. Más de un osado buscador de experiencias inéditas se había perdido para siempre en el callejón de Carabaya o en las increíbles covachas de Moquegua o de La Merced”.

Así describe José Adolph (1933-2008) un degradado centro histórico de Lima en las páginas iniciales de Mañana, las ratas, su novela, situada en una distópica ciudad capital, en el año 2034 y en donde ya no existe un gobierno nacional. La democracia ha fracasado y nos gobierna un conglomerado empresarial global que también gobierna el mundo. Hay una elite dirigente y los millones de excluidos son las ratas. El libro, publicado por primera vez en 1984 (Mosca Azul / Cedep), ha sido reeditado este año por Minotauro.

La elite vive en las inmediaciones de Lima. El protagonista, Tony Treveris, vive en Mala y mucha de la actividad comercial sucede en Pucusana. Miraflores es el nuevo centro de la capital y también está en proceso de degradación. En la Vía Expresa hay puentes cada 300 metros y los ejecutivos viajan en helicóptero por la ciudad. El di-rectorio que domina el mundo tiene su base en la Luna.

El escritor José Guich señala que Mañana, las ratas es un texto fundacional para nuestra literatura de ciencia ficción, y para la novelística peruana e hispanoamericana. “Su trascendencia es para mí equivalente a Los ríos profundos, La ciudad y los perros, Los inocentes, Ximena de dos caminos, La piedra en el agua o La violencia del tiempo, solo por citar algunas piezas canónicas nacionales”, explica.

Con esta novela, según Guich, por primera vez la distopía, es decir, una visión oscura, pesimista y apocalíptica del futuro, aparece con una potencia visceral y adulta en nuestros predios. Más que de la posteridad, Adolph habla de su presente: de nuestra genética social e histórica proclive a aceptar tiranías a cambio de orden y seguridad, o de sumirnos en fanatismos que nos convierten en seres deshumanizados.

Otro autor de ciencia ficción, Daniel Salvo, estudioso del devenir del género, señala que Mañana, las ratas es una novela capital de la ciencia ficción en el Perú y marca un contrapunto con la primera novela de ese género que apareció en el país: Lima de aquí a cien años (1843). “El libro de Adolph es una distopia sobre la misma ciudad”.

Ciberpunk

Salvo se sorprende por el gran poder de anticipación de Adolph. “No es la ciencia ficción de la aventura, el viaje estelar o el robot rebelde, sino una mirada política sobre la sociedad. Uno de los primeros reportajes que le hicieron llamaba política-ficción a la novela. Aquí no estamos ante el avance tecnológico, sino en el año tal y hay un deterioro”, explica.

También ha señalado, en un artículo de 2004, que esta novela “de haberse publicado en EE.UU., le quitaría al Neuromante de Willian Gibson la gloria de ser considerado como el iniciador de la moda ciberpunk”.

Adolph incursionó desde sus primeros libros en la ciencia ficción, con temas variados. “Sus temas son siempre desafiantes: nos obligan a mirar sobre nosotros mismos como especie, con nuestros, temores, prejuicios y falencias. [...] La reedición de su gran novela debe ser motivo de celebración”, dice José Guich. El propio Adolph, dijo sobre su novela: “es la relación sexo-política; es el problema de las minorías selectas; es la destrucción de Lima, [...]; es la posibilidad de cualquier cosa”. Esa lectura, ese viaje al futuro se hace imprescindible hoy.