Dragón del espacio

La espectacular Crew Dragon con el cohete Falcon 9 antes de su vuelo al espacio.

Si SpaceX, la empresa fundada por el excéntrico Elon Musk, logra que hoy su nave tripulada Crew Dragon llegue con éxito a la Estación Espacial Internacional habrá inaugurado una nueva era: una en la que los vuelos privados te llevarán fuera de este mundo.

Raúl Mendoza
31 May 2020 | 14:20 h

La cápsula Crew Dragon mide nueve metros de altura. No tiene mandos como en las viejas naves espaciales sino pantallas táctiles. Cuenta con un sistema de propulsión que la puede alejar de la plataforma de lanzamiento o de sus cohetes, si ocurriera algo imprevisto. Y viaja en piloto automático, trazando su ruta hacia la Estación Espacial Internacional (EEI). Llevará dos astronautas y tardará diecinueve horas en llegar desde la tierra hasta su destino.

El éxito de la misión se sostiene en el Falcon 9, un cohete de dos etapas que se encargará de poner a la cápsula en órbita: el segmento inferior se encenderá y se propulsará al espacio por dos minutos y medio, después de lo cual caerá a tierra y aterrizará con sus propios motores. El segmento superior se activará durante seis minutos. Después la Crew Dragón se separará y hará el viaje con sus propios propulsores hasta acoplarse en la EEI.

Este es un proyecto desarrollado íntegramente por SpaceX, la empresa fundada por el visionario y polémico Elon Musk, el fundador de Tesla, la marca de autos eléctricos; y creador de Paypal, el sistema de pagos en línea más conocido del mundo. Este emprendimiento de tecnología aeronáutica nació en el 2002 en California, EEUU, con la idea de desarrollar el turismo espacial, pero también con el sueño de volver a la Luna y colonizar Marte.

“Queremos que las novelas y películas de ciencia ficción se hagan realidad”, es acaso la frase más famosa de Elon Musk en relación con las empresas que ha creado. Siempre apunta hacia el futuro. Y a la manera de Steve Jobs, también es un cruzado del diseño. La cápsula Crew Dragon no solo es eficiente sino hermosa. Y ahora que Musk está a cargo, incluso la plataforma de lanzamiento, en Cabo Cañaveral, de donde partieron todos los vuelos a la Luna, luce más sofisticada.

“La torre de servicio, que en tiempos del Apolo había sido una estructura industrial de vigas y tuberías ha sido rediseñada y su color cambiado del anodino rojo a una minimalista combinación de negros y blancos. Los brazos de acceso a las distintas etapas del cohete han desaparecido. Solo se mantiene el más alto que conduce a la cápsula […] Los astronautas visten trajes estilizados, en blanco y negro, para hacer juego con la cápsula, el cohete y la torre. No desentonarían en una película de Star Trek”, describe El País.

Taxi estelar

Son otros tiempos: en el pasado los astronautas rusos y americanos iban hasta la plataforma a bordo de buses adaptados. Esta vez los dos tripulantes, Doug Hurley y Bob Behnken, lo harán en un automóvil eléctrico, un Tesla modelo X. Será el primer vuelo tripulado que parte de Estados Unidos desde que el transbordador Atlantis voló hacia la EEI el 2011. El comandante Hurley estuvo en ese último vuelo del programa de la NASA. Ahora será el primero de esta etapa.

Hace nueve años que los astronautas norteamericanos viajan al espacio en las naves Soyuz rusas y eso le cuesta a la agencia espacial norteamericana casi noventa millones de dólares por tripulante. Por eso -abandonado el programa de los transbordadores por su alto costo- decidieron dejarle ese espacio a la empresa privada. SpaceX ha hecho contratos con la NASA y compite con Boeing, Virgin y Blue Origin en esta carrera espacial entre empresas privadas.

Si Hurley, comandante de nave, y Behnken, comandante de operaciones, acoplan hoy la cápsula a la EEI, SpaceX habrá tomado la delantera y será el taxi recurrente que lleve a los astronautas de la NASA al espacio. También habrá dado el primer paso para los vuelos comerciales a tales distancias. Quizá en unos años, quien pueda pagar el pasaje pueda dar una vuelta a 400 kilómetros de altura. Solo tendrá que estar en buenas condiciones físicas.

Hurley tiene una hoja de servicios impresionante: ha sido parte del cuerpo de marines, piloto de pruebas de la armada, instructor de armas y tácticas de aviación marina, es licenciado en Ingeniería Civil y tiene 5,500 horas de vuelo en 25 tipos de aviones. Es parte del programa de astronautas de la NASA desde el 2000 y ha viajado al espacio en los transbordadores Endevour y Atlantis. También ha sido instructor de astronautas.

Behnken, por su parte, es licenciado en física y doctorado en ingeniería mecánica. Ha sido piloto de pruebas de la Fuerza Aérea de la Base Edwards. Tiene más de 1,500 horas de vuelo en 25 tipos de aviones. También es astronauta desde el 2000, ha sido jefe de operaciones del Centro Espacial Kennedy y jefe de astronautas de 2012 a 2015. Ha volado dos veces en el transbordador Endevour y ha realizado tres caminatas espaciales.

Los dos son, como se ve, veteranos de los vuelos espaciales. La misión no tendría porque salir mal si ocurriera algún inconveniente. A pesar de que el vuelo lo monitorea la NASA desde tierra, ellos pueden resolver cualquier problema técnico que se presente. Podrían quedarse unos dos meses en la EEI y deberían volver antes de los cien días, porque algunos equipos de la cápsula pueden empezar a deteriorarse en ese lapso.

Musk y su sueño

Elon Musk, nacido en Sudáfrica, no solo es un magnate dueño de negocios exitosos sino un provocador y a veces, un excéntrico. Hace poco tildó de ‘fascista’ y ‘encarcelamiento forzado’ la cuarentena ordenada en EEUU por algunos gobernadores. Le ha puesto un nombre raro a su hijo (X Æ A-Xii). Y se conoce que tiene un carácter irascible: ha despedido en el acto a empleados, que juzgaba incompetentes, por errores mínimos.

Su lado más brillante se centra en abordar tres dilemas a largo plazo para la humanidad: el cambio climático, el riesgo de la dependencia de un solo planeta y el riesgo de obsolescencia de la especie humana. A partir de ahí surgen sus ideas de vehículos eléctricos y baterías solares que desarrolla con Tesla, y los viajes espaciales que lleva adelante con SpaceX. Para él, debemos colonizar Marte porque quizá un día la tierra no sea suficiente para todos.

Su sueño de conquistar el espacio exterior también lo acompaña con toques ‘Musk’, como el nuevo diseño de los trajes espaciales: uniformes en blanco y negro creados por José Fernández, quien hizo los trajes de las películas Wonder Woman, Batman Vs. Superman, y Capitán América en ‘Civil War’. Los trajes tienen todas las prestaciones de los antiguos pero son menos pesados. El casco se ha hecho con impresión 3D. Todo parece de un film de ciencia ficción.

Este lanzamiento también tiene un ángulo que nos enorgullece: la ingeniera peruana Rosa Ávalos-Warren, gerente de misión de la red de comunicaciones y rastreo para vuelo espacial tripulado en el Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA, participará de las operaciones.

“Como gerente de misión, proporciono soporte de operaciones de vuelo en tiempo real para la Dragon de SpaceX y la Estación Espacial Internacional", ha dicho nuestra compatriota. Ella apoyará el lanzamiento desde el Comando de Integración de Redes en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, proporcionando comunicaciones de datos y voz hacia la tripulación y la nave espacial durante todo el ciclo de la misión, desde el lanzamiento hasta el aterrizaje.

Si todo sale como está planeado, la nave llegará hoy, pasadas las 10 de la mañana, a la EEI. Para Elon Musk será un éxito con proyección al infinito.

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