Barranco en cuarentena

Soldados traen al recuerdo una de las portadas más famosas de The Beatles.

El periodista Sengo Pérez habla de su nuevo proyecto fotográfico: un libro que registra día a día los momentos de confinamiento en uno de los distritos limeños con mayor vida cultural y nocturna.

La República
24 May 2020 | 11:48 h

El 16 de marzo entramos en cuarentena. Ese día dejamos de ver una película china, de hombres con mascarilla e impensables confinamientos, y entramos como protagonistas en una similar, pero en casa. El oriente ya no era tan lejano para un virus que viajó miles de kilómetros, haciendo escala en Europa, hasta llegar a Perú.

Ese día salí a comprar, como todos –aunque no papel higiénico, lo juro– y llevé la cámara. Era consciente de que estaba ante un hecho histórico que debía registrarse. Finalmente es lo que hacemos desde que tenemos uso de los ojos. Son recuerdos que, después, con la cámara, se hacen visibles para los demás.

No tenía el primer día la intención de repetir esa salida. Pero así fue, y volví a la calle con la idea de apuntar mi objetivo al barrio en el que vivo y del que soy: Barranco.

Porque barranquino uno se hace, independientemente de donde nace.

Rondaba en mí aquella frase: “Pinta tu aldea y serás universal”, no pretendiendo ser yo el universal, sino mi aldea. En la historia de un hombre se puede contar la historia de muchos hombres. En la historia de un barrio se puede contar la historia de muchos barrios.

Y hombres de uniforme aparecieron para controlar el orden. Y los vecinos de todos los días se hicieron invisibles. Y los gallinazos se hicieron mal presagio. Y el barrio de la juerga se convirtió en esqueleto de juerga. Y cesaron los ruidos inventados por el hombre, sus gritos, sus motores, sus insoportables cláxones.

Día a día he salido, caminando, registrando los cambios, esa increíble adaptación del hombre a la desgracia. Y se fue el verano. Y llegó el otoño.

El libro

Son fotos con textos. A Eugene Richards, el notable fotógrafo estadounidense de la Agencia Magnum, le preguntaron una vez: “¿Por qué tanto texto en su libro, si es de fotografía?”. Respondió que hay cosas que no podía decir con fotos. Porque no creo en eso de que hay imágenes que valen por mil palabras, porque son lenguajes diferentes –ninguno vale más que el otro–, que cuando caminan juntos se enriquecen mutuamente. Así me apoyé en escritores o periodistas o amigos del presente como Gabriel Rimachi, Santiago Roncagliolo, Mario Suárez Simich, Gustavo Rodríguez, Domingo de Ramos, Mary Ann Agurto, Guillermo Román, Raúl Tola, Kenneth O’Brian, Umberto Jara, Roger Santivañez, Cecilia Podestá, Juan Manuel Robles, Dante Trujillo, Bili Sánchez Montenegro, Flor Ruiz, Andrés Longhi, Pancho Casas, Javier Arévalo, Fernando Valencia y otros del pasado con textos que parecen del presente, como Daniel Defoe, Camus, Borges, Vallejo, Arguedas, Eguren, Parra del Riego, Saramago, Emily Dickinson, Benedetti.

Todos ellos dicen lo que no dice la foto, o la complementan.

Por ahí va la historia de este proyecto que será libro, aunque no tenga, por ahora, final.

Video Recomendado

Lazy loaded component