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Padres y maestros sustitutos

En tiempos de COVID-19 los colegios permanecen cerrados y los niños deben permanecer en casa hasta nuevo aviso. ¿Cómo asumen los padres la tarea de ser profesores de sus hijos? Tres familias nos cuentan cómo se organizan para hacerlo.

Raúl Mendoza
05 Abr 2020 | 13:21 h

Sofía estudia en un colegio de Pueblo Libre y está en primer grado. Desde que se cancelaron las clases por la presencia del COVID-19 en el país, lleva sus cursos a distancia. Sus papás, Rocío y Luis Felipe, directores de una empresa de marketing digital, también trabajan en su casa desde que se decretó la cuarentena y, por ahora, se han convertido en sus profesores transitorios.

“A través de una plataforma digital le envían PPTs con la clase del día. De comunicación, matemática, ciencias, inglés y hasta educación física. Ella está aprendiendo a leer y escribir. En comunicación, por ejemplo, le preguntan: ‘¿Qué actividad te gusta hacer?, escríbela con una oración corta’ o ‘¿Cuál es tu juguete preferido?, dibújalo’, cuenta Rocío. En matemáticas le piden completar series de números y otros ejercicios de razonamiento.

Pero la casa no es lo mismo que un aula y a veces es difícil que Sofía se tome las clases en serio. Hay muchas distracciones: la TV, el celular, sus juguetes. Rocío y Luis Felipe han establecido dos horas al día, de tres a cinco de la tarde, donde se sientan con ella a una mesa, ponen los cuadernos, los libros, la cartuchera y la laptop para hacer los ejercicios del día.

“Ponemos todo lo que va a necesitar, como en una clase, para que no se distraiga. Ha sido difícil establecerle la rutina”, explica Rocío.

Hasta la semana pasada eran clases sugeridas, pero a partir de abril, los ejercicios son obligatorios.

“Ella viene de inicial, donde jugaba y hacía trabajos con otros niños. En las mañanas todavía quiere jugar, ver dibujos. Se levanta pilas pero no para estudiar sino para jugar. Por eso trabajamos por la tarde”, dice Rocío. Además eso les deja la mañana a ellos para el teletrabajo con los demás colaboradores de su empresa.

A veces su hija le ha dicho: “¿Tú me vas a enseñar?, ¿Tú sabes?”. “Claro que sé, le digo”, cuenta Rocío, riéndose. A su vez, los profesores del colegio riéndose”. se conectan entre las ocho y la una de la tarde para responder cualquier duda que tengan los padres sobre las clases virtuales. Durante la semana un profesor habla con cinco padres de familia por la plataforma Zoom durante media hora.

Sofía pregunta cuándo volverá a clases. “Le explicamos que si la gente no sale de su casa y se controla el virus, muy pronto. Y se alegra. Por ratos toma bien las clases, por ratos se aburre”, comenta Rocío. Le han explicado qué es el coronavirus y por qué nadie debe salir.

Algunas veces Sofía habla con sus amigos por teléfono y se mandan audios. Entre ellos se animan: “Nos vemos después de la cuarentena”.

Tres es multitud

Si bien los colegios públicos empezarán sus clases formales, no presenciales, el 6 de abril, los colegios privados ya llevan clases a distancia desde marzo. Es el caso de Fátima, siete años, que estudia en un colegio Los Olivos. A ella las tareas le llegan a través de la conocida plataforma de internet Cubicol.

“Ahí colocan el video de la clase del día, digamos aritmética, y adjuntan la tarea. Son ejercicios vinculados al video”, cuenta Marysabell, su mamá.

Y si lidiar con un niño para que se siente y haga sus tareas ya es difícil, para Marysabell y su esposo Carlos es más complicado porque tienen tres niños, de cuatro, siete y doce años.

“Cuando trabajamos con Fátima, su hermano menor, que es un poco hiperactivo, quiere estar ahí, detrás de ella y de mí. La molesta a su hermana. Y ella también se distrae porque está en la casa y no en un aula”, dice Marysabell.

Ambos papás trabajan desde casa y se dividen el trabajo con los chicos. “Con Fátima hacemos el trabajo de 4 a 5 de la tarde. Nos vamos a un ambiente, cerramos las puertas y empezamos. Yo estoy trabajando desde casa, soy administradora, pero todo el día me llaman de la oficina. Así que tengo que organizarme para ayudarla y también hacer mi trabajo. Mi esposo es contador, y como es mes de impuestos, también está complicado con sus tiempos”, cuenta.

Por ahora el colegio no pide que le envíen las tareas obligatoriamente, pero sí que las desarrollen y las peguen en el cuaderno del curso. Cuando vuelvan a clases presenciales las revisarán.

Con su niño mayor, de 12 años, hay menos problemas pero también hay que alejarlo un rato del celular y los juegos por computadora. A él le dejan tareas semanales y próximamente le van dar clases virtuales con transmisión en vivo. “Los profesores se van a conectar desde un aula y van a dictar la clase. En esa etapa va a haber mayor control y evaluación”, cuenta Marysabell.

Los chicos, a pesar de no poder salir, siempre contactan a los compañeros. Fátima conversa por videollamada con cuatro, cinco amigos, y se divierten a distancia.

Clases sin horario

Malena tiene un niño de seis años en primer grado y el primer lunes de cuarentena desde el colegio le enviaron un comunicado acerca de cómo se iban a realizar las clases no presenciales. “Los profesores preparan fichas de cada curso y los papás los descargamos para trabajarlas durante la semana”, cuenta. Los profesores están en Whatsapp para responder cualquier duda.

“¿Cuál es el principal problema de tener que hacer clases en casa?”, preguntamos. “El principal es que se distrae mucho. Trato de establecer horarios en el día. Si, por ejemplo, son cuatro hojas, en la mañana avanza dos hojas, y en la tarde dos más. Aparte de las tareas que tiene, le hago refuerzo con lectura, para que se vaya acostumbrando”, dice.

El colegio no les ha establecido horarios. Les mandan las fichas, ellos las trabajan durante la semana y las mandan al correo del profesor de cada curso, ya desarrolladas, el viernes.

Malena trabaja en una institución del Estado y por estos días está haciendo teletrabajo con acceso remoto a su oficina. Las fichas del colegio le llegan lunes y miércoles -unas doce semanales- y ella las organiza para avanzar tres o cuatro al día. “Mi trabajo es como si yo estuviera en la oficina. Y, aunque él quiere jugar en las horas en que no estamos haciendo las tareas, también tengo que explicarle que tengo tareas que cumplir, que tengo un jefe”, explica.

Los papás también tienen un grupo de Whatsapp. Allí se ayudan entre padres: hay quienes tienen problemas con lo digital. “Ha ocurrido que alguno de los padres ha bajado las fichas de la web y las enviado al correo de otro para que las tenga más fácil”, cuenta.

Mañana 6 de abril casi 6 millones de escolares también deberán empezar las clases de este año en los colegios públicos. Todo abril serán a distancia, virtuales. Muchos padres tendrán que amoldar sus horarios de trabajo para ayudar a los más chicos, y acercarse más a la tecnología. Efectos de una pandemia mundial. Como dijo un experto en educación: el futuro se ha adelantado.

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