Devastación en La Pampa. Perú es el séptimo país con mayor deforestación en bosques primarios. Foto: Jorge Cerdán.
Devastación en La Pampa. Perú es el séptimo país con mayor deforestación en bosques primarios. Foto: Jorge Cerdán.

Perú: Contra la emergencia climática

En respuesta al llamado de la ciencia a tomar medidas urgentes contra el cambio climático, el Perú se ha propuesto reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 35% antes de 2030. Lo adelantó a DOMINGO la ministra de Ambiente, Fabiola Muñoz, antes de viajar a la COP25. El camino es: más energías limpias y menos deforestación.

Óscar Miranda
08 Dic 2019 | 12:37 h

Los glaciares de todo el mundo se derriten aceleradamente.

El permafrost –el suelo helado del Ártico– se descongela 70 años antes de lo previsto.

La temperatura del planeta rompe récords todos los años.

El nivel de los océanos aumenta irreversiblemente.

El cambio climático se agrava y por esa razón los líderes mundiales reunidos por estos días en Madrid, en la COP25 –la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas–, coinciden en una verdad indiscutible: es necesario profundizar las medidas para enfrentar la emergencia.

Hace cuatro años, en París, los países se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). El compromiso del Perú fue reducir el 30% de sus emisiones calculadas para el año 2030.

Pero, como sostiene el ecólogo peruano Ernesto RáezLuna, la situación ha cambiado.

A lo largo del último año, los científicos han advertido que los compromisos asumidos en el marco del Acuerdo de París se han quedado cortos si queremos evitar los efectos más devastadores de la crisis.

–Este año nos hemos dado cuenta de que las cosas están ocurriendo más rápido de lo que pensábamos y eso significa que las medidas que decidió adoptar el Perú han quedado totalmente desactualizadas– dice.

Los expertos nacionales lo saben. El Gobierno lo sabe.

La ministra de Ambiente, Fabiola Muñoz, lo sabe.

Fue por eso que esta semana, en diálogo con DOMINGO, anunció que durante el año que viene se hará una completa revisión del plan de acción climática que se presentó a las Naciones Unidas en 2016. El objetivo es identificar nuevas medidas de mitigación. Actualizar las metas al alza. Un mayor sentido de urgencia. Más ambición climática.

La apuesta que tenemos, que es lo que estamos trabajando con los sectores, es que podamos aproximarnos a un 35% de reducción de emisiones antes del año 2030, quizás en el 2024 o 2025. Es decir, aumentar la meta y reducir el tiempo.

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) recomienda que los países deberían reducir sus emisiones en un 45% para el año 2030, si quieren realmente evitar cruzar el umbral de 1.5° C de calentamiento. Le preguntamos a Muñoz si el Perú podría fijarse una meta así de ambiciosa.

–Justamente para determinar esas cosas es que estamos haciendo este proceso de revisión– dice. –Lo que no podríamos hacer es fijarnos una meta que no vamos a cumplir. Hay que tomar esto con mucha responsabilidad. Está en juego la supervivencia del planeta.

PARAR LA DEFORESTACIÓN

Por supuesto, fijar metas ambiciosas no constituye toda la solución. Así lo sostiene Richard O’Diana, especialista del Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC).

No basta con aumentar la ambición– dice, en diálogo vía Whastapp desde la COP25. –Lo que tenemos que hacer es implementar medidas de mitigación concretas, con plazos, responsables e indicadores tangibles que permitan medir el avance y determinar de dónde vamos a reducir.

El compromiso del Perú involucraba adoptar 62 medidas de mitigación del cambio climático, dividas en sectores como energía, agricultura, industria, uso del suelo y manejo de desechos. Tomando en cuenta que la mitad de las emisiones en el país se generan por el cambio de uso del suelo (la deforestación), las medidas que se anunciaron en este sector son claves.

Sin embargo, ninguna de las ocho medidas sobre el uso del suelo apunta directamente contra la deforestación– afirma O’Diana. –Apuntan más a cosas como manejo forestal, titulación de comunidades indígenas y creación de áreas naturales protegidas, pero no se dirigen concretamente al problema.

El vocero del MOCICC cree que una medida que debería incorporarse es elevar las penas contra los deforestadores. La ministra de Ambiente, sin embargo, relativiza su eficacia.

–Durante muchos años se pensó que la lucha contra la tala ilegal y la deforestación tenía que estar basada en el castigo– sostiene. – Y sí, se tuvo algunos resultados, pero no se solucionó el problema. Por supuesto, no hay que dejar de denunciar y sancionar, pero lo que tenemos que hacer es apostar más por la economía legal. Convencer a las personas de que sí es rentable mantener el bosque en pie.

Ernesto Ráez-Luna recuerda, por su lado, que el principal agente causante de la deforestación en el país es la pequeña agricultura de pan llevar y, en ese sentido, cree que una medida de mitigación efectiva sería que el Ministerio de Agricultura brinde acompañamiento técnico para que esos agricultores no solo no tumben más bosque, sino que aprendan a regenerar el que ya han devastado.

–Tenemos una ola que se mueve de las montañas hacia abajo, dejando atrás chacras que ahora son purmas. Debemos revertir ese movimiento, regresarlo montaña arriba y volver productivas esas tierras de nuevo. Convertir a esos agricultores en labradores del bosque.

La ministra de Ambiente –que entre marzo y setiembre de este año fue ministra de Agricultura– asegura que ese acompañamiento ya se viene dando y que la política del gobierno es promover una agricultura sostenible, baja en emisiones.

ASUMIR LIDERAZGO

Una de las respuestas más notorias de los países al cambio climático es que están usando cada vez más energías renovables. Eólicas, solares, geotérmicas... En países como Chile el 20% de su electricidad proviene de energías limpias. Perú está a la zaga: el compromiso ante Naciones Unidas fue llegar al 5% en 2030. Una meta que la propia ministra reconoce obsoleta.

O’Diana y Raéz-Luna coinciden en que en el sector de energía hay que ser mucho más ambiciosos: dirigirnos hacia un cambio de matriz. ¿Por qué no pensar en un 20 o 30% de energía obtenida de fuentes renovables no convencionales?

Muñoz no lo descarta.

–Ya tenemos algunas experiencias interesantes en el país de energía solar y eólica (...) Esperemos llegar a 15, 20 o 30%, y ojalá sea mucho más.

Más allá de las metas de reducción y de las medidas de mitigación, Ernesto Ráez-Luna piensa que el Perú podría hacer algo más: ser un líder en el concierto de naciones. Alzar más la voz para empujar los cambios. Tenemos autoridad suficiente para hacerlo: somos uno de los países más vulnerables a la crisis y tenemos uno de los principales agentes de absorción de carbono: nuestros bosques.

Horas antes de abordar su vuelo a Madrid, la ministra concede que sí, que podríamos mostrar más liderazgo internacional. Dice que, de alguna manera, lo estamos haciendo: la erradicación de la minería ilegal en La Pampa, la Ley Marco del Cambio Climático, la Ley de Plásticos de un solo uso, son, hoy, experiencias de referencia para otros países. Uno de sus objetivos en la COP25 es precisamente ese: demostrar que, paso a paso, estamos avanzando.

RECUADRO

“Las medidas de mitigación son débiles”

Ernesto Ráez-Luna

Ecólogo

Las 62 medidas de mitigación que anunció el Perú para enfrentar el cambio climático en 2016 en general son buenas. Pero son débiles. Y lo son por dos razones. Primero, porque no responden a una visión ecológica del país, sino a una visión sectorial del país. Se evalúan qué procesos emiten gases de efecto invernadero y luego se dice “bueno, este proceso le corresponde a Produce; a ver, Produce, qué vas a hacer al respecto”, y así con todos los demás. Algo que es un conjunto de procesos ecológicos que interactúan entre sí pasa a transformarse en una serie de medidas burocráticas que no necesariamente conversan entre sí. Ese es el problema de no tener una visión ecológica. Y segundo, porque el Perú ha decidido no apostar por un modelo de economía verde, sino por la continuidad del modelo económico actual. Y eso es precisamente lo que los científicos están diciendo que no se debe hacer. Los científicos están diciendo que si seguimos con este modelo, las probabilidades de que podamos controlar el cambio climático son extremadamente bajas.

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