Luis Martín Bogdanovich, gerente de Prolima, planea restaurar cien esculturas.

Al rescate de las esculturas limeñas

Prolima recuperará un centenar de esculturas del Centro Histórico de Lima de aquí al 2021, bicentenario de la independencia. Ya empezaron con la Libertad, de la plaza Francia, y Las tres Gracias, de la plaza San Martín.

Raúl Mendoza
26 Ago 2019 | 14:12 h

La escultura de la Libertad, que muchos hemos podido ver en la plaza Francia del centro de Lima, antes estuvo ubicada en una plazuela que se ubicaba al final de la avenida México. La acompañaban cuatro farolas ornamentales de bronce y hierro. Todo el conjunto fue llevado a su ubicación actual en 1935, pero allí, a lo largo de los años, perdió su antorcha, una corona de laurel y hasta se modificó su base hecha de granito blanco de Amancaes. Sus farolas desaparecieron en los años 90.

Fue un regalo de la colonia francesa en el Perú, por el centenario de la independencia, aunque recién llegó al Perú en 1925. Es obra del escultor francés René Bertránd-Boutée y mide 3 metros 10 centímetros. Inicialmente fue puesta en la plaza Francia mirando a la iglesia La Recoleta, pero en una de las muchas remodelaciones que se hicieron al lugar, la reubicaron mirando hacia el jirón Camaná.

Esa escultura, de enorme valor artístico y parte de una plaza de gran valor urbanomonumental, está siendo recuperada por el Programa de Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima). Para hacerlo, se han realizado investigaciones con el fin de rescatar Viene alguien y las pinta de dorado, les quita un ornamento, oculta el pedestal de piedra y pone cemento encima”. su valor original y estético. El día que visitamos el lugar, incluso pudimos ver fotos antiguas de la escultura en el Perú.

En el marco del Plan Maestro del Centro Histórico, Prolima tuvo varias reuniones con el Ministerio de Cultura y de ahí salió la idea de declarar las esculturas públicas como monumentos históricos y que todas ellas tengan un reconocimiento legal, una protección, que indique que las intervenciones sobre ellas van a ser correctas, científicas, académicas, como si se tratara de piezas de museo.

“Lo estamos viendo con muchas esculturas. Viene alguien y las pinta de dorado, les cambia la placa, les quita un ornamento, oculta el pedestal de piedra y le pone cemento encima, o pinta la escultura de marrón o verde o negro, sin ningún criterio. No se tiene el cuidado que corresponde a un bien de esta condición artística y patrimonial. Con esta declaratoria que se ha hecho de las cien esculturas públicas del centro de Lima vamos a tener un antes y después en el tratamiento que se les dé. Hoy ya no son un pedazo de bronce, hoy son un monumento histórico”, dice Luis Martín Bogdanovich, gerente de Prolima.

Restauración

Otra escultura que ya está siendo intervenida por los conservadores y restauradores de Prolima es la escultura de Las tres Gracias, ubicada entre la avenida La Colmena y la plaza San Martín. Es una farola artística que llegó al Perú para ubicarse en el patio central del Teatro Principal (hoy Teatro Segura). Cuando este se incendió, la ubicaron en la plazuela de La Merced en 1889, y desde 1915 está en su ubicación actual.

En la intervención, los técnicos han encontrado todos los colores que la escultura ha tenido en los últimos cien años. “El color original era rojo, pero la han pintado de blanco, crema, celeste, marrón, verde y actualmente negro. La idea es recuperar el original. Y en general, con todas las esculturas, es que sea la intervención definitiva”, dice Bogdanovich. La restauración de las dos esculturas mencionadas durará unos dos meses.

Las cien esculturas que Prolima ha ubicado en el Centro Histórico deberán estar restauradas para recibir el bicentenario el 2021. Entre aquellas que se recuperarán en el mediano plazo están el monumento a Ramón Castilla en la plazuela de La Merced, el de José Olaya en el pasaje del mismo nombre, y Antonio Raimondi en la plaza Italia. También el monumento a San Martín, a Francisco Bolognesi y al combate del Dos de Mayo en las tres plazas más importantes del centro. "Eso es importante porque muchas esculturas son altares cívicos, monumentos conmemorativos de batallas o de actos heroicos, donde se le rinde homenaje a ese hecho o esa persona. Qué mejor que en el marco del bicentenario recuperarlas desde su valor patrimonial y reconociendo lo que simbolizan, como el patriotismo por ejemplo ", dice Bogdanovich.

Lima tiene un museo público que exige ser recuperado. Pero una vez restauradas y entregadas esas esculturas a la ciudad, depende de todos protegerlas y cuidarlas. No dejemos que desaparezcan, como ha ocurrido tantas veces en el pasado.

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