Investigación periodística

Los cuadernos de la corrupción K

Un chofer que recogió bolsos con dinero durante el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner apuntó durante diez años todos los cobros que se hicieron en ocho cuadernos. El destape de esa red de corrupción ha llevado a la cárcel a funcionarios y empresarios argentinos.


Raúl Mendoza

Domingo, 12 de Agosto del 2018

"19.20 horas. (...)El Lic. (Baratta) lo llamó a Hernán Gómez para que lo espere en la puerta del edificio donde vive. Hernán llevó el bolso con la recaudación. El Lic. subió a su dpto y bajó con otro bolso con dinero, subió todo a mi auto y fuimos para la Quinta de Olivos, entramos y el Lic. bajó con Nelson a entrevistarse con el Dr. Néstor Kirchner, mientras yo esperaba en el auto con los bolsos los conté y había fajos de 100 mil dólares, cada bolso contenía: uno 800.000 dólares (ochocientos mil dólares) y en el otro había 700.000 (setecientos mil dólares). [...] El Lic. vino a mi auto y retiró los bolsos y se los entregó a Daniel Muñoz, quien los subió a una camioneta...".

Con ese detalle cuenta el chofer Oscar Centeno el cobro de dinero que hacía su jefe Roberto Baratta, el número 2 del Ministerio de Planificación argentino, y otros funcionarios, a empresarios vinculados a obras de infraestructura durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. El caso, denominado 'Los cuadernos de las coimas', remece por estos días al kirchnerismo y a la clase política y empresarial argentina. El dinero era recibido por los recaudadores en efectivo y en bolsos de cuero.

El conductor, Centeno, trabajó con Baratta durante diez años y en ese tiempo llevó un detallado registro de las direcciones de las casas a donde fueron, con quienes se entrevistaron, día y hora del encuentro, el monto de dinero de cada entrega, placas de autos y hasta el número de kilómetros recorridos por el Toyota Corolla que manejaba. Todo eso estaba en ocho cuadernos que Centeno escribió entre marzo de 2005 y noviembre de 2015, con una interrupción entre octubre de 2010 y mayo de 2013 (por la muerte de Néstor Kirchner).

Ese lapso abarcaba el periodo presidencial de Néstor Kirchner y los dos de su esposa Cristina. Centeno tuvo acceso a una gran cantidad de detalles porque Baratta, su jefe y mano derecha del exministro de planificación kirchnerista Julio de Vido, comentaba dentro de su vehículo los montos o los nombres de quienes entregaban la coima con las personas que lo acompañaban en ese recojo de dinero.

Pasajes como el descrito en el primer párrafo hay en muchas partes de los cuadernos. "14.42 horas. Del ministerio lo llevé al Licenciado Baratta a Callao 1290, 4to piso; antes de llegar al lugar lo llamé a Hernán Gómez, que estaba esperando en el piso. Le dije que baje a buscarlo al licenciado. Subieron los dos al 4to piso donde Hernán Gómez ya tenía el bolso con dinero; luego a las 15.55 hrs. bajaron los dos y se subieron a mi auto con el bolso. Se notaba por el bulto que era la mitad del dinero que normalmente recaudan...", cuenta Centeno en un apunte del 19 de mayo de 2010.

Al día siguiente contaría en su cuaderno: "20.15 horas. del ministerio lo llevé al Lic. Baratta y a Nelson Lazarte a la Quinta de Olivos; llegamos aproximadamente a las 9.00 h. y se reunió con el Dr. Néstor Kirchner para darle instrucciones, luego a las 21.55 salimos de la Quinta y el Lic. Baratta nos comentaba a Nelson y a mí que el Dr. Kirchner le dijo: "Qué pobre estuvimos esta semana". Y Baratta dice que le contestó que era porque mucha gente se había ido afuera por el fin de semana, algo que se sentía. Era por la recaudación, que fue la mitad de siempre". Néstor K. no era presidente en funciones –lo era su esposa– pero manejaba los hilos de esa red recaudadora.

El caso de 'Los cuadernos de las coimas' fue destapado por el periodista Diego Cabot, del diario La Nación. El material se lo hizo llegar en una caja un expolicía, Jorge Bacigalupo, amigo del chofer Centeno, a quien este se los había dado a guardar cuando en 2017 algunos de los implicados en esta red de corrupción empezaron a ser investigados. Cabot los recibió en enero de 2018, los revisó, los escaneó, fotografió y los devolvió cuando el policía se los pidió para entregarlos de nuevo a Centeno.

"Todas esas piezas unidas sirvieron para exhibir el camino de las coimas, que partían de las instrucciones de Néstor Kirchner, continuaban con los recorridos de los laderos (lugartenientes) de Julio de Vido por las empresas contratistas del Estado para recolectar bolsos repletos de millones de dólares sucios, que terminaban en la Quinta de Olivos, en la Jefatura de Gabinete o en el departamento de la familia de los expresidentes, en Juncal y Uruguay", ha contado el periodista de La Nación.

 

Dinero para campañas

 

"Hoy 06/5/13 vuelvo a escribir después de la muerte de Néstor C. Kirchner, que dejé de hacerlo. Pensé que después del fallecimiento no se haría más el "valijeo". Pero si disminuyó la frecuencia, con la diferencia de que se recolectaba el dinero para el ministro De Vido, el propio Baratta, no quise anotar más por el temor de que me descubran y quede sin trabajo. Pero decidí nuevamente porque en una reunión que hubo, el ministro De Vido, Baratta, la señora presidenta Cristina F. de Kirchner, en la cual los instruyó para que sigan recaudando de las empresas para las próximas campañas electorales", escribe Centeno, el chofer, en el séptimo cuaderno.

En el octavo anota: "03/6/15. 10:03 horas. Lo llevé a Nelson al edificio donde opera Isolux –empresa que pago coimas–, ahí subió al auto un tal César, trajo con él una bolsa de papel duro y otra más pequeña, decía que eran $ 1.500.000 dólares (un millón quinientos mil dólares) en total. También hicimos un recorrido hasta Paseo Colón y Belgrano, donde se bajó. Luego lo llevé a Nelson con el dinero y se lo entregó al Lic. Baratta en su oficina". Escenas así se repiten a lo largo de las anotaciones.

Diego Cabot, editor de Economía & Negocios de La Nación, autor de tres libros (entre ellos Hablen con Julio, sobre Julio de Vido, todopoderoso ministro de Planificación kirchnerista) y ganador de premios internacionales de periodismo, investigó desde enero en solitario y después con la ayuda de dos alumnos suyos. En abril de este año decidió entregar todo el material y la investigación que había avanzado a la fiscalía argentina. No publicó nada hasta que el 1º de agosto pasado la Fiscalía, tras verificar los miles de datos, direcciones, pagos y otros ilícitos que aparecían en los cuadernos, empezó con las primeras detenciones.

Desde esa fecha, Cabot y La Nación han publicado decenas de artículos sobre el tema. Incluso han puesto en su página web los ocho cuadernos escaneados. El caso ha conmocionado al kirchnerismo y hasta el momento hay 16 detenidos, entre exfuncionarios del pasado gobierno y empresarios de peso. El chofer Centeno y varios empresarios han llegado a acuerdos para contarlo todo y lograr una rebaja en sus penas. Por el lado de los funcionarios detenidos, entre ellos Baratta y amigos, la ley del silencio continúa.

El fiscal Carlos Stornelli y el juez Claudio Bonadío son los encargados de la investigación y han logrado la colaboración de varios mencionados en los cuadernos. En la orilla opuesta, voceros y seguidores del kirchnerismo defienden a Cristina Fernández, a pesar de que Centeno indica que los bolsos con dinero llegaban a su casa. Incluso hay voces que ven en esto un ataque político contra ella. Está citada para declarar mañana lunes.

La fiscalía dice que las coimas llegarían a los 200 millones de dólares. Lo bueno es que las pruebas están apareciendo.


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