Rocío Lladó: “Hay películas nacionales que son exhibidas por muy poco tiempo y en condiciones nada favorables”

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11 Ene 2017 | 5:41 h

Reconocida directora peruana cuenta la situación actual del cine peruano

Rocío Lladó realizó el largometraje ‘Vidas paralelas’, una de las películas más taquilleras del cine nacional en el 2008. Cuatro años más tarde, la labor de Lladó  fue reconocido por la Comisión de Cultura del Congreso de la República, mediante un Diploma de Honor. 

En el 2014 estrenó, ‘La Amante del Libertador’, que escribió, produjo y dirigió. Cinta protagonizada por Wendy Vásquez, Gonzalo Revoredo y Christian Rivero. Hasta el momento, el film se ha presentado a quince festivales de cine a nivel mundial, obteniendo varios premios y reconocimiento.

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¿Qué tan difícil es hacer cine en Perú?

Bastante. Aunque ahora la tecnología facilita los procesos de rodaje y edición, no es lo único a tener en cuenta para hacer una película. Un buen guión, una adecuada selección de actores y equipo técnico, un impecable manejo de producción y una dirección con ideas claras, siguen siendo fundamentales.

Además, hay que tener en cuenta que la realización de una película no termina con la copia final de la misma, ya que ahí se inicia otra parte imprescindible del proceso: la distribución. De nada vale terminar una película si ésta no es mostrada al público. Si bien la exhibición de un filme puede darse de diversas formas (participación en festivales, transmisión por canales de televisión y plataformas por Internet, entre otros), sigue siendo de gran interés la distribución en salas de cine en tu propio país. Y es justamente ahí donde tenemos un gran problema, ya que hay películas que son exhibidas por muy poco tiempo y en condiciones nada favorables. Algunos largometrajes, incluso, no llegan a estrenarse comercialmente.

Si realizar un film ya es casi imposible, ¿cómo trata la industria cinematográfica peruana a las mujeres?

Algunas áreas de trabajo audiovisual, como la producción y el arte, están más ligadas a la presencia femenina, pero esto está cambiando y ahora hay más mujeres en fotografía, edición y sonido, por ejemplo.

Aún no somos muchas directoras, pero existimos y la mayoría son muy buenas. Algunas, como Nora de Izcue y Marianne Eyde (con quien tuve la fortuna de trabajar), tienen una nutrida trayectoria. Hay que considerar que la única candidatura peruana a los premios Óscar fue la de una película escrita y dirigida por una mujer: Claudia Llosa.

Pero también tienen una actividad valiosa y constante en la dirección: Marianela Vega, Ana Caridad Sánchez,  Delia Ackerman, Judith Vélez, Joanna Lombardi, Sonia Goldenberg, Gabriela Yepes, Enrica Pérez, Rossana Díaz y Rosario García-Montero, entre otras.

Muchas cintas en el Perú se han mantenido una semana o tan solo un día en cartelera, como en el caso de ‘Solos’ de Joanna Lombardi. ¿Debería haber una ley que vele por el cine peruano?

Sin duda. El cine, especialmente el no comercial, debería tener un marco que regule la actividad y que permita la participación de la empresa privada, no solo a través de la inclusión de publicidad, sino también mediante beneficios tributarios, tal como se da en otros países de la región. También se debe crear mecanismos que permitan la exhibición de las películas realizadas.

Actualmente, hay un proyecto de ley de cine en el Ministerio de Cultura. Ha sido trabajado, durante años, por los diferentes gremios relacionados con la actividad cinematográfica. La voluntad expresada por los representantes del presente gobierno, nos hace pensar en una pronta aprobación de la ley.

Ha plasmado en pantalla grande ‘Vidas paralelas’ película basada en el terrorismo y ‘La amante del libertador’ situada en la época de la emancipación del Perú. ¿La historia es su fuente de inspiración?

Podría parecer, si consideramos además un documental que realicé sobre la leyenda de la casa Matusita. Nuestra historia, nuestras leyendas y tradiciones son muy ricas y una fuente de inspiración para muchos creadores. A mí me gusta trabajar con un contexto muy bien definido, es decir, con un tiempo y un lugar específicos, que le dan un carácter único a lo que se cuenta.

Hay un resurgimiento en los últimos años del buen cine peruano, pero los espectadores repletan las salas para ver cintas nacionales, pero de cuestionable calidad. ¿Qué opina?

Creo que es importante que se haga todo tipo de cine (comercial y no comercial, corto y largometrajes, documentales, animaciones y ficciones). También es importante que se siga haciendo cine en las regiones. Todo esto contribuye a que haya más actividad audiovisual y a que se vaya construyendo la tan anhelada industria cinematográfica peruana.

¿Cree que la 'televisión basura’ ha influenciado en los gustos populares referentes al cine?

Me parece que sí. Hay películas que parecen series o sketches televisivos. No es que el cine sea mejor. Simplemente se trata de dos medios diferentes, con distintas formas de narrar, y creo que quien aspira a hacer cine debe conocer su teoría y su práctica; debe prepararse para trabajar en él.

¿Qué proyección tiene del cine peruano a futuro?

Ya hay un evidente crecimiento de la actividad. Lo ideal sería poder contar con ese marco legal que nos ayude a darle más vuelo a los proyectos y a internacionalizarnos más.

Confío en un gran futuro, no solo por el talento y la capacidad de trabajo de mis colegas, sino también por el apoyo ofrecido por el actual gobierno.

 ¿Qué le diría a los jóvenes que piensan entrar en el mundo del cine?

Que se preparen mucho, que no basta con querer hacer cine para hacerlo bien. Deben estudiar, trabajar en todos los proyectos que puedan y ver mucho cine. Pero también deben tener una insaciable curiosidad por la naturaleza humana, nutrirse del arte, leer mucho y ser grandes observadores.

¿Qué planes tiene a futuro? ¿Piensa en una nueva cinta?

Tengo varios proyectos en cartera. El más avanzando es una comedia situada en el mundo de los altos ejecutivos del país. Voy en la tercera reescritura, gracias a la asesoría de dos talentosos colegas, que me han retado a hacer una historia más irreverente de lo que tenía planeado. El guión cuestiona el papel de la opinión pública ante el error de una exitosa ejecutiva, que es tratada con mucha más crueldad que sus pares masculinos en situaciones similares.

También volvemos al cine de época, con una historia real ocurrida en Lima y el Callao durante la Emancipación.

Además, estamos coproduciendo con una empresa extranjera un documental sobre la presencia judía en el Perú. La investigación, hecha por un reconocido escritor peruano, es fascinante y no dudo del éxito del proyecto.