
Resignarnos a que el Congreso se desempeñe mal como casi siempre no es una opción, tal vez necesitamos ir desde la ciudadanía ayudando a marcar la agenda.

“Las expresiones agraviantes de alguien que ejerce el poder son inaceptables, sí hay que buscar que se sancionen, pero la indiferencia de una sociedad que no atiende o desprecia la actoría de mujeres en sus luchas cotidianas lo es más”.