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Expertos cuestionan ausencia de la ESI en nueva normativa de Minedu: ''¡Exigimos medidas serias!''

Organizaciones feministas y de derechos humanos cuestionan que los nuevos lineamientos para la disciplina escolar prioricen restricciones sobre el cabello, maquillaje y vestimenta de estudiantes, mientras persisten los casos de violencia sexual y bullying en las escuelas.

La propuesta del Ministerio de Educación para regular la apariencia de los estudiantes ha despertado críticas de organizaciones de derechos humanos por no abordar la violencia escolar.
La propuesta del Ministerio de Educación para regular la apariencia de los estudiantes ha despertado críticas de organizaciones de derechos humanos por no abordar la violencia escolar.

La propuesta del Ministerio de Educación (Minedu) para establecer nuevos lineamientos sobre la gestión de la disciplina escolar ha generado cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y colectivos vinculados a la Educación Sexual Integral (ESI), que advierten que regular la apariencia de los estudiantes no constituye una medida de prevención frente a la violencia escolar ni sexual.

El debate ocurre mientras los casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes continúan siendo una problemática nacional. Solo entre enero y octubre de 2025, más de 18.000 menores de edad sufrieron violencia sexual en el país, de acuerdo con información del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).

En ese contexto, organizaciones como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), DEMUS, Manuela Ramos y la Alianza por la ESI cuestionaron que las medidas anunciadas pongan el foco en aspectos como el largo del cabello, el maquillaje o la vestimenta, mientras reclaman políticas de prevención, educación y protección frente a situaciones de violencia.

La CNDDHH sostuvo que “regular la apariencia de lxs estudiantes NO previene las agresiones sexuales ni la violencia escolar” y planteó que la prevención debe involucrar educación, convivencia democrática, respeto a las diferencias y Educación Sexual Integral.

La organización también señaló que una política contra el bullying requiere mecanismos de denuncia, profesionales de psicología permanentes en los colegios, un currículo orientado a la empatía, el cuidado y el respeto mutuo, además de la participación de las familias, estudiantes y otros actores vinculados al sector educativo.

“Esto no se resuelve con pelo corto”

La docente y excomisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Julissa Mantilla, también cuestionó el enfoque planteado desde el Gobierno y rechazó que el debate sea presentado como una disputa entre izquierda y derecha.

“Con pelo cortito y pelo sin tinte esto NO se va a resolver”, señaló Mantilla, quien respondió además a las declaraciones de la senadora Milagros Jáuregui, quien había cuestionado las críticas al anuncio preliminar del Gobierno y sostuvo: “Es hora de ir a estudiar; no con pestañas postizas, ni con tinte en el cabello”.

Mantilla respondió que reducir la discusión a una confrontación política “simplifica el debate” y planteó otra pregunta: “¿Por qué no hablamos de educación sexual integral?”. Según sostuvo, “ni el tinte de pelo ni las pestañas postizas causan o evitan la agresión sexual en los colegios”.

Tras el caso de una menor que habría sido víctima de una agresión sexual grupal en Piura, la excomisionada insistió en que “esto NO se resuelve con pelo corto y faldas largas” y vinculó la prevención con la necesidad de abordar las relaciones de poder y la violencia desde la educación. “Esto es cultura de la violación y la prohibición de la educación sexual integral lo facilita”, afirmó.

Mantilla también cuestionó el énfasis puesto en la apariencia de los estudiantes frente a casos graves de violencia ocurridos en el país. “¿Cuánto medirán las faldas de las niñas violadas en Condorcanqui por sus maestros? ¿Tendrán las uñas pintadas? ¿Cómo llevarán el pelo los chicos que hicieron bullying y mataron a un niño en Huancayo? ¿Y los chicos del Liceo, tendrán el pelo largo o cortito? Así de absurdo todo”, sostuvo.

“Menos policía de la apariencia”

En una línea similar, DEMUS cuestionó si una escuela puede considerarse segura únicamente por mantener una apariencia uniforme de sus estudiantes. “Una escuela ordenada por fuera no necesariamente es una escuela segura por dentro”, señaló la organización, que reclamó que las políticas de disciplina estén orientadas a prevenir el acoso, reconocer límites, actuar frente a la violencia y garantizar mecanismos de denuncia.

DEMUS cuestionó además que la discusión se concentre en “medir una falda” o controlar el cabello mientras persisten situaciones de bullying y violencia sexual dentro de las instituciones educativas. “Menos policía de la apariencia, más prevención de la violencia”, planteó.

Manuela Ramos también advirtió que las restricciones sobre la apariencia podrían reforzar estereotipos de género y desplazar la responsabilidad de quienes ejercen violencia hacia las propias víctimas. “La violencia escolar se previene con una educación basada en el respeto, la igualdad y sin discriminación, NO en el control sobre la apariencia”, sostuvo la organización, que pidió políticas educativas basadas en evidencia, con enfoque de género y derechos humanos.

En tanto, la Alianza por la ESI, INPPARES, el CMP Flora Tristán, Quinta Ola y la Asociación Kallpa exhortaron al Minedu a retirar de su propuesta los criterios que, según señalaron, reproducen estereotipos de género y podrían generar prácticas discriminatorias. “Las escuelas deben educar en derechos, no en prejuicios”, señalaron.

Disciplina sí, pero con prevención

Para Jorge de Luise, educador y presidente de la Asociación Educativa de Convivencia en la Escuela (AECE), establecer límites dentro de los colegios es necesario, pero las sanciones por sí solas no eliminan la violencia. “La violencia, en realidad, se debe trabajar desde un enfoque preventivo”, explicó. Consideró que una medida disciplinaria debe tener un propósito pedagógico y contribuir a una reflexión o cambio de conducta. De lo contrario, “todo queda igual”.

De Luise sostuvo que el desarrollo socioemocional de los estudiantes debe trabajarse de manera transversal desde los primeros años de escolaridad y no quedar exclusivamente en manos del psicólogo. “Hoy en día un docente debe considerar que su principal función es la formativa”, señaló. También llamó la atención sobre la necesidad de que toda la comunidad educativa —docentes, directivos, familias y personal administrativo y de mantenimiento— conozca los protocolos de intervención frente a casos de violencia.

En su opinión, una respuesta efectiva no debería comenzar únicamente después de que ocurre una agresión. “El conocimiento y la acción adecuada dentro de los protocolos de intervención en caso de violencia escolar nos dan la seguridad al profesor, a los padres de familia y, sobre todo, a los estudiantes”, afirmó.

El debate sobre los nuevos lineamientos del Minedu se instala así en una pregunta de fondo: ¿la disciplina escolar debe centrarse en controlar cómo se ven los estudiantes o en generar condiciones para que puedan estudiar en espacios seguros y libres de violencia? Los colectivos que cuestionan la propuesta sostienen que la respuesta requiere prevención, educación en derechos, mecanismos de denuncia y Educación Sexual Integral.

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