Referentes. En la zona monumental de panteón La Almudena de Cusco se encuentran mausoleos donde descansan personajes como Clorinda Matto, Uriel García, Humberto Vidal Unda, etc.,Ilustres inquilinos del cementerio cusqueño La Almudena,Ilustres inquilinos del cementerio cusqueño La Almudena,Una niña de unos diez años ingresa al inmenso y hermoso cementerio La Almudena en Cusco. Sus padres la acompañan. Se dirigen al ala derecha, donde se alzan decenas de mausoleos. Sobre uno de ellos está el busto de una mujer. ¿Quién era Clorinda Matto? ¿Era la dueña del colegio (en Cusco hay un colegio de señoritas que lleva ese nombre)?, pregunta el padre a su hija... y sonríe junto a su esposa. PUEDES VER: Cusco: El día que los muertos regresan a la vida No se oye la respuesta de la niña. Todo pasa en unos segundos. El padre le dice después que fue una escritora y, luego, los tres, en coro, leen el texto que está inscrito en el mausoleo de mármol ónix italiano: "Sin hogar y sin patria, cadáver entre los vivos vagaré, así como sin sombra y sin sol, pero mis cenizas irán a reposar en tu suelo, en tu suelo madre mía, junto a los pedazos de tu corazón". Es una frase extraída del libro Tradiciones cuzqueñas (La Bolsa, 1884) de Clorinda Matto de Turner, precursora y más grande exponente del género literario indigenista. La escritora cusqueña añoraba volver a su tierra. La vida se le escurrió antes de que pudiera cumplir su sueño. Sus restos retornaron a la Ciudad Imperial el 20 de diciembre de 2010, más de cien años después de su muerte en Argentina, aquel 25 de octubre de 1909. La autora de Aves sin nido es una "inquilina" ilustre del cementerio La Almudena del Cusco, monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Nación desde diciembre de 2010. No es la única. En una cripta (tumba en el subsuelo), la única del camposanto, descansa Humberto Vidal Unda; historiador, filósofo y escritor. Su más importante herencia es haber -junto a otros intelectuales- borrado de la memoria de los cusqueños la fundación española e instaurado el 24 de junio como el “Día del Cusco”, en 1944. A manera de homenaje, sobre su cripta descansa una piedra inca. Vidal Unda murió a los 72 años, 30 años después de haber desterrado la fundación española de la Ciudad Imperial. Al fondo, a unos 30 metros de distancia, reposan los restos de Mariano Fuentes Lira, un exiguo pintor. Murió en 1986. Encima de su mausoleo hay una estatua suya. Fuentes Lira es un representante de la pintura indigenista. En sus obras plasmó el "amor por lo andino" y denunció los abusos. A su costado descansa uno de los más preclaros pensadores cusqueños: José Uriel García. Nació en 1894 y murió en 1965. En 1929 publicó su obra de mayor trascendencia: El nuevo indio. Allí aborda el proceso del mestizaje en la sierra. Se trata de un ensayo considerado deslumbrante y que permite adentrarse en lo que ahora se llama identidad nacional. También fue uno de los muchachos que impulsó las protestas universitarias de 1909 que culminaron en la reforma universitaria. Todos estos insignes cusqueños tienen sus sepulcros en la zona monumental del cementerio. Son visitados por cusqueños y turistas. Un poco alejado, en una zona llamada histórica, yacen otros grandes personajes cusqueños. En el pabellón Sinaí se encuentra el nicho del primer cusqueño que fue presidente de la República, Serapio Calderón. Murió en abril de 1922. Más alejados están el nicho y al tumba del famoso fotógrafo Martín Chambi y del excongresista y exalcalde cusqueño Daniel Estrada Pérez. Son grandes personajes que vencieron a la muerte y perduran en la memoria de los cusqueños. La Almudena guarda siglos de historia. Fue mandada a construir en 1846 por el beato Miguel Medina.