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La guerra del opioide, por Mirko Lauer

"Pero aun sin bombas, la incontrolabilidad de los carteles de la droga ha empezado a socavar las relaciones entre Washington y México de una nueva manera".

larepublica.pe
LAUER

Viene avanzando en el Partido Republicano de los EE. UU. la idea de invadir México para liquidar a los carteles de la droga en ese país. Suena estrambótico, pero es un tema que congresistas y candidatos están incluyendo en sus agendas de la temporada. Estrambótico, pero no 100% descartable. Hay analistas que consideran a estos halcones un peligro real.

Las propuestas militares nacen del auge del fentanilo, un opioide sintético particularmente adictivo y tóxico, cuyas víctimas van aumentando día a día, y que los carteles mexicanos producen (con ingredientes de China) y luego distribuyen por todo EE. UU. Algunos lo consideran argumento suficiente para ir a la guerra con el vecino.

Para Jean Guerrero, en la página Politico, para los republicanos bombardear México es la nueva versión del muro en la frontera que lanzó Donald Trump. Asimismo sería un remake de la guerra contra los carteles que lanzó un presidente mexicano hace años y que Jorge Castañeda llamó, con toda razón, una guerra fallida.

La posibilidad es popular, y por eso los políticos la repiten. Pero al mismo tiempo es una idea ilusoria. Aparte de los temas del respeto a la soberanía del vecino (precisamente lo que se le reprocha a Rusia), está el problema migratorio adicional que una conflagración produciría. Por donde se le mire, no parece una buena idea.

Pero aun sin bombas, la incontrolabilidad de los carteles de la droga ha empezado a socavar las relaciones entre Washington y México de una nueva manera. Una parte menor pero creciente de la opinión republicana empieza a ver al vecino como enemigo. Sombra de las invasiones y anexiones de mediados del siglo XIX.

Pero si bien bombardear a los carteles es una mala idea. La coexistencia con ellos también es un problema. A ojos vistas ellos vuelven al Estado mexicano un poder recortado, y alguna vez los narcotraficantes han sido llamados la nueva insurgencia. Con el ingreso de los carteles a exportaciones legales, las líneas se vuelven cada vez más borrosas.

Un problema adicional del bombardeo que hoy proponen los halcones es que se trata de una solución de tipo todo o nada. Es decir que mientras no se entre a una ofensiva cabalmente militar, nada va a suceder con el siniestro negocio del fentanilo mexicano.

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