Mazamari: donde las naranjas claman por el agua

En este distrito de la provincia de Satipo (Junín) se cosecha grandes cantidades de naranjas, pero el cambio climático está afectando la producción, aseguran los agricultores.
 
Cosecha de naranja, uno de los frutos bandera de Mazamari. Foto: Ángel Chávez

Cosecha de naranja, uno de los frutos bandera de Mazamari. Foto: Ángel Chávez.

Luis Pérez / Revista Rumbos
 
De Lima a Satipo (Junín). Arribo a la 'Capital Ecológica de la Selva Central'. Desvío. Una carretera asfaltada. Un viaje de 30 minutos. Fincas a la izquierda y a la derecha. Bajar del vehículo. El calor golpea. Comprar piñas en fruto o en jugo. Gargantas complacidas. La ruta continúa. Un letrero. Bienvenidos a 'Mazamari, la Puerta de oro hacia los grandes ríos del Perú'.
 
 
Una ciudad: mototaxis, semáforos, tiendas comerciales, restaurantes, hoteles, plaza de Armas y Catedral franciscana. Varios pueblos rurales de verdor infinito, comunidades nativas: costumbres, artesanías, saberes ancestrales. Olores a café y cacao. Petroglifos y cataratas en tierras ashaninkas. Más parajes ecológicos. Más visiones andariegas.
 
Las naranjas valencia es la de mayor demanda comercial. Foto: Ángel Chávez

La sed de los cítricos

Pasos rumberos, pasos exploradores. Nuevas rutas. La selva arde más que nunca. 'Es por el cambio climático', dicen, afirman, sentencian. 'Debemos cuidar el medioambiente por el bien de todos', aseguran, concuerdan, reflexionan. La temperatura sube. Detener la marcha. El cuerpo lo pide, lo exige. Es momento de calmar la sed y de recargar energías.
 
Las miradas se pierden en las hectáreas y hectáreas de frutales. Son de naranjas. Esas que abundan por aquí. Las condiciones del clima tropical y la excelente calidad del suelo lo permiten. Pero ya no llueve como antes. El suelo y las plantas claman por agua. Y sí, es consecuencia del cambio climatológico que agobia, vuelven a decir, afirmar, sentenciar.
 
Los agricultores aceptan que la producción de los cítricos ha disminuido. 'Esto se veía venir', sostiene uno de ellos. Y es por eso que previnieron para sacarle el jugo a todo. Las charlas y las capacitaciones de especialistas y profesionales agrarios han ayudado en algo. No hay mucho financiamiento. Quizá sí para combatir las plagas e insectos, pero agua es lo que falta.
 
Su saborcito agridulce es incomparable. Foto: Ángel Chávez
 
Naranjas valencia, criolla y washington (o huando). La primera es la de mayor demanda por aquí. Es la mejor del mundo no solo por su alto valor nutricional, sino también por sus propiedades médicas y cosméticas. Una jaba vale cinco soles, certifican los productores. 'Lo más probable es que los precios desciendan aún más', se lamentan, entristecen, bajan los ánimos.
 
Pero el saborcito sigue siendo igual: agridulce. Jugosa. Los viajeros apaciguan la deshidratación mientras la selva arde más que nunca. Continuar. Pasar por otras fincas de naranjas. Conocer  historias. Otras realidades. Otras denuncias porque no cae ni una gota del cielo. Y eso 'es consecuencia del cambio climático que agobia', dicen, afirman, sentencian.
 

En Rumbo

Ruta: Desde Lima por vía área hasta Jauja. Tiempo: 30 minutos. La travesía continúa por vía terrestre. Tiempo: cinco horas.

 

Síguenos en Facebook