Desde adentro. Los barrios más convulsionados lucen hoy un nuevo rostro. A 4 meses de la llegada de la Policía, la violencia no ha terminado pero el número de crímenes ha descendido. , Las hermanas Carmen y Gabriela Ugarte van dejando todo listo para la fiesta que darán fuera de su casa. La tarde cae en el jirón Castilla, uno de los barrios más temidos y tradicionales del Callao, donde las calles estrechas con pistas empedradas, casonas de quincha y faroles coloniales, parecen ajenos al estado de emergencia. PUEDES VER: Hallan muerto a perro que mordió a 22 personas en Arequipa Desde que el Gobierno decretó esta medida el pasado 4 de diciembre, las reuniones y manifestaciones públicas han sido prohibidas en toda la Provincia Constitucional. Incluso la Policía fue autorizada a irrumpir en las casas y realizar redadas a cualquier hora del día sin una orden judicial. Pero en Castilla las reglas parecen ser distintas. "Acá no entran, ni entrarán los policías”, coinciden los vecinos que, curiosos por nuestra visita, llegan de rato en rato a casa de las Ugarte. Y no es que desafíen a la autoridad, aseguran. Es que la autoridad no se atreve a ingresar a este barrio conocido por ser la cuna de los más temidos criminales chalacos. Herederos del hampa Las hermanas Ugarte no son ajenas a la mala fama de su barrio. En el 2008, su sobrino Pedro Wilson Mesías Ugarte (22), alias "Pedrito" o "Dupe", entonces cabecilla de "Los Malditos de Castilla", fue asesinado a balazos junto a su enamorada de solo 15 años, al salir de una discoteca en La Victoria. Aquel hecho convirtió a "Pedrito" en una leyenda del hampa y puso al descubierto la guerra por cupos de construcción civil que enfrentaba a los barrios de Castilla y Loreto. Hoy, la violencia traspasa esa vieja rivalidad y son otros los protagonistas, cada vez más jóvenes y sanguinarios. El pasado fin de semana, dos personas fueron asesinadas en el Callao, pese al estado de emergencia. Una de ellas, fue el adolescente de iniciales E.A.S. (16), del barrio de Loreto, ultimado a tiros por otros dos menores, de 14 y 16 años. Al día de hoy, son 32 las víctimas de homicidio desde que la Policía intervino las calles del primer puerto. "Ya van cuatro meses de estado de emergencia y nada ha cambiado. La Policía vigila solo algunas zonas, interviene de rutina a las personas que transitan por la calle, pero no atrapa a los verdaderos cabecillas", declara indignado Juan Aguirre (65), marino retirado que vive en el barrio de Centanario. Su ex compañero y vecino, Armando Calle (64), con el que se junta todas las noches a conversar y jugar a las cartas en la puerta de su casa, es aún más drástico. "Lo que deberían de declarar en emergencia es al Gobierno Regional, de ahí nace toda la corrupción y el crimen organizado", sentencia. Tierra de nadie Si en el barrio de Castilla no entran los policías, sí es común ver a grupos de ellos en cada esquina de los jirones Loreto, Áncash, Carrillo Albornoz, Vigil y otras arterias de la zona sur del Callao, también conocida como Los Barracones. A pesar de su presencia, sin embargo, no ha disminuido el índice de crímenes en dicho sector. Pasa la medianoche y nos internamos en el barrio de Vigil, donde encontramos a dos sexagenarias, Rosario Reaño y Lita Rivera Gallo, quienes conversan al aire libre frente a sus casas, mientras esperan los cuellitos broaster que venden sus sobrinas. "Antes qué íbamos a poder sentarnos acá a estas horas. Todos los días había balaceras; ahora eso ha cambiado. Tenemos más de cincuenta años viviendo acá, y estamos contentas con el estado de emergencia. Sería bueno que eso siga por mucho tiempo más", comentan. A pesar de su optimismo, el 20 de marzo último, a dos cuadras de donde las encontramos, el vigilante particular Eduardo Farfán Bolívar (38) fue asesinado por sicarios, a escasos metros de un puesto policial que nadie respeta. "Esto es tierra de nadie. Hay barrios que ya han sido controlados, pero otros no", comenta nuestro guía, un "plantado" del barrio de Boterín. Con él recorreremos, hasta el amanecer, las temidas zonas de Atahualpa, Canadá, Puerto Nuevo, Lazareto, Corongo, Dulanto, Gambetta. Con suerte salimos vivos.