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Mirko Lauer

Más publicidad ha obtenido el Movadef con la campaña sobre apología del terrorismo que con su rangalida marcha de cartelitos por el centro de la ciudad. Es muy discutible si esta excursión para pedir la libertad de dirigentes presos de Sendero Luminoso es ese tipo de apología. La marcha puede ser antipática, incluso odiosa, pero no configura el delito que se atribuye.

Refiriéndose a un caso diferente, del 2015, el penalista Carlos Caro Coria precisó que para serlo un acto de apología del terrorismo “debe presentar una incitación pública y el autor del delito alabar un hecho concreto del terrorismo”. Lo de días pasados en el centro es más bien un reclamo judicial con argumentos truchos.

Pero el ministerio del Interior ha decidido curarse en salud y proceder a una denuncia por apología del terrorismo de todas maneras. No va a prosperar. Una lista de actividades pasadas del Movadef con similares carteles podría sugerir que esta vez la culpa radica más bien en haberse exhibido por las calles del centro, en lugar de, por ejemplo, algunas universidades donde suele hacerlo.

Más bien si hay algo que reclamarle legalmente al Movadef eso sería haberse colado a una autorización emitida para la CGTP en ocasión del Primero de mayo. Como ha dado a entender el director de la PNP, sus efectivos estaban allí para cuidar el orden, como en cualquier marcha. Si el Congreso quiere investigar, que comience por la lectura del Código Penal.

Nada de esto significa que el Movadef no esté de acuerdo con el terrorismo de SL, aunque es un tipo de táctica que esa agrupación no practica desde que sus principales líderes están presos. Más aun, parte de su estrategia es no aparecer defendiendo el terrorismo, sino unos “derechos fundamentales”, que SL nunca defendió, y que ahora incluyen la amnistía a los dirigentes de SL.

La posibilidad del Movadef de hacer una marcha como la del lunes pasado, sin realizar apología del terrorismo, es una buena demostración de que está disfrutando del derecho fundamental de decir lo que piensan por calles y plazas. Esa debe ser una de las actividades más inocuas que realiza el Movadef, sumamente activo en variadas iniciativas radicales. ¿Por qué en esos casos el Congreso no invita e investiga?

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