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Elizabeth Guzmán, voz peruana contra Trump

La delegada demócrata del estado de Virginia, Elizabeth Guzmán, se convirtió esta semana en la primera latina en responder un mensaje presidencial en los EE.UU. Lo hizo en español, el idioma de la mayor población migrante en ese país.

Edgar Gamboa

Domingo, 4 de Febrero del 2018

"Los latinos no votan", había escuchado Elizabeth Guzmán incontables veces desde su llegada a los Estados Unidos. Repetida hasta el hartazgo por sus vecinos, amigos, compañeros de trabajo y sus familiares, la frase nunca dejó de parecerle una imposición, una idea implantada por la clase política de ese país.

En el 2008, una década después de establecerse con su familia en el estado de Virginia, Guzmán decidió romper aquel "mal paradigma". Convencida de sus ideales políticos, representados por el entonces candidato Barack Obama, no solo le dio su voto al que a la postre sería el primer presidente afroamericano de esa nación, sino que participó como voluntaria del Partido Demócrata.

"Acá las elecciones no son obligatorias como en el Perú, por eso muchos prefieren abstenerse. Pero yo ya tenía la ciudadanía y quise ejercer mi derecho a voto", señala en conversación telefónica.

Diez años después de aquellos comicios, la hoy delegada del Congreso estadounidense recuerda que el mayor motivo de su militancia fue la descontrolada persecución que entonces sufrían los migrantes en Prince William, el condado donde residía con su esposo y sus cuatro hijos.

"El jefe de la junta directiva del condado, una suerte de alcalde al que llamo 'el Trump antes de Trump', por las medidas discriminatorias que promovió entre el 2006 y 2007, había sacado la Ley 287-G, que facultaba a los policías de tránsito a revisar tu estado migratorio".

Según Guzmán, esto afectó principalmente a los migrantes legales, con profesión y empleo formal, a los que intervenían arbitrariamente por su color de piel, además de denigrarlos públicamente.

"Te decían: '¿Este es tu carro?, ¿cómo puedes vivir en ese vecindario?'. No podían entender que habíamos estudiado en una universidad, que también podíamos ser profesionales y tener un empleo y una vivienda digna. Para gran parte de la población de Virginia, los latinos, y en general todos los migrantes, solo podían ser delincuentes o empleados de supermercado".

Elizabeth había luchado mucho tiempo para evitar esta situación, para que sus hijos no tuvieran que padecerla y avergonzarse de sus orígenes. Desde su arribo a Estados Unidos, en 1998, pasó por más de una decena de empleos, desde cajera en una cadena de comida rápida, hasta recepcionista y luego jefa de oficina en una agencia geriátrica.

A la par, estudió en un comunity college (una universidad local subvencionada por el Estado), hizo dos maestrías, una en trabajo social y otra en administración pública y ya con esta formación académica no tuvo problemas para unirse al Partido Demócrata y apoyar las candidaturas de Barack Obama y Bernie Sanders. El sueño americano comenzaba a ser realidad.

 

Huir el Perú

Nacida hace 44 años en el Callao como Elizabeth Romero Gallegos (Guzmán es su apellido de casada), la delegada demócrata jamás tuvo una vida fácil. Madre soltera a corta edad, en 1998 se fue huyendo de un país que comenzaba a alardear de una falsa prosperidad económica, pero que solo funcionaba para unos cuantos.

–En ese tiempo yo quería ir a la universidad, pero mis padres no tenían dinero para pagarme una.

–¿Y por qué no postuló a una universidad nacional?

–Porque solo unos años antes, unos compañeros del colegio habían sido secuestrados y asesinados por terroristas dentro de la UNI.

Con miedo a que pudiera correr la misma suerte, los padres de Elizabeth le ofrecieron un carrera técnica en un instituto superior. Era todo lo que podían darle y ella aceptó y le sacó provecho en suelo norteamericano.

Gracias al dominio del inglés y sus habilidades sociales, rápidamente escaló en sus trabajos y se estableció como una estadounidense más. Esto sería fundamental en su posterior carrera política.

Cabe mencionar que sus aptitudes políticas son una herencia familiar. Su padre y su abuelo fueron miembros del Partido Aprista en el Callao y dirigentes del sindicato de trabajadores de la Empresa Nacional de Puertos (Enapu), cuyas reuniones muchas veces se realizaban en su casa, por lo que desde chica convivió con ese ambiente.

Guzmán reconoce esa tradición aprista pero deslinda de la dirigencia actual del partido y de su líder, Alan García. "Mi padre y antes mi abuelo fueron del Apra de Haya de La Torre, de esa generación que era perseguida por sus ideas", recuerda. Hoy, debido a ese legado, dice que algunas personas la atacan y le reclaman supuestos vínculos con la corrupción.

"Yo soy del Partido Demócrata, nada tengo que ver con Alan García y las acusaciones a su gobierno", se defiende. También admite compartir ideas progresistas, sindicalistas y ser defensora de los derechos humanos, pero considera que no pueden calificarla de izquierdista o socialista, como aseguran sus enemigos políticos con el objetivo de desprestigiarla.

Sus ideas están más enfocadas hacia la igualdad y el respeto a la condición de migrante que tiene gran parte de la población estadounidense, no solo los latinoamericanos. "Este país se formó gracias a la migración de europeos que conquistaron a los pueblos indígenas del norte de América. Es absurdo que hoy en día se discrimine a las personas por su origen, mucho menos aquí", señala preocupada.

Confiesa también que demócratas como Obama, pero sobre todo Bernie Sanders, han inspirado su carrera política. Cuando Sanders perdió las elecciones primarias ante Hillary Clinton, Elizabeth Guzmán decidió postular como delegada de su estado, emprendiendo una campaña que sorprendió a todos y que acabó con la derrota de un republicano asentado en el cargo desde hacía 16 años.

 

David contra Goliat

"Lo primero que hice fue ir de puerta en puerta y explicarle mi propuesta a cada familia, a cada persona de mi condado, concientizar a los ciudadanos latinos y demás migrantes a que voten, a que hagan sentir su voz, porque somos una población importante, que tiene que hacerse escuchar y ser representada políticamente", declara orgullosa.

Apoyada por sindicatos de trabajadores, por grupos progresistas y emprendedores latinos que triunfan en los Estados Unidos, Guzmán ganó las elecciones primarias con 250 votos y luego arrebató su curul a un ex militar republicano. "Nuestra campaña fue millonaria, pero gracias al apoyo de gente común, no de grandes corporaciones", subraya.

Gracias a esa empatía con los ciudadanos, Elizabeth Guzmán fue elegida para responder al Discurso del Estado de la Unión que Donald Trump ofreció el pasado 30 de enero. Lo hizo en español, el idioma que habla más del 17% de la población estadounidense. "Trump ha reemplazado la igualdad con intolerancia, el respeto con el racismo. El presidente ha atacado a nuestras familias y amenaza con deportar a los jóvenes soñadores que son patriotas y valientes", confrontó al mandatario.

Hoy, Elizabeth Guzmán es vista como el rostro de los migrantes en un país dividido por su propio presidente y su discurso segregacionista. "Yo quiero invitar a la gente a votar y darles una razón para hacerlo", señala optimista. El tiempo dirá si está a la altura de las circunstancias.

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