Fernando Rospigliosi

“El fujimorismo no quiere vacar a Kuczynski”

Sociólogo y analista político. Dos veces ministro del Interior durante el gobierno de Alejandro Toledo. Ex investigador del Instituto de Estudios Peruanos. Ex militante de Vanguardia Revolucionaria.

Maritza Espinoza

Domingo, 17 de Diciembre del 2017

Acompañó a Alejandro Toledo en la campaña de los Cuatro Suyos y, luego, fue su ministro del Interior, cargo que dejó, según señala, cuando el hoy ex presidente se opuso a que las investigaciones de corrupción en torno al fujimorismo se extendieran a su gobierno. Poco después volvió a ser ministro, pero dice que lo hizo contra la voluntad de Toledo y a pedido de Beatriz Merino. Nunca hubiera imaginado entonces que el líder de la lucha contra la corrupción fujimontesinista terminaría involucrado en el escándalo más grande de corrupción de la historia reciente, junto con todos los presidentes que lo sucedieron. Sobre eso y sobre la crisis que se cierne sobre el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski habla aquí.

¿Crees las explicaciones que dio el presidente en su mensaje?

Obviamente está mintiendo. Es evidente que está involucrado en la red de corrupción de Odebrecht. El hecho de que, cuando era ministro, favoreciera a Odebrecht, mientras su empresa cobraba cientos de miles de dólares a esa empresa; o que él mismo, cuando dejó de ser ministro, cobrara cientos de miles a Odebrecht; o que su socio y amigo de muchos años cobre millones a Odebrecht, indica que se trata de sobornos encubiertos.

¿Sepúlveda vendría a ser algo así como el Maiman de PPK?

Claro. Creer que esas son operaciones limpias y puras es como si creyéramos que la casa de Las Casuarinas es de Eva Fernenbug y no de Toledo, o que los millones depositados en las cuentas de Maiman son por servicios de asesoría y no las cuentas de Toledo.

¿Tiene alguna salida decorosa PPK de acuerdo con tu análisis?

No. Eso ya no. Lo que hay es una salida menos mala. Creo que tiene dos opciones: la renuncia o, si no, el Congreso lo va a enjuiciar políticamente y lo va a vacar. Eso es lo que tienen que negociar. En este instante deben estar negociando.

¿Crees que hay disponibilidad del fujimorismo a negociar?

Sí. El fujimorismo no quiere vacar a Kuczynski porque eso de todas maneras tendría un costo político. Claramente, han lanzado un globo de ensayo la semana pasada con Yeni Vilcatoma y Carla Schaefer, planteándole una salida menos traumática, más decorosa, y la han vuelto a reiterar en el Congreso. A ellos les conviene eso, porque dirían: “Nosotros no lo vacamos, él renunció, porque estaba comprometido”. Eso también sería menos traumático para el presidente, porque no se llevaría el baldón de la vacancia por incapacidad moral, sino diría: “Bueno, por el bien del país y en vista del entrampamiento, renuncio”.

Tú mismo has dicho que una vacancia presidencial solo se da si hay masas en las calles y no se está viendo eso...

En este momento no hay eso y difícil que lo haya en los próximos días, estando en vísperas de Navidad y año nuevo. Pero si el presidente se resistiera a salir, sin duda en enero eso lo tendríamos. En América Latina hemos tenido eso y siempre con estos tres factores: escándalos que afecten al presidente, una mayoría parlamentaria, que existe o se forma en ese momento, y protestas populares.

Pero también está el reparo de la gente que, aunque condene a PPK, piensa que vacarlo es hacerle el juego al fujimorismo.

Eso es verdad, pero, mira, en el norte ha habido protestas por la reconstrucción y una congresista fujimorista y otro de izquierda se han puesto a la cabeza. Las protestas no se dan por moral. No. Las protestas se dan porque a la gente le va mal y, sobre eso se montan los grupos políticos.

Fuera de una negociación con el fujimorismo, ¿cuál sería la salida más digna de PPK? ¿Confesar, disculparse y renunciar?

No, tiene que negociar la salida. Lo que tiene que tratar es de controlar los daños para que lo que venga después no sea tan malo para él, porque consecuencias va a tener. Ahora, que reconozca y pida disculpas es difícil. Ha mentido sistemáticamente con todo desparpajo.

Eso es curioso en los políticos: sabiendo que la información va a salir, ¿para qué mentir?

Es que no sabían que iba a salir a la luz... Siempre tienen la confianza de que esto no salga, porque, imagínate que no hubiera salido eso de Estados Unidos o el escándalo de Brasil. ¡Nunca nos hubiéramos enterado! Y hubieran seguido impunes todos.

De otro lado, hay la lógica de que todos son igual de corruptos. ¿Eso favorece a PPK?

No. No favorece a nadie. Y es peligrosísimo, porque la gente va a creer que algún nuevo puede ser mejor y la experiencia que tenemos con los nuevos es muy mala. Un nuevo fue Fujimori el año 90 y está preso. Otro nuevo fue Humala y está preso. Entonces, no es tan sencillo encontrar gente nueva distinta a los anteriores.

Ya que mencionas a Fujimori, PPK está en muy buenas relaciones con Kenji, que es el altavoz del padre. ¿No podría ser (Alberto Fujimori) un aliado que le endose algún apoyo popular?

No. Lo que ha hecho Kuczynski es liquidar a Kenji. Porque Kenji se la jugó por Kuczynski y por el indulto y por la alianza con el gobierno. ¡Imagínate! Después de esto, cuando Kuczynski está a punto de caer, Kenji se quedó sin juego y sus enemigos dentro del fujimorismo lo van a tri-tu-rar.

¿Y qué tal si Kuczynski da el indulto en este momento?

No puede. Además, ya no le serviría. Eso le pudo haber servido hace seis, ocho meses, pero su vacilación, sus dudas…

Pero por lo menos le serviría para desestabilizar a Fuerza Popular: Keiko no lo quiere fuera.

Ya no. Keiko se ha impuesto completamente en el fujimorismo.

¿No crees que el padre fuera, indultado, exigiría su espacio?

Pero ya es muy difícil, porque Keiko sale triunfadora de esta batalla. Y ya no habría PPK. O sea, una cosa es Fujimori indultado con PPK presidente y Kenji haciendo el puente, y otra cosa es se acabó PPK, Keiko es la que gana y elecciones adelantadas. El panorama ha cambiado radicalmente.

¿Tú descartas que el fujimorismo pueda tener otro candidato como Kenji, con el apoyo del padre? El tema partidario es una cosa, pero otra, el arraigo que tiene el padre en las masas.

¡Ya no importa! Quien tiene la inscripción es ella, quien tiene a los congresistas es ella y ella quien maneja el partido. Vamos a tener elecciones el próximo año seguro. Además, políticamente Kenji ha quedado liquidado. Se ha jugado por PPK y PPK está aplastado en la política peruana. Entonces, esa alianza no funcionó y perdió. Si después se va a recuperar, no lo sé, pero en lo inmediato es imposible. Lamentablemente, para ellos, PPK ha arrastrado a la ruina, por lo menos por el momento, a Kenji.

Pero el padre tiene su propio capital político...

Sí, pero el padre tiene 79 años y ha pasado muchísimos años preso. Eso desgasta a cualquiera y no está en condiciones de salir a pelear y hacer una campaña.

¿Antes de fin de año tenemos a PPK fuera de palacio?

Es muy probable. Salvo que él se resista, con lo cual la situación empeoraría y de todas maneras lo sacarían. No creo que haya otra posibilidad. La crisis es demasiado fuerte. ¡Estamos hablando del más grande escándalo de corrupción de los últimos tiempos!

Después del fujimorismo...

De los últimos 17 años. Y ahora resulta que uno de los principales involucrados es el presidente en ejercicio. Si PPK no fuera presidente, ¡no pasaba nada! Él estaría en Miami y dirían: “Bueno, ya pues, miren lo que hizo”. Pero es un presidente precario, porque si tuviese 70 votos en el Congreso, seguiría ahí.

En ese escenario, ¿Keiko Fujimori podría ganar unas elecciones adelantadas con todo el desgaste de su obstruccionismo y la corrupción dentro de su partido?

Eso no lo sé. Creo que ellos están seguros de que, si hay elecciones adelantadas, van a ganar, como estuvieron seguros de ganar el 2016, como estuvieron seguros de ganar el 2011. Que eso vaya a ocurrir, no lo sé.

Pero este es un escenario en el que ya fueron parte de gobierno, porque finalmente el Congreso ha cogobernado en la práctica...

Sí, pero no creo que eso les afecte demasiado...

Según las encuestas, el obstruccionismo es mal visto y los temas de corrupción también.

Es verdad, pero finalmente, Keiko Fujimori sigue teniendo la más alta aprobación entre los políticos peruanos.

Por estos días hay periodistas que han estado lanzando la hipótesis del golpe. ¿Cabe? ¿Está descartado totalmente?

¡No! Eso ya pasó a la historia en América Latina. El último golpe ocurrió en Bolivia en el año 81. ¡Olvídate! Eso ya no va a ocurrir. Desde que se prohibieron los golpes militares, lo que tenemos es otra manera de tumbar presidentes, que es la vacancia presidencial, luego del juicio político.

De otro lado, ¿cómo ves el tema García?

García, sin duda, es muy hábil y ha podido permanecer indemne de los procesos judiciales y de las investigaciones en el Congreso, pero políticamente está tremendamente desgastado y lo que muestran las encuestas es que una abrumadora mayoría cree que es tan corrupto como los otros, pero que es más hábil, y por eso se ha podido salvar.

¿Es un cadáver político?

No, no es un cadáver político, porque él puede seguir actuando, pero que tenga posibilidades el año 2018, en la hipótesis de que haya elecciones, no. Ya se demostró con el 5% que tuvo el año pasado. Yo creo que, desde ese punto de vista, él está, por el momento, fuera de carrera. ¡Pero puede intervenir! De mil maneras distintas. Y lo va a seguir haciendo.

Y por el lado judicial, ¿por qué él está tan tranquilo?

Porque tiene mucha experiencia y parece que ha podido evadir todas las responsabilidades directas. Hasta ahora, nadie ha podido demostrarle nada...

¿Es el único político que no fue tocado por la mano de Odebrecht.

No, no. Por lo menos el 80 y tanto por ciento de la población no cree eso. Además, hay muchas cosas que ha tenido en su gobierno. Los narcoindultos, por ejemplo, que fueron decisivos en la campaña del 2016 para que él cayera. Y ahora, todas las vinculaciones que se han demostrado ya con funcionarios de su gobierno con esa corrupción. Es muy difícil que él pueda remontar ese problema.

¿Y judicialmente?

No. Judicialmente yo creo que es muy difícil que puedan atraparlo. [Risas] Sí. Tiene larguísima experiencia, pues.

Finalmente, ¿el 2016 votaste por PPK?

Sí, claro. Yo voté por PPK en las dos vueltas. Estuve en su campaña un corto tiempo y me salí a mediados de febrero porque había una serie de cosas que no me gustaban en su campaña y en su modo de actuar, pero igual yo voté por él.

¿Por la lógica del mal menor?

Sí, sí. Bueno, yo voté por Keiko el 2011. Voté por PPK en la primera vuelta y por Keiko en la segunda, contra Ollanta Humala. Y voté por Alan García el 2006 contra Ollanta Humala en la segunda vuelta.

¿Ollanta Humala era el mal mayor entonces?

Para mí, Ollanta Humala era el mal mayor el 2006 y el 2011.

A la luz de los hechos, ¿te parece que lo fue?

Sí, sí.

¿Mayor que Keiko?

Bueno, a Keiko no la hemos visto gobernar, pero lo de Ollanta fue desastroso. Corrupción, persecución... A mí me seguían. Ollanta fue un desastre desde todo punto de vista, pero, en fin, acá votamos así, pues. [Risas] Siempre hay que ver cuál es peor, ¿no? A veces acertamos, a veces nos equivocamos. ¡Quién sabe!

Te puede interesar

Nuestras portadas