Los hinchas de la bicolor

Un amor sin condiciones

La hinchada más leal y sufrida del mundo, nunca dejó de confiar en nuestra selección, incluso en los momentos más difíciles y en las peores derrotas. Aquí la historia de 'La Blanquirroja', 'La Franja' y 'Sentimiento Blanquirrojo', las tres barras oficiales del equipo bicolor.

Edgar Gamboa

Domingo, 19 de Noviembre del 2017

La última vez que Perú estuvo cerca de clasificar a un mundial, Christopher Rodríguez (23) era tan pequeño que no le afectaban la frustración ni la tristeza. Quizá por eso, aquel partido ante la selección de Chile, en Santiago, que ahogó nuestras esperanzas de ir a Francia 98, no dejó en él las secuelas que hasta hoy arrastramos muchos futboleros mayores de treinta años.

Quizá por eso, su fe por la selección peruana se mantuvo inquebrantable, protegida por la inocencia de un niño que apenas reconoce los colores primarios y no sabe contar hasta diez. Cruel ironía: en los años siguientes a ese partido nefasto, chicos como Christopher se harían expertos en contar puntos y goles a favor, al amparo de una calculadora, un fixture y una estampita de cualquier santo.

Pero ahora todo es distinto. A pocas horas del partido más importante de su vida –de nuestras vidas–, el joven estudiante de ciencias del deporte ya no tiene que sufrir las matemáticas. Casi no ha dormido por la reunión que tuvo en la víspera con sus compañeros de barra, pero su emoción disipa toda señal de cansancio y sus palabras trasmiten algo más que optimismo:

–Hoy vamos a demostrar que somos la mejor hinchada del mundo.

Como todo en el fútbol, el mensaje de Christopher tiene una carga de cursilería y obviedad, como el slogan de un comercial de cerveza o el entrecomillado de un diario deportivo junto a la foto de Renato Tapia o Edison Flores, dos figuras de la selección que tienen su misma edad.

Pero hay algo en este hincha que no puede negarse: sus palabras son honestas y convencen a cualquiera.

Cómo no hacerlo, si cuando nadie daba un sol por "el equipo de todos", él y un puñado de amigos que aun no acababan el colegio, dejaban el alma y sus gargantas en la tribuna, conscientes de que ningún cántico haría cambiar el marcador, menos la triste realidad de nuestro fútbol.

– ¿Por qué lo hacían entonces?

– Por amor.

Cuestión de fe

Esta tarde de noviembre, horas antes del partido que pondrá fin a 36 años de fracasos, Christopher y sus compañeros de 'Sentimiento Blanquirrojo' (SB), una de las tres barras oficiales de la selección peruana, aguardan la concentración de hinchas en un parque de Santa Beatriz, a dos cuadras del Estadio Nacional.

No son los únicos.

Junto a una estatua de George Washington, personaje que da nombre a este emblemático parque limeño, se han reunido también los de 'La Franja', otra barra oficial que marca la diferencia por la edad de sus miembros y su ubicación dentro del estadio: mientras SB alienta desde la popular Norte, 'La Franja' lo hace en la tribuna Oriente.

Ambas barras suelen compartir las previas de cada partido, en las que ensayan y coordinan las canciones que entonarán durante los noventa minutos que dure el encuentro. Ambas barras, nacieron en el 2011, en el marco de la Copa América de Argentina, donde la selección peruana logró un merecido tercer puesto.

Las circunstancias en que nacieron, sin embargo, marcan otra diferencia entre las dos. Mientras SB surgió para darle la bienvenida al equipo en Lima, 'La Franja' lo hizo en el estadio de Mendoza, en el único partido que Perú perdió en la fase de grupos, contra Chile.

–Varios amigos viajamos (a Argentina) para alentar a la selección, cada uno por su cuenta. Pero en ese partido decidimos organizarnos para contrarrestar a la barra chilena, que acudió masivamente. Al final perdimos en la cancha, pero en la tribuna ganamos por goleada– recuerda orgulloso Rodrigo Verástegui, dirigente de 'La Franja'.

Tras ese éxito de convocatoria, Rodrigo y sus amigos juraron acompañar al equipo siempre, y desde entonces no han faltado a un solo partido, sea de local o visitante, por Eliminatorias, Copa América e incluso amistosos.

–Pensamos que si en Argentina habíamos podido organizarnos tan bien y hacer sentir al equipo como local, entonces cómo no hacerlo en nuestra propia casa.

En 1997, Rodrigo era casi un adolescente, por lo que la derrota por 4-0 en Santiago, que nos dejó fuera de Francia, lo marcó como a toda su generación. A él no lo protegía la inocencia, menos la falta de pasión. Al igual que muchos peruanos, ese día renegó, lloró y juró pifiar el himno nacional chileno con el mismo repudio que los hinchas de ese país pifiaron el nuestro.

Pero nunca perdió la fe.

– Tarde o temprano, las malas rachas se terminan y hasta entonces solo queda esperar. Mira hermano, los jugadores pasan, porque envejecen, se retiran y llegan otros nuevos. Lo mismo ocurre con los dirigentes y el comando técnico. Los que no pasamos nunca somos los hinchas.

En las buenas y malas

A unas cuadras del parque Washington, entre las avenidas Arenales y Cuba, la barra más antigua y numerosa de la selección, 'La Blanquirroja', alista una caminata rumbo al estadio. Las redes sociales han hecho su trabajo: congregar a cientos de hinchas de todas partes y a medios locales e internacionales.

Desde su creación en el 2008, 'La Blanquirroja' no sólo ha impuesto su voz en las tribunas. El ciberespacio y la televisión, también fueron conquistados por la pasión de estos hinchas, autores de los videos motivacionales mejor producidos y más compartidos por la afición.

El último de estos videos, titulado Somos Perú y estamos de vuelta, fue lanzado la víspera del partido y en pocas horas alcanzó el millón de reproducciones. Cuenta la historia de un hincha fiel que escribe a su padre, después de mucho tiempo, para contarle sus hazañas con la barra y sus expectativas de volver a un mundial.

Es la historia de muchos que acompañan ahora el peregrinaje. Esos que prometieron vender su auto para viajar a Rusia. Todos los que alguna vez reflexionaron: "¿Cómo reaccionarías si ese que falló el penal fuera tu hermano?".

–Para nosotros, cada jugador de la selección es eso, un hermano, al que no podemos maldecir ni insultar porque falló en una jugada o porque perdió un partido– explica Jair Villanueva, fundador de 'La Blanquirroja'.

Su idea de acompañar al equipo en las buenas y malas (sobre todo en las malas), lo llevó a crear esta barra en mayo del 2008, justo en el peor momento de la selección, entonces dirigida por Chemo del Solar y considerada por muchos como la de peor rendimiento en las últimas décadas.

En medio de ese caos que era la propia plantilla, el cuerpo técnico y los dirigentes, enfrentados tras el escándalo del Golf Los Incas, Jair Villanueva decidió apostar por su sentimiento. Entonces con solo 20 integrantes, 'La Blanquirroja' acompañó al equipo hasta el final de esa campaña, alentando en la tribuna cuando el resto del país ya ni siquiera veía los partidos por televisión.

Hoy, con más de 300 miembros y miles de seguidores en las redes sociales, la primera barra de nuestra selección merece tanto o más que los propios convocados, no solo por su aliento incondicional, sino por haber aguantado las peores derrotas y goleadas, sin renunciar nunca al sueño de volver al mundial.

Una sola camiseta

Son las seis de la tarde del miércoles quince de noviembre, fecha que quedará gabada en el recuerdo de los peruanos, sobre todo en el de estos ilusos que nunca dejaron de creer. Ya es hora de entrar al Nacional para ubicarse en sus respectivas tribunas: 'La Blanquirroja' lo hará en Sur, 'Sentimiento Blanquirrojo' (SB) en Norte, y 'La Franja' en Oriente.

–Hemos alistado un mantón que cubrirá todo Norte. Esta noche va ser una fiesta– anuncia el entusiasta Christopher Rodríguez.

Junto a sus amigos de SB, comparte latas de cerveza y empieza a repartir las entradas que como barristas oficiales les corresponden. Otro dirigente, Renato Vela (22), recuerda el inicio de esta aventura, cuando ninguno tenía DNI y ahorraban sus propinas del colegio para comprar las entradas.

–Éramos unos niños, un grupo de chiquillos de San Miguel y Callao, que se encontraban para alentar a la selección. Nadie nos tomaba en serio– comenta Renato.

–A veces nos prestábamos el bombo de un colegio inicial, un bombo azul, que nada tenía que ver con nuestros colores–añade Christopher.

Ahora tienen sus propios bombos, varios tambores, trompetas y se organizan por conos. Hay miembros de San Juan de Lurigancho, Chorrillos, Los Olivos, La Victoria, Surquillo, etc. También ha logrado unir a barristas antagónicos: los propios Christopher, del 'Comando Sur' (barra de Alianza Lima) y Renato, del 'Extremo Celeste' (barra de Sporting Cristal).

–Cuando alentamos a la selección nos olvidamos de otras camisetas. Acá no somos rivales, sino hermanos. Si vemos a alguien con la camiseta de su equipo le pedimos que se la quite o que se cubra con una polera o casaca– interviene Rodrigo, de 'La Franja'.

La máxima se cumple en las tres barras oficiales, y aunque aceptan que al principio fue difícil lograrlo, hoy las llamadas 'barras bravas' respetan que sus miembros puedan convivir en paz cuando se trata de alentar a la selección.

Un amor desinteresado

Tras entonarse los himnos de Perú y Nueva Zelanda, los de SB han empezado a desplegar el mantón de 100 metros de ancho por 30 de alto. Una obra a la que dedicaron dos semanas de intenso trabajo y que cubrirá el 90% de la tribuna norte, para convertirse en la banderola más grande que se haya desplegado en un partido entre selecciones.

Valerio Corahua, comerciante cusqueño del emporio de Gamarra, donó varios metros de tela para la realización del mantón. En agradecimiento, SB lo invitó a alentar con ellos y él ha decidido hacerlo vestido como Inca, portando una tela con el mensaje: "Somos milenarios".

Mientras muchos le piden un selfie a Corahua en Norte, en Sur 'La Blanquirroja' no deja de cantar. Ya están por llegar los goles de Farfán y Ramos, jugadores que en su momento fueron resistidos por la afición, pero nunca por estos barristas cursis y abnegados.

En Oriente, mientras tanto, Rodrigo Verástegui ha de recordar a esos fundadores de 'La Franja' que ya no asisten al estadio, no por falta de confianza, ni por desamor.

–Muchos dejaron de venir cuando se dieron cuenta que traían mala suerte al equipo. Pero siguen apoyando en cada actividad de la barra.

Así de puro y desinteresado es su amor.

'La Franja' y SB suelen compartir las previas de cada partido, en las que ensayan y coordinan sus canciones‘La Blanquirroja’ acompañó al equipo alentando en la tribuna cuando el resto del país ya ni veía los partidos por televisión.Ambas nacieron en el 2011, durante la Copa América de Argentina, donde la selección logró un merecido tercer puesto.

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