Enrique Sánchez Hernani: “Escribir es psicoanalizarse”

Libro. Reconocido poeta y periodista ha publicado La manía de escribir. Crónicas/ Perfiles/ Artículos, una compilación de su trabajo como cronista cultural en medios escritos.

12 Oct 2017 | 6:45 h

Enrique Sánchez Hernani tiene correrías de poeta, pero también, pluma en ristre, ha hecho periodismo cultural en distintos medios de prensa escrita, entre ellos esta casa editora. Como periodista, curioso, y también acucioso, siempre ha estado atento a las noticias culturales. Ha hurgado, sin pedir permiso, en libros y autores de diversa temperatura y latitudes. Cosecha de esa tarea –pasión dirá el cronista–, acaba de publicar La manía de escribir. Crónicas/ Perfiles/ Artículos (Ed. Cultura Peruana). Javier Heraud, César Calvo, Georgette Vallejo, Vargas Llosa, Julio Cortázar, Elena Poniatowska, Charles Bukowski, entre otros escritores que han marcado el panorama literario de los últimos tiempos.

PUEDES VER El asedio del cronista Enrique Sánchez Hernani

¿Escribir es una manía?

Para escribir hay que ser constantes, si no lo tomas como un trabajo entonces no vas a llegar a ningún lado. Para este libro tuve que leer y averiguar mucho de los escritores a los que hago referencia.

Hizo periodismo literario…

Exacto. Para escribir trato de buscar información sobre aspectos que me llamen la atención de un determinado autor y que sean de interés. La mayoría de escritores parten de su vida, usan su historia en pasajes de su obra. Distorsionan las cosas, pero siempre están vinculados a su obra.

¿Esto se corresponde con la idea del escritor bohemio?

Hay un estereotipo que tiene que ver con una administración tardía del romanticismo alemán en la cual el poeta era pobre, bohemio, miserable y vivía entre las nubes. Pero en realidad el escribir es un trabajo.

Bukowski escribía incluso estando ebrio.

Para escribir hay que ser constantes, si no lo tomas como un trabajo entonces no vas a llegar a ningún lado. Un escritor es escritor a todas horas, pero no puede escribir si no ha vivido.

¿Es por eso que en el libro se desnuda a cada autor?

Claro, es importantísimo conocer la vida de cada uno, con leerlos no basta. Sus vidas nos dan el por qué eligieron tal o cual tema.

¿Por eso eligió hablar de la vida privada de cada escritor?

No solo soy periodista y poeta, también soy un hombre curioso. Los escritores, mirándolos de cerca, son muy raros. Cómo se entiende a un tipo que se dedica permanentemente a escribir y solo ocupa su vida en eso. Lo que hacen es una compulsión.

Escribir entonces es sacar los demonios…

Creo que la escritura, a fin de cuentas, es una especie de diván. Los escritores se psicoanalizan con sus lectores. Ya no necesitan ir al psicólogo.

¿Qué pasa cuando ya no hay nada que contar?

Creo que es decoroso para todos decir “hasta aquí nada más”. Philip Roth colocó en su máquina de escribir un cartel que decía “Deje de escribir”, para que cada vez que se siente recuerde que ya no escribirá como lo hacía antes.

¿Cuál es el criterio para seleccionar a los autores?

Todos estos artículos han sido publicados en prensa escrita. En ellos se habla de autores que tienen una obra y que merecen el interés público.

Pero hay ausentes como Gabo o Rodolfo Hinostroza.

Porque otra persona más avezada que yo me ganó por puesta de mano y tuve que escribir sobre otro personaje. En periodismo siempre tienes que hallar un motivo para escribir.

Hay autores que son poco conocidos o sus obras no han sido debidamente valoradas, como Clemente Palma.

La nota sobre Palma lo saqué a raíz de una edición que hizo Ricardo Silva-Santisteban. Encontré la oportunidad de hurgar en un personaje que ha pasado a la historia por haber ninguneado a Vallejo. Luego de eso, Palma se murió para la crítica literaria.

Como esas anécdotas, hay otras curiosas en el libro…

Como te digo, soy un curioso insaciable, además de bibliófilo, que es un defecto terrible, sobre todo para mi esposa. He empleado el dinero que he tenido en comprar libros, los pongo por todas partes y mi mujer está harta.

Pero es una manía eso…

Sí, no es una pasión porque uno puede ser apasionado de la música y la pesca, pero leer y escribir es una cosa terrible, porque es una compulsión, está fuera de ti.

Hay gente que esclaviza la familia por esa manía…

Donoso llevaba a su familia de un lado al otro para concentrarse y su esposa no pudo desarrollar su talento de escritora por dedicarse a él.

¿Esa manía está presente en usted?

Hummm... Ojalá algún día mi familia me perdone, sobre todo mi esposa.

“En periodismo, es necesario respirar lo que vas a escribir”

¿Convivir con la realidad es necesario también para el periodismo?

Claro que sí. Cuando trabajé en La República iba a las jaranas criollas, entrevisté a gente de Mendocita, respiraba todo lo que tenía que escribir. Creo que eso es necesario para cualquier escritor, si no vives vas muerto. Salvo que seas un genio como Joyce o Proust que escribían sin conocer grandes cosas porque sus vidas no eran tan activas.

¿Tuvo que vivir para escribir los artículos de este libro?

Sí, aunque he contado con una biblioteca que es más o menos grande, porque lo mío ya no es pasión, es una enfermedad. No tengo libros solamente en la cocina y en el baño porque se malogran.

¿Lee todos los libros que compra?

En realidad no. Tengo dos criterios para comprar libros: los que me gustan y los que me sirven para escribir, estos últimos son generalmente sobre cosas rarísimas. Cada vez que veo algo que me parece útil lo compro. Eso lo aprendí de César Lévano.

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