Arequipa vive una realidad ajena a la crisis sanitaria

Mundos paralelos. Mientras los hospitales siguen en colapso, en la ciudad continúan las conductas de riesgo. Decano de Psicólogos opina que varios perdieron miedo a la muerte.

La Republica
Sin control. No solo se incumplen los protocolos en las calles y mercados. La autoridad ya cedió en su rol fiscalizador.
Wilder Pari

La vida en la ciudad de Arequipa no se condice con su realidad hospitalaria, en colapso por el contagio de COVID-19. Mientras está vigente un pedido de cuarentena al gobierno central, se incumplen la mayoría de protocolos. Se usan mal las mascarillas, hay fiestas Covid, se sobrepasan los aforos en locales y transporte. A ello se suman las aglomeraciones por la campaña política.

La tarde y noche del sábado sirvió como una pequeña muestra. Una manifestación antifujimorista ingresó al centro, donde varios manifestantes se bajaban la mascarilla para lanzar sus arengas. Pero ellos no solo eran una isla de prácticas riesgosas. Los restaurantes del portal de San Agustín lucían llenos, aunque solo deberían tener el 40% de aforo, según el irreal nivel de alerta que tiene Arequipa, de muy alto. A la misma hora, se registraba un alto ingreso al mall Aventura de Porongoche, aunque solo tiene autorizado el 30% de aforo.

En el servicio de transporte, la figura no era diferente. No solo se percibe que volvió el caos vehicular previo a la pandemia. Es común ver a los choferes de taxis y buses, con las mascarillas en el mentón. Y los aforos en los buses quedan en el papel. Cuando se aproximaba el horario de toque de queda, la mayoría de unidades van repletas en la avenida Goyeneche y no se avizoraban inspectores de la Municipalidad de Arequipa. Si dentro de la unidad hubiera un contagiado, sería una trampa mortal por el espacio hacinado y la escasa ventilación. La gente todavía se resiste a abrir las ventanas, tal vez por temor a los robos. Y a la misma hora, los pacientes seguían llegando a las áreas de emergencia de los hospitales Covid.

Razones del desacato

El decano del Colegio de Psicólogos, Carlos Solís, opina que la llamada fatiga pandémica es evidente en la sociedad, por el agotamiento emocional tras más de un año de estado de emergencia. Dice que incluso, varios han perdido el miedo a la muerte, confiándose en la tasa de mortalidad del coronavirus, que bordea el 4% en Arequipa. Sin embargo, han olvidado que en este grupo, puede caer cualquiera y fallecerá sin importar el tratamiento que reciba.

“Lo único que falta es que abran las discotecas y vuelvan las clases”, expresó Solís sobre la liberación de actividades. Indicó que si bien es necesario reactivar la economía, debe hacerse con protocolos. ¿Por qué la resistencia a cumplirlo? Solís señala que una explicación es la cultura de la informalidad de la sociedad peruana, de incumplir la norma.

El decano del Colegio Médico, Javier Gutiérrez, añade que esto se arrastra de años, donde la sociedad premió al que le saca la vuelta a la norma o “se hace el vivo”. Y las autoridades no escapan al mal ejemplo. Hace unas semanas, el alcalde de Yanahuara Anghelo Huerta, fue captado bailando sin mascarilla en una ceremonia. O el agasajo por el Día de la Madre en la Gerencia de Salud, con bailarines en un espacio cerrado, cuando los médicos ya alertaban del crecimiento exponencial de casos.

Mientras se espera la respuesta del gobierno central sobre alguna medida especial para Arequipa, las autoridades en comunicados solo apelan al civismo para contener la pandemia. Bajo ese panorama, especialistas señalan que queda esperar tres semanas duras.

31 nuevos fallecidos y 625 contagios

El último reporte de la Gerencia Regional de Salud, señala que 31 personas fallecieron por COVID-19 en las últimas 24 horas. Mientras que se detectaron 625 nuevos casos, con una tasa de positividad de 13%. Los decesos en toda la pandemia son 4423.

La hospitalización llegó a 785 internados por COVID-19, otro pico en 2021. Mientras que 113 personas están en las unidades de traumashock o UCI.