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El confinamiento y la huella que va dejando en los niños

Efecto negativo. El aislamiento produce estrés en los niños. Estos están acostumbrados a aprender de forma dinámica. La socialización es fundamental, encerrados en casa, solo tienen la opción de distraerse con un teléfono móvil o computador.

SEÑALES. Los padres deben estar atentos a los cambios de comportamiento en sus hijos, pues quizá están atravesando cuadros de estrés y ansiedad.
SEÑALES. Los padres deben estar atentos a los cambios de comportamiento en sus hijos, pues quizá están atravesando cuadros de estrés y ansiedad.
Deysi Pari

Arequipa

El país lleva más de 150 días en estado de emergencia, tiempo en el cual, los niños más que los adultos, han estado en confinamiento. Son más de cinco meses que no van al colegio como antes lo hacían, que no pueden jugar con amigos de su edad.

Son las consecuencias negativas de esta etapa a causa del coronavirus. La psicóloga y docente de la Universidad Católica San Pablo, Lucía Peraltilla Romero, señala que los efectos perjudiciales se pueden dividir en tres aspectos: en la parte académica, social y lúdica.

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En la primera, porque los niños tienen un estilo de aprendizaje muy dinámico, están en proceso de conocer el mundo. La privación de asistir al colegio ha limitado mucho las oportunidades de aprendizaje, porque además no están en contacto con sus compañeros.

A pesar del esfuerzo de las clases virtuales o a distancia, es posible que no hayan recibido los contenidos educativos de la forma en que se había planeado. Hay mucha diferencia con el aprendizaje en clases presenciales.

En el aspecto social, la desventaja es evidente. Los niños en edad escolar están habituados a interactuar con sus pares gran parte del día y de esta forma, también van aprendiendo normas sociales que luego les ayudarán a introducirse al mundo. Entonces, al no tener esa interacción, muchos niños verán su entorno de socialización afectado. Los pequeños también extrañan a sus compañeros de carpeta, las salidas; son hechos que les van generando ansiedad y distintos problemas emocionales.

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En el aspecto familiar, el asunto también es delicado. La psicóloga señala que, si la familia no tenía correctamente estructurado su estilo de crianza, sus normas, sus límites, entonces el confinamiento les ha hecho enfrentar la realidad cara a cara para darse cuenta que hay cosas que mejorar en la relación en el hogar. Por un lado, los padres de familia han tenido que introducirse en la dinámica de sus hijos. Para los niños, en la parte familiar, ha sido bastante difícil pues también han tenido que enfrentar la carga emocional de sus padres.

Signos a considerar

Hay signos a los que los padres deben estar alertas para darse cuenta que sus hijos pueden estar atravesando cuadros de estrés, ansiedad. Según Peraltilla, uno de los síntomas es el cambio inesperado en el comportamiento del niño.

Le consultamos a la psicóloga si estos efectos de ahora podrían repercutir en su conducta futura. La profesional respondió que siempre hay un riesgo de que puedan tener niveles altos de ansiedad, en los temas de salud y de limpieza. Pueden sufrir de trastornos de ansiedad o estrés postraumático. “No es seguro que vayan a suceder, todo depende del soporte que desde ahora se le da a los niños y adolescentes”.

¿Qué hacer?

Para reducir el estrés en los niños hay que reducir la incertidumbre. La psicóloga recomienda establecer momentos de diálogo, una o dos veces a la semana, puede ser en la sobremesa. Por otro lado, los padres deben fomentar la unión, la alegría, pues la producción de endorfinas ayuda a manejar el estrés. Si la situación es más grave, se puede recurrir al apoyo de un especialista.

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Ventajas de permanecer en casa

No todo es malo. El confinamiento también ha sido la oportunidad para pasar más tiempo en familia, de conversar y de aprender los unos de los otros a mayor profundidad. Muchas familias han aprovechado para fortalecer aquello que se debía corregir, en el estilo de crianza.

Asimismo, ha permitido fortalecer la tolerancia a la frustración y a la resiliencia. Sin embargo, esto depende mucho de cómo hayan ayudado los padres.