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Moisés Yancce, el profesor de 60 años que caminó 2 días para que niños de bajos recursos sigan aprendiendo [VIDEO]

Día del Maestro. Un ligero equipaje, agua, azúcar y algunas provisiones fueron el sustento del profesor Moisés Yancce Machaca, quien emprendió un largo viaje por las pampas de Ayacucho con el más noble objetivo en mente: “Solo quiero quedar en el corazón de ellos”.

Profesor Moisés Yancce Machaca con sus alumnos.
Profesor Moisés Yancce Machaca con sus alumnos.
Rafael Montoro

Los salones de los colegios y universidades algún día volverán a ser los escenarios de aprendizaje, debate y, sobre todo, de convivencia entre los alumnos, quienes hasta el momento están en sus casas recibiendo clases a través de los medios de comunicación y aparatos tecnológicos. Sin embargo, todavía hay estudiantes que no tienen acceso a la educación por motivos económicos o sociales. Esta problemática se evidencia, mayormente, en el interior del país.

Pese a que las autoridades se esfuerzan para evitar que los niños y jóvenes pierdan el año escolar, el aprendizaje ha estado ausente en algunos hogares, sobre todo en aquellos que están ubicados en zonas remotas del Perú. Es inevitable que los padres muestren su preocupación ante esta situación, pues consideran que la educación es la mejor herencia que les pueden dejar a sus hijos.

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Esta concepción acerca de la enseñanza no es privativo de los padres de familia, pues un profesor de la región de Ayacucho, que caminó 2 días para dar clases a sus alumnos, también piensa lo mismo. El loable trabajo que viene realizando ha sido agradecido por los pobladores de Tomanga, quienes al enterarse de su visita esbozaron una sonrisa tras sus mascarillas.

El profesor es el símbolo de la educación en este pueblo, donde los niños no cuentan con radio, televisor, ni mucho menos una computadora con internet. Para los progenitores de los alumnos, contratar este servicio es una utopía. Este panorama adverso ya lo sabía el docente Moisés Yancce Machaca, de 60 años, antes de la cuarentena.

Sus primeros días de aislamiento social obligatorio fueron difíciles. El motivo de su preocupación giraba en torno a las clases perdidas. Durante dos semanas, el profesor estuvo confinado en su casa de Huamanga con ganas de volver a encontrarse con sus educandos. La incertidumbre, la tristeza y la preocupación desaparecieron cuando decidió ir al pueblo de Tomanga. En plena cuarentena, salió de su vivienda para emprender una larga caminata por las pampas de Ayacucho.

Ruta por donde el profesor caminó.

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Pese a su edad, el maestro inició esta travesía a pie junto a su hijo, quien en un primer momento se mostró preocupado por la salud de su padre. “Iniciamos el viaje a las 5 de la mañana. En el trayecto se unieron niños de 5 y 8 años. Algunos jóvenes también nos acompañaron. Tuvimos que caminar despacio”, declaró el profesor a La República.

Durante el estado de emergencia, algunos estudiantes se quedaron varados en algunas regiones del país. Tal es el caso de estos jóvenes que decidieron enfrentarse a la naturaleza, al igual que Moisés, para llegar a sus hogares, pues ya no podían pagar los cuartos que alquilaban. Dentro del grupo había un niño que viajó todo el trayecto con ellos. Pese al inclemente frío, el menor llegó bien de salud a su destino.

Antes de la caminata, el profesor y su hijo prepararon algunos fiambres. La fruta no estuvo ausente en la mochila de uno de ellos. “Sabía que si cargaba ropa u otros alimentos para la ruta, iba a ser muy pesado avanzar. Entonces, llevamos lo elemental. Nos mantuvimos dos días con agua y azúcar”, contó el maestro.

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El clima gélido de la región Ayacucho nos los atemorizó, y para contrarrestarlo tuvieron que llevar algunas planchas de plástico. Ellos pernoctaron al borde de la represa Cuchoquesera, porque las comunidades habían cerrado sus fronteras y no dejaban entrar a nadie. Según contó, tuvieron que pasar por Vinchos, Putaja, Catalinayocc, Kimsa Cruz, Chuschi y Quispillaqta para llegar a Tomanga.

Cabe mencionar que el profesor tuvo que esperar dos semanas en Tomanga para que pueda dictar clases a sus alumnos en sus hogares. Luego de las coordinaciones entre padres y dirigentes del pueblo, Moisés recién pudo dedicarse a lo que más le apasiona en la vida: enseñar. Durante ese tiempo, los lugareños le llevaban viandas. En el pueblo donde vive, los restaurantes permanecen cerrados, por tal motivo él cocina en su casa.

Luego de haber permanecido dos semanas en su vivienda, Moisés salió con toda la energía para transmitir a sus estudiantes los conocimientos de 7 asignaturas, entre las cuales están Matemática y Comunicación Integral, materias a las que dedica más tiempo.

Alumnos del profesor.

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Alumna del docente junto a su mamá.

“Yo tengo solamente 11 alumnos que pertenecen al cuarto grado de primaria, aunque hay otros estudiantes de otros grados que me piden ayuda. Por medida de seguridad, uno o dos alumnos están en mi clase. Los visito en dos horarios: de 8 a 9 de la mañana y luego de 4 a 5 de la tarde. Algunos van a mi casa con su cuaderno de trabajo”, reveló.

El profesor contó que tiene 35 años de experiencia en el ámbito de la educación, de los cuales 25 años de su vida los ha dedicado a la docencia en Tomanga. Para la tranquilidad de su economía, él sigue percibiendo un sueldo.

Hay profesiones que nos dan muchas satisfacciones. Un claro ejemplo es lo que está viviendo este hombre de 60 años, que se ha vuelto a encontrar con la felicidad al dar clases a sus niños, como los llama él. “Solo quiero quedar en el corazón de ellos”, expresó con la voz entrecortada.

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“Los niños se sorprenden cuando aprenden algo nuevo. Se miran entre ellos y luego gritan de alegría. Yo también me siento contento. Pero cuando hay alguna duda de parte de ellos, me preocupo”, manifestó.

Moisés también dio a conocer que los estudiantes trabajan las tareas con el apoyo de sus padres; pero cuando hay alguna complicación, él tiene que acudir a sus casas.

Acceder a la educación en tiempos de coronavirus es un privilegio, pues no todos los educandos del Perú cuentan con los recursos necesarios para llevar una clase virtual. Sin embargo, el trabajo desinteresado y la vocación del maestro Moisés Yancce Machaca nos invita a creer en un Perú mejor y con igualdad de oportunidades.

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