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Sociedad

Crean dispositivo para prevenir el contagio del COVID-19 en el Perú

Innovación. Egresados de la UNI ya tienen el prototipo de brazalete que emite señales de alerta antes de que las manos tengan contacto con el rostro. Piden apoyo del Estado y la empresa privada para adquirir los materiales. En San Marcos también se han diseñado otros equipos.

Basta tocar una superfi ciecontaminada y luego cogerse los ojos, la nariz o la boca para contagiarse.
Basta tocar una superfi ciecontaminada y luego cogerse los ojos, la nariz o la boca para contagiarse.
Milagros Berríos

En pleno avance del Covid-19, los investigadores de las universidades públicas del país se ponen al servicio de la sociedad.

Un dispositivo que busca frenar el contagio del coronavirus ha sido elaborado por egresados de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), quienes ahora solicitan el apoyo del sector público y privado para masificarlo en poco tiempo.

Se trata de un mecanismo de bajo costo capaz de emitir señales de alerta previas al contacto de las manos con el rostro, lo cual ha sido considerado como una de las principales vías de transmisión del virus Covid-19.

Para esta propuesta, el Grupo Técnico Internacional de Egresados de la UNI (GT Analytics), integrado por más de 15 ingenieros mecatrónicos, mecánicos, de telecomunicaciones y liderado por los especialistas Miguel Segovia, Iván Robles y Carlos Miranda, ha tomado como referencia un manual de prevención del coronavirus elaborado por expertos de la ciudad de Wuhan, en China.

Según el documento, se requiere tomar medidas serias para el distanciamiento físico y prevenir las formas más frecuentes de transmisión: cuando las manos contaminadas tocan los ojos, nariz o boca, y cuando la distancia entre las personas no supera los dos metros.

“Este virus es fuerte porque se propaga rápido y la cura aún implica mucho tiempo. Entonces hemos decidido atacar un punto central: cortar la cadena de transmisión de contagio”, manifiesta el coordinador del GT Analytics UNI, Iván Robles.

Este dispositivo, elaborado con sensores de distancia y microcontroladores (circuitos integrados) se adhiere al brazo como un brazalete o reloj. Una vez colocado, y cuando las manos están a una distancia entre 30 y 40 centímetros del rostro, este emite un pitido –similar a una alarma de retroceso de autos– que disuade al usuario y avisa de esta conducta riesgosa.

Y aunque parezca un mecanismo sencillo, busca frenar un gran problema: el movimiento involuntario de potenciales infectados por Covid-19.

Se estima que una persona se toca el rostro entre 23 y 26 veces cada hora, es decir, alrededor de 500 al día. “Entonces, aunque te laves las manos, basta coger la perilla de una puerta, una baranda, tarjeta de crédito, y después tocarse los ojos para que contagiarse”, dice Robles.

Evitar esto es una de las principales recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) frente al coronavirus.

Buscan apoyo

El equipo de investigadores cuenta con un prototipo hecho de materiales reutilizados y una carcasa elaborada con impresoras 3D, en colaboración con la empresa privada. Decidieron que tenga la forma de un brazalete luego de que, en un focus groups, los entrevistados dijeran que podrían tenerlo todo el día ya que es imperceptible.

Según señalan, esta tecnología no será patentada y buscarán masificarla sin fines de lucro. Su precio en el mercado variaría entre los 30 y 40 soles. “Aspiramos fabricar 1.000 en dos o tres semanas”, refiere Iván Robles, de GT Analytics.

Sostuvo que para la fabricación de estos dispositivos requieren un permiso especial para la compra de los materiales, ya que el aislamiento social obligatorio, decretado por el Gobierno y ampliado hasta el domingo 26 de abril, impide el libre tránsito de las personas. “Pedimos que nos dé las facilidades para comprar los sensores o, en todo caso, que tomen la idea y la repliquen”, dijo Robles. Asegura que esta será una gran solución en plena pandemia.

También en San Marcos

A la iniciativa de los egresados de la UNI, se suman otras de investigadores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), quienes han diseñado prototipos de equipos de protección destinados al cuidado del personal de salud que participa en la atención de pacientes sintomáticos y diagnosticados con Covid-19 en los hospitales del país.

Entre las innovaciones hay protectores faciales, cajas protectoras, adaptadores para equipos de ventilación y una membrana especial para mascarillas Covid-19. Estas pueden ser utilizadas en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y las salas de emergencia de los establecimientos de salud.

En el caso de la caja protectora anti-Covid 19, esta ha sido elaborada con acrílico y diseñada por investigadores sanmarquinos y el apoyo de la empresa Acrílicos Henry.

Tanto los investigadores de San Marcos como los de la UNI tienen como fi n principal ayudar al país para superar así la emergencia.

Claves

- Objetivo. GT Analytics UNI tiene previsto elaborar un tutorial que será difundido en redes sociales para que las personas con ciertos conocimientos de mecánica pueda construir un dispositivo de este tipo en su casa.

- Culminado. El prototipo del brazalete ya está listo para ser utilizado.

Científicos de la UNFV analizan investigaciones publicadas sobre el coronavirus

Un equipo de docentes investigadores de la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV) realizó una revisión científica que examina todo lo que se ha publicado en relación al coronavirus, a fin de estructurar los distintos estudios.

En la investigación muestran cómo se desarrolla esta pandemia en el Perú y la importancia del distanciamiento social y la cuarentena obligatoria. La magíster Luz Castañeda, investigadora de la universidad, explicó el proceso para llegar a la vacuna, que podría tardar más de 9 meses.

“Están probando con 44 vacunas que están en la fase clínica. Por lo general se trabaja con animales, si esto da resultados, se inyectan a personas enfermas. Cuando se tiene el primer prototipo de vacuna, sigue unos protocolos establecidos”, informó.

Además, comentó que los protocolos posteriores revisan que los pacientes, al adquirir la vacuna, no presenten efectos secundarios. Esta labor demora un mínimo de 9 meses