Sociedad del linchamiento mediático

Vocación punitiva insaciable; agravio como forma de vida.

Augusto Álvarez Rodrich.
05 Mar 2020 | 6:41 h

No se detiene el esfuerzo artero de algunos sectores por degradar a la sociedad peruana mediante el uso del agravio y el linchamiento como forma de vida, contradiciendo los valores que dicen defender.

El presidente de la comisión permanente, Pedro Olaechea, enfrentó anteayer al congresista Ángel Neyra cuando este calificaba de delincuentes a un par de ministros, y le pidió cesar los “linchamientos mediáticos”.

“Para que una persona sea linchada basta que haya almorzado con alguien o una conversación telefónica”, dijo Olaechea, y pidió, al menos, usar la palabra presuntamente al referirse a las denuncias para “no caer en actitudes que se han vuelto comunes en el país”.

Es cierto. No son pocos los congresistas que creen que la política es una pocilga y el hemiciclo un chiquero, y varios de los flamantes parlamentarios ya se asoman en la misma dirección.

Algunos medios actúan, de rutina, de igual manera, mediante contenidos deplorables que abusan del escándalo y ni rozan la explicación del problema, gracias a productores y gerentes que siguen el mandato de buscar el rating que genere publicidad de anunciantes tan irresponsables como ellos.

Es el caso, por ejemplo, del linchamiento mediático perverso y sin compasión que realizó un conductor de Latina a la madre de 22 años de la niña de cuatro años que fue secuestrada y violada por un muchacho de 15 años.

“Nadie se pregunta cómo con 22 años cría sola a dos niñas, pobre, sin educación y sin mayor ayuda. No se pregunta en qué entorno creció, qué referentes y carencias tuvo. No, lo importante es lincharla”, comentó ayer la periodista Patricia Montero.

Esto sucede, también en unas redes convertidas en lodazal por el auspicio de energúmenos con billete, dueños de partidos, que financian a sus trols.

El psicoanalista Max Hernández comentó hace poco que “yo veo una suerte de violencia justiciera, una lógica punitiva por excelencia, y lo que tendría que haber es una renovación de la manera de hacer política. Este es el momento de la sociedad civil, para que actúe con madurez absoluta”.

Pero con algunos políticos y ciertos medios, ese objetivo no es más que una ilusión sin fundamento.

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