Madre de Dios: “Aquí comienza la patria y también el olvido y la pobreza”

Madre de Dios. Julio Cusurichi, líder de federación que agrupa a 32 comunidades nativas, exige más presencia del Estado en región que es asolada por minería ilegal, la tala y los incendios forestales.

Olvidados. “La Pampa no lo es todo”, señala Julio Cusurichi, quien reclama una mayor presencia del Estado en la comunidades de Madre de Dios. No hay colegios ni postas médicas. Foto: Aldair Mejía

Olvidados. “La Pampa no lo es todo”, señala Julio Cusurichi, quien reclama una mayor presencia del Estado en la comunidades de Madre de Dios. No hay colegios ni postas médicas. Foto: Aldair Mejía

La República
28 08 2019 | 03:29h

Por: Óscar Chumpitaz C.

Enviado a Madre de Dios

Deforestación, contaminación de ríos y suelos, explotación laboral y trata de mujeres. Madre de Dios es una región olvidada a la que el oro solo ha traído miseria y violencia.

“La destrucción de esta parte de la Amazonía se aceleró en el 2017. Son más de 25 mil hectáreas devastadas equivalentes a 30 mil campos de fútbol”, dice Julio Cusuriche Palacios, presidente de la Federación Nativa del río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad), quien representa a 32 comunidades de siete pueblos indígenas.

“Aquí empieza la patria, pero también el olvido y la pobreza”, señala.

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El dirigente recuerda que Madre de Dios es la región con mayor biodiversidad del Perú, pero dañada por una minería destructiva. “Hay comunidades pobres y abandonadas a pesar de sus riquezas. La minería ilegal genera cientos de millones de dólares que no benefician a los pueblos aborígenes”.

La selva de Madre de Dios es extensa y en muchas zonas no hay presencia del Estado.

Una de ellas es la comunidad nativa Santa Teresita, en Tambopata. Hace dos años, durante el periodo de Pedro Pablo Kuczynski, el Ministerio de Educación ofreció construir un colegio. “Dejaron las bases y nunca más volvieron. Esto parece un cementerio”, dice la vicepresidenta de la comunidad, Sandra Rodríguez Zumaeta.

“Hay trece niños de inicial y 25 de primaria que estudian como pueden. Tampoco tenemos un centro médico y el agua del río que tomamos está contaminada”, denuncia Rudil Laureano Gómez, director del ‘colegio’.

Julio Cusurichi asegura que lucharán por los derechos de estos pueblos. “Nuestros nativos dicen que pueden morir protegiendo su territorio”.

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Minería y otros males

El dirigente está preocupado por las actividades ligadas a la minería ilegal. “Apoyamos las operaciones que se realizan, pero no todo es ‘La Pampa’”, señala a La República.

Pide al Gobierno actuar ya “porque el oxígeno de la selva no nos sirve solo a nosotros, sirve para el mundo entero”.

A media hora de viaje desde Santa Teresita, pobladores de la comunidad nativa Kotsimba, en la zona de amortiguamiento del parque Bahueja Sonene, dicen que se han realizado operativos contra la minería ilegal y la tala, “pero todo sigue igual”.

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“Invaden territorios de las comunidades nativas y ponen en riesgo la vida de los pueblos indígenas en aislamiento (no contactados) porque estas actividades están entrando a sus bosques”, explica Cusurichi.

“Necesitamos ser atendidos por el Gobierno central, regional y de los municipios. La inclusión social no ha llegado, existen pueblos donde hay desnutrición y otras enfermedades”.

Cusuriche, quien en el 2007 recibió el premio Goldman (considerado el Nobel ambiental), denuncia que cada día hay más carreteras construidas en zonas protegidas que sirven para la minería y tala de árboles.

En estos tiempos de calentamiento global y extinción de especies, preservar nuestros bosques es más que una obligación.

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“Sin embargo, mientras haya ‘Pampas’ y otros territorios indígenas anegados por la sangre y las lágrimas de nuestra gente, poco se podrá hacer”, señala con pesar.

Fenamad: siete pueblos indígenas

- Las 32 comunidades nativas afiliadas a la Fenamad suman un área de casi medio millón de hectáreas y representan siete pueblos indígenas: Harakmbut, Ese Eja, Matsiguenka, Yine, Shipibo-Conibo, Amahuaca y Kichua Ruma.

- El presidente Martín Vizcarra y su homólogo colombiano Iván Duque expresaron su solidaridad con los pueblos afectados por los incendios en la Amazonía.

- Coincidieron en la necesidad de trabajar de manera conjunta para lograr el desarrollo sostenible de la región amazónica, que es uno de los ecosistemas más importantes del planeta.

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