Política

Congreso: peruanos ven la corrupción más generalizada en el Legislativo, según IEP

Estudio IEP. Según último sondeo de opinión, un 88% de peruanos considera que la corrupción tiene más arraigo en el Parlamento. En tanto, solo un 28% considera honesto al presidente Pedro Castillo y solo a un 25% le inspira confianza.

Un 78% identifica que la corrupción está muy generalizada en el Congreso, según la última encuesta de IEP. Foto: Congreso
Un 78% identifica que la corrupción está muy generalizada en el Congreso, según la última encuesta de IEP. Foto: Congreso
Wilber Huacasi

La última encuesta de junio del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) deja en evidencia una percepción crítica de los peruanos en relación a la corrupción en las instituciones políticas. Un 88% de ciudadanos cree que la corrupción está más generalizada en el Congreso. Este nivel de impresión es muy similar en los municipios y gobiernos regionales. El Ejecutivo y el entorno de Pedro Castillo tampoco se salvan.

En relación al Parlamento, un 78% identifica que la corrupción está muy generalizada y adicionalmente hay un 10% que advierte que este problema está generalizado “en algo” en esta institución clave para la democracia, sumando un 88%.

La diferencia no es muy distante entre el Congreso y los gobiernos subnacionales, tomando en cuenta el margen de error de 2.8% de este estudio, cuyo trabajo de campo se hizo del 20 al 23 de junio.

Los mismos encuestados creen que la corrupción también está generalizada en los municipios y los gobiernos regionales, en este caso en el orden del 86% (ver detalles en la infografía).

Luego está el Poder Ejecutivo, con 81% de corrupción generalizada (66% mucho y 15% algo). Y le siguen las empresas privadas, también con 81% (61% mucho y 20% algo).

El entorno del presidente Pedro Castillo está en el quinto lugar y los resultados tampoco son alentadores: hay un alto 76% que también ve la corrupción generalizada en este ámbito.

Castillo en la mira

En la encuesta del IEP, la ciudadanía también evalúa al presidente Castillo y el resultado no es alentador: si en agosto del 2021 un 53% lo consideraba honesto, ahora el porcentaje se reduce apenas al 28%.

Igualmente, si en agosto de 2021 había un 46% de peruanos a quienes Castillo les inspiraba confianza, ahora ese porcentaje se redujo a 25%.

Iván Lanegra, de Transparencia, advierte esto como preocupante. “Dos tercios de la ciudadanía lo consideran deshonesto. Su pobre actuación pública, llena de ambigüedades, contradicciones y silencios, así como las investigaciones fiscales han contribuido a este juicio”, apuntó.

Encuesta IEP -Pedro Castillo. Foto: captura

Aprobación

Adicionalmente a lo anterior, la aprobación de Pedro Castillo baja en dos puntos (de 21% a 19%), en relación a mayo. En contraparte la aceptación al Congreso sube de 10% a 12%. En tanto, la presidenta del Congreso, María Alva, sube en dos puntos en aprobación, de 16% a 18%, con respecto a mayo. En los tres casos, la cifra sigue siendo muy baja.

Desaprobación de María del Carmen Alva. Foto: captura LR Data

Análisis

Para Iván Lanegra, el sondeo sobre corrupción, “más que reflejar un juicio sobre la categoría jurídica de corrupción, expresa la percepción sobre si los actores están preocupados por el interés general o están solo atentos a sus propios intereses”.

Para Samuel Rotta (Proética), la percepción extendida de la corrupción debe generar preocupación. “Parece haber un correlato con los escándalos más notorios y con la evidencia de intereses subalternos en las contrarreformas adoptadas en el Ejecutivo, el entorno presidencial y el Congreso”, comentó.

“De cualquier modo, la situación es crítica y exige una salida que devuelva centralidad a la ética pública”, subraya Samuel Rotta.

Última encuesta de IEP para La República.

¿Por qué no encontramos salidas?

Análisis por Patricia Zárate, jefa de Estudios de Opinión del IEP

Desde hace varios años, la ciudadanía quiere cambios. Las elecciones generales significan eso. Lamentablemente, cada elección ha significado también desilusión. La imagen del presidente Castillo que ganó por muy poca diferencia a su contrincante, pero parecía despertar una gran identificación con la ciudadanía, en especial fuera de Lima, es un ejemplo de esto. Es así que la valoración de una de las características que generaba consenso, su preocupación por los que menos tienen, es la mitad (28%) de lo que era en agosto de 2021 (57%). Y esa desilusión se extiende a zonas donde tuvo mucho más apoyo y más electores, como el sur y el centro. En el sur, un 67% decía que se preocupaba mucho o algo por los que menos tienen, ahora solo un 32% lo cree y así podemos enumerar temas como su honestidad, la confianza que inspira, su capacidad de gobernar y su capacidad de representar a “gente como usted”.

Y todos se preguntan si están tan mal las cosas, ¿por qué no sacan al presidente? Es que ya se han probado cambios en las instituciones políticas en los últimos años: disolución del Congreso y elecciones congresales, renuncia y vacancia presidencial y ninguno de esos cambios ha traído mejoras en la situación percibida por la ciudadanía, cada vez más crítica con la situación económica que estamos atravesando. Incluso frente a todo un escenario de indicios de corrupción, no se observa un rechazo multitudinario, no nos movilizamos. Ahí, y en varios ámbitos, las diferencias que nos dividen y nos distinguen atraviesan también nuestras metas o motivos de movilización.