Elena Iparraguirre solicita formalmente casarse con Abimael Guzmán

Plataforma_glr
26 Oct 2009 | 12:50 h

La "número dos" de Sendero Luminoso, Elena Iparraguirre , condenada a perpetuidad, presentó el pasado viernes una solicitud oficial para casarse con su compañero Abimael Guzmán, líder de la banda y quien está recluido en otra prisión.

En una entrevista con Efe en el Penal de Chorrillos (Lima), Iparraguirre dijo que las autoridades carcelarias le han sugerido casarse "por poderes", pero no piensa aceptar y exige que el matrimonio se consume con el traslado de alguno de los internos al penal donde se encuentra el otro.

Iparraguirre y Guzmán presentaron el pasado septiembre una solicitud de "habeas corpus" para poderse reunir, pues mantiene una relación sentimental desde 1989, pero la solicitud fue rechazada el 1 de octubre por una jueza con el argumento de que ella no ha podido acreditar el divorcio de un primer matrimonio.

Elena Iparraguirre tiene 61 años y está presa desde 1992. Para entonces llevaba 15 años viviendo en la clandestinidad como miembro del Buró Político del Partido Comunista Peruano (nombre oficial de Sendero), que declaró la "guerra popular" al estado peruano, una guerra de dejó casi 70.000 muertos, de los que la mitad son atribuidos a los senderistas.

Confesó que no conoce Internet y nunca ha navegado en una página web, como tampoco sabe qué es un horno microondas, y la primera vez que vio un teléfono celular fue el pasado febrero, cuando le vio usarlo a la directora del penal donde está presa.

Pasa la mayor parte del día leyendo, aunque también pinta, modela cerámica y escribe poesía. Ha recopilado sus 22 poemas políticos con intención de publicarlos, posiblemente "como regalo a Abimael", que cumple 75 años el próximo 3 de diciembre, dijo.

Iparraguirre y Guzmán fueron detenidos en 1992 y recluidos en el mismo penal hasta 2006, fecha en la que ella fue trasladada al Penal de Mujeres, donde goza del grado más flexible dentro del "régimen cerrado especial", lo que le permite tener seis horas de patio y una celda individual (cuando lo habitual son las celdas compartidas).

La dirigente de Sendero recibe regularmente la visita de su madre, que tiene más de 90 años y viene a verla en silla de ruedas, mientras que sus dos hijos vienen a verla "sólo en fechas señaladas, como navidad o Año Nuevo, pues para ellos es una relación muy complicada", dijo.

Iparraguirre abandonó a sus hijos en 1976, incapaz de seguir adelante con sus compromisos personales como madre y esposa, para dedicarse de lleno a su militancia maoísta. "Me rebelé contra el papel que le impone la sociedad a la mujer, me até el corazón con mis tripas y salí sin voltear atrás", dijo a Efe en una ocasión.

Como su compañero sentimental, Iparraguirre jamás ha mostrado arrepentimiento por todas las víctimas causadas en la guerra más sangrienta de Suramérica, aunque hoy sí admitió que su grupo cometió "tantísimos excesos" en su estrategia. (EFE. Lima)