Alberto Fujimori es peruano y no japonés

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19 Jun 2001 | 14:00 h

Por CESAR ROMERO CALLE

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A lberto Fujimori es peruano, independientemente del país en que nació, que ahora se confirma fue el Perú, o de la nacionalidad de sus padres. Es peruano porque sus padres Naoichi y Mutsue Fujimori, y después el propio Alberto, lo quisieron. El Perú lo aceptó y le dio el más alto cargo de la Nación. Japón admitió esa decisión al recibirlo, entre 1990 y 2000, como presidente peruano.
Las leyes peruanas, las japonesas y el derecho internacional lo reconocen como peruano. El derecho internacional considera nacional de un país a una persona que ha desarrollado lazos efectivos con un Estado más que con otro. Estos lazos efectivos están dados por su lugar de trabajo, sus relaciones con el aparato político y burocrático del Estado, el hogar de su familia, sus intereses económicos, sociales y culturales.
¿Puede decir, en estos momentos, Alberto Fujimori que estos lazos lo unen más a Japón que al Perú? Es evidente que no. Nuestro ex presidente es peruano y ha ratificado su nacionalidad peruana a lo largo de sus 62 años de vida. Esto ni él mismo lo puede cambiar en el presente. Alberto Fujimori nació en el fundo La Calera, en el valle de Surco. Fue inscrito en el registro civil, en la municipalidad de Miraflores, con el nombre de Alberto, por sus padres Naoichi Fujimori y Mutsue Inomoto.

La decisión de los padres
Es verdad también que, cumpliendo con las leyes de su país, Naoichi Fujimori registró a su primer hijo varón en la legación japonesa en Lima y que ésta comunicó su nacimiento al Japón para su registro en el Koseki de los Fujimori, en la aldea de Kawachi, dentro de la hoy prefectura de Kumamoto.
Pero este hecho por sí solo no le da la ciudadanía japonesa. Es sólo una posibilidad. Una alternativa que Fujimori tenía que tomar al adquirir la mayoría de edad, según la ley japonesa. En este caso al cumplir 20 años. El memorándum que la embajada japonesa remitió, el 25 de mayo de 1937, al gobierno peruano es claro sobre este punto.
Según la ley japonesa y la Ordenanza Imperial Nº 262, dice el memorándum, los japoneses que nazcan en los países extranjeros y que obtengan la nacionalidad de dicho país pierden la nacionalidad japonesa, originándose desde el tiempo de nacimiento "Ipso Facto" la aplicación de esta disposición, si no expresan la intención de conservar la nacionalidad conforme a lo dictado en el Reglamento".
La mencionada ordenanza establece que esta intención debe ser expresada por los padres dentro de los 14 días después del nacimiento, pero se entiende que debe ser ratificada por el interesado al cumplir la mayoría de edad. Y aunque sea conservada, precisa el memorándum , podrá renunciarla con solo manifestar su intención en tal sentido .
Alberto creció y se educó en el Perú. Fue bautizado, junto a sus hermanos, Juana, Pedro y Santiago, en la parroquia de Santa Ana de los Barrios Altos. Se educó en el colegio "Alfonso Ugarte". Allí realizó la instrucción premilitar, a la que sólo están obligados los peruanos. Después, estudió en la universidad Agraria La Molina, donde se graduó de Ingeniero Agrónomo.

Alberto Fujimori decide
Durante sus primeros años en la universidad Agraria Fujimori cumplió los 20 años. La edad en que debía decidir si ser peruano o adoptar la nacionalidad de sus padres. ¿Fujimori decidió asumir su nacionalidad japonesa? No. No hay un solo hecho que demuestre que tomó esa decisión entonces. Sí muchos que demuestran su decisión de ejercer única y plenamente como peruano, lo que presupone una intención de renuncia a la nacionalidad japonesa.
Al concluir sus estudios universitarios, Fujimori viajó a seguir cursos de postgrado al exterior y luego regresó a Lima, a su casa, a su país. Desarrolló su profesión, hizo carrera, hizo negocios y ejerció sus derechos políticos. Aquí se casó, formó su familia y nacerían sus hijos y los educaría bajo las costumbres peruanas.
Es más, en 1984 accedió al rectorado de la universidad La Molina y a la presidencia de la Asamblea Nacional de Rectores. Cargos para los que la ley universitaria de la época exigía la nacionalidad peruana. Nótese que ese año se promulga la nueva ley de nacionalidad japonesa (entró en vigencia el 1 de enero de 1985) que Fujimori invoca ahora para pretender ser japonés.
¿Qué hizo entonces Fujimori?, ¿se fue al Japón? No. Allegados a su familia señalan que Fujimori consideraba en esa época poco atractivo abrazar la nacionalidad japonesa. Al contrario, ratificó más su intención de ser peruano. Años después postuló y fue electo presidente de la República del Perú, cargo reservado sólo a los peruanos.
¿Japón se opuso? No. El gobierno japonés lo reconoció y recibió como ciudadano peruano. Las visitas se sucedieron en 1991, para una reunión del Banco de Desarrollo Interamericano, en 1992, en junio de 1993, en mayo de 1994, en setiembre de 1995, en noviembre de 1996, en julio de 1997, en noviembre de 1998 y en mayo de 1999 en visita oficial, como representante reconocido del Estado peruano.

La nacionalidad
La Constitución, desde la de 1933 hasta la de 1993, y las respectivas leyes peruanas de la materia reconocen dos conceptos para establecer la nacionalidad. El "jus solis", el lugar de nacimiento o vínculo territorial y el "jus sanguinis" o vínculo de sangre.
Por el "jus soli" es peruana toda persona nacida en el territorio nacional, independientemente de la nacionalidad de sus padres. Por el "jus sanguinis" es peruana toda persona nacida en el exterior de padres peruanos, que es registrada oportunamente en nuestras embajadas
El derecho internacional establece que cada Estado determina quién es nacional. Es decir, cada país, de acuerdo con sus usos y costumbres, decide quiénes son sus nacionales.
Sin embargo, con la migración suele suceder cada vez más que una persona se enfrenta a dos nacionalidades al nacer en un país regido por "jus solis" de padres provenientes del "jus sanguinis".
Así cuando se presenta la controversia qué nacionalidad debe prevalecer. Como cada Estado es soberano y autónomo para dilucidar este tema, el derecho internacional ha establecido principios generales a tomar en cuenta.
La nacionalidad se define así como la pertenencia jurídica de una persona a la población que constituye un Estado. Esta pertenencia jurídica, ya no sanguínea ni territorial, se determina por las acciones efectivas voluntarias e interesadas que desarrolla una persona dentro de un grupo nacional.
Hechos concretos, como la residencia habitual, los intereses económicos y personales, la vida pública, los vínculos con el Estado, el servicio militar, la participación en la vida política, social y económica, el logro y búsqueda de objetivos comunes, van a determinar la pertenencia jurídica de una persona a un Estado.
La Corte Internacional de Justicia de La Haya ha definido estos principios generales al resolver dos casos de conflicto de nacionalidad. El caso Canevaro, que enfrentó al Perú e Italia, y el caso Nottebohm, entre Guatemala y Liechtenstein.

El derecho internacional
El caso Canevaro, resuelto por el tribunal de arbitraje de La Haya en 1912, se trató de un súbdito italiano que luego de radicar varios años y nacionalizarse peruano, llegando incluso a ser electo senador, después intentó la protección diplomática de Italia.
El Tribunal Arbitral resolvió que era inadmisible la protección italiana, fundándose en que la nacionalidad efectiva de Canevaro era la peruana, pues esta persona vivía y ejercía sus derechos políticos en el Perú.
Friedrich Nottebohm fue un ciudadano alemán que después de residir muchos años y desarrollar sus negocios en Guatemala, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, adquiere de "paso" la nacionalidad del principado de Liechtenstein, y pretende posteriormente obtener la protección de este país frente a la mencionada nación centroamericana.
El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sentenció en el caso Nottebohm que la nacionalidad es "un vínculo jurídico que tiene como base un hecho social de unión, junto a una reciprocidad de derechos y deberes.
Sea pues por su lugar de nacimiento, por la Ley o por los principios del derecho internacional -intención, más voluntad, más intereses-, Alberto Fujimori es un ciudadano peruano, que tiene derechos y deberes que cumplir, sin importar dónde ahora se encuentre.
ue vence este año.

Japón no puede darle su nacionalidad a Fujimori

Por CESAR ROMERO CALLE

...... E l ex presidente Alberto Fujimori no tiene doble nacionalidad. No puede ser considerado japonés. Kenya Fujimori, el nombre con el que sus padres lo inscribieron en el koseki familiar y, posiblemente, lo llamaban en el hogar, tuvo la oportunidad de existir como japonés, cuando el ex presidente cumplió la mayoría de edad. Pero, Alberto no lo quiso y nunca antes pretendió serlo.
Fujimori pretende usar ese nombre y la posibilidad de su nacionalidad japonesa con la evidente intención de huir de la justicia. Busca así evadir su responsabilidad como gobernante peruano durante la última década del siglo XX. Olvida que para ser ciudadano o nacional de un país se requiere y esperan objetivos más nobles.
La única evidencia que se tiene de que Alberto "quiso" ser japonés es la voluntad de sus padres de inscribirlo en el koseki familiar. Pero legalmente eso no es suficiente. Para ser nacional de un país, en esos casos, se requiere una acción de voluntad propia al cumplir la mayoría de edad. El ex presidente no tomó esta opción, que se sepa.
El memorándum de la legación japonés de 1937 habla que se perderá la nacionalidad japonesa pese a estar inscrito en el koseki con la sola intención de rechazarla. Fujimori no sólo ha tenido la intención, sino que actuó al asumir la más alta magistratura del Perú en contra de la posibilidad de adquirir la nacionalidad japonesa.

Japón lo recibe como peruano
Durante sus 62 años de vida fue peruano. Realizó diversas acciones en este sentido que, incluso, involucraron y comprometieron al Japón, al recibirlo como presidente peruano. Recuérdese que el memorándum señala que el Japón no obliga a los hijos de sus nacionales nacidos en el extranjeros a ser japoneses, lo que evidencia que éstos deben hacer un acto de voluntad en ese sentido, que Fujimori no ha hecho.
Fujimori no puede ser reconocido como japonés. Kenya Fujimori no existe legal ni jurídicamente. No, más allá del koseki familiar. ¿Podría alguien mostrar algún documento de estudio o título profesional a nombre de Kenya Fujimori? Es casi seguro de que no. El único que existe legalmente en todos los documentos es Alberto Fujimori, ciudadano peruano.
En ningún país se reconocen dos identidades a una misma persona, aunque es posible que muchos, al margen de la ley o por diversión o pretensión, utilicen más de un nombre. Así mismo, el derecho internacional si bien acepta que una persona tenga doble e incluso múltiple nacionalidad, al momento de asumir sus derechos y obligaciones se espera y exige que tenga una nacionalidad.
Además, en el marco de respecto a los derechos humanos, se exige que una determinada nacionalidad, para que sea aceptada por los demás Estados, cumpla con dos requisitos fundamentales por parte del individuo y del país que la otorga.
Primero, se exige que la persona cumpla con las condiciones establecidas por la Ley sobre nacionalidad vigente en el país donde obtiene y ejerce ésta. La ley japonesa no acepta la doble nacionalidad, pide que al optar por la nacionalidad japonesa se renuncie a la anterior. Es seguro además que exige cumplir una serie de requisitos a los hijos de inmigrantes que retornan a la tierra de sus padres.
En segundo lugar, se pide que la atribución de nacionalidad no sea contraria a las costumbres o principios generales de la materia en el derecho internacional. Asumir la nacionalidad de un país para huir de la justicia de otro va contra todas las costumbres y principios del mundo civilizado y que ésta se pueda imponer en virtud de una supremacía económica equivaldría casi al surgimiento del imperialismo.
Fujimori durante estos años expresó y ejerció su voluntad de ser peruano. Esta voluntad fue y es contraria a las leyes japonesas sobre nacionalidad y es evidente que Alberto Fujimori solo busca protegerse de las consecuencias de sus actos como gobernante peruano, al invocar la nacionalidad de sus padres.
Por tanto, Alberto Fujimori no reúne, de acuerdo con el derecho internacional, las condiciones para ejercer la nacionalidad japonesa. El Japón tampoco reúne las condiciones para que su hipotética decisión de considerar a Fujimori como uno de sus súbditos sea respetada por los demás estados civilizados.


La ley japonesa de nacionalidad
La ley de nacionalidad vigente en el Japón prohíbe expresamente reconocer como japonés al hijo de emigrantes nacido en el exterior que ha ocupado cargos públicos de importancia en el país donde reside habitualmente.
Fujimori visitó y fue recibido oficialmente por el Japón en múltiples oportunidades como presidente peruano. Aun ahora que ha buscado refugio allí, lo hace como ex gobernante peruano. Japón no puede desconocer este hecho.
El artículo 16 de la Ley de nacionalidad japonesa de 1984, que entró en vigencia en enero de 1985, prescribe al respecto:

1) la persona de doble nacionalidad que haya hecho la declaración de opción deberá renunciar a la nacionalidad extranjera.
2) en caso de que la persona de doble nacionalidad haya hecho la declaración de opción y éste en el país extranjero haya tenido voluntariamente un cargo público, el Ministro de Justicia puede quitarle la nacionalidad japonesa, si este último encuentra que dicho cargo es contradictorio con la opción de la nacionalidad japonesa solicitada por la persona de doble nacionalidad, excluyendo si dicho cargo público en el otro país puede ser ejercido por un extranjero .

La ordenanza imperial en virtud de la cual sus padres lo inscribieron en el koseki familiar establece que el niño mantendrá la nacionalidad japonesa si sus progenitores lo registran en el consulado dentro de los 14 días de su nacimiento. Esto se cumplió, pero requiere una expresión de voluntad cuando la persona obtenga la mayoría de edad y junto con ello la renuncia a la nacionalidad extranjera adquirida por nacimiento.
Alberto Fujimori no cumplió con tomar esa opción cuando le llegó el turno de hacerla. Al contrario, realizó una serie de acciones a lo largo de su vida que ratificaron su nacionalidad peruana. Todo lo cual, a la luz de la ordenanza ya derogada y la ley de nacionalidad vigente en Japón, lo invalida para ser japonés en este momento.

Los convenios internacionales
Ahora, si el gobierno japonés insiste en otorgarle una nacionalidad que no le corresponde, debe tenerse en cuenta que, de acuerdo con el derecho internacional, la doble nacionalidad solo existe para fines prácticos y no jurídicos. Japón no puede proteger a Fujimori frente a un eventual pedido de extradición, amparándose en una doble nacionalidad.
Al respecto, se encuentra una serie de jurisprudencia en los tratados de derecho internacional y archivos de los tribunales de justicia internacional como la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Uno de éstas es el Convenio de La Haya de 1930 sobre "ciertas cuestiones relativas a los conflictos de leyes de nacionalidad", que aun cuando no llegó a entrar en vigencia, es tomado como jurisprudencia, en la solución de muchas controversias en esta materia.
Este convenio establece principios que son de aplicación en el caso de Alberto Fujimori. El convenio determina que un Estado no puede otorgar protección diplomática a uno de sus nacionales contra otro Estado cuya nacionalidad posee también la misma persona.
Lo cual significa que Japón no puede alegar ante la comunidad internacional que Fujimori es japonés para negar su extradición. Tendrá que entregarlo. Por voluntad propia, Alberto Fujimori es peruano. Nació, creció y gobernó nuestro país y nada ha hecho hasta ahora que indique que han cambiado sus objetivos personales, salvo pretender evadir la acción de la justicia.