“Muerte de Guzmán es un golpe al corazón de quienes lo endiosaban”

Exjefe del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) que atrapó al cabecilla terrorista en 1992, coronel PNP (r) Benedicto Jiménez Bacca, afirma que deceso del llamado ‘presidente Gonzalo’ también es el fin de la estrategia de la “lucha armada”.

Benedicto Jiménez fue jefe del GEIN, agrupación que capturó a Abimael Guzmán en 1992. Foto: John Reyes/La República
Benedicto Jiménez fue jefe del GEIN, agrupación que capturó a Abimael Guzmán en 1992. Foto: John Reyes/La República
Doris Aguirre

Los seguidores con los que todavía contaba Abimael Guzmán Reinoso sufrirán un agudo proceso de extinción, porque el fallecimiento del cabecilla terrorista también representa el fin del llamado ‘pensamiento Gonzalo’, la ideología en la que se basó la guerra terrorista, afirmó el exjefe del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), coronel PNP Benedicto Jimenéz Bacca.

Fueron agentes del GEIN los que en la noche del sábado 12 de septiembre de 1992 capturaron a Guzmán junto con varios miembros de la cúpula de la sanguinaria organización criminal, lo que contribuyó decisivamente en la debacle del Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, que había emprendido violentas acciones desde el 17 de mayo de 1980.

La muerte de Abimael Guzmán significa un golpe en el corazón a sus seguidores que lo endiosaban. Ellos decían que cada 100 años nace un líder comunista, tipo Mao Zedong y Ho Chi Min”, apreció Jiménez, quien luego de pasar al retiro se dedicó a estudiar a Sendero Luminoso.

Con la muerte de Abimael Guzmán su ‘partido’ se desmoronará de manera similar como ha ocurrido con el APRA, luego del fallecimiento de Alan García”, manifestó Jiménez.

“Yo creo que sucederá algo parecido a lo que siguió como consecuencia de su captura en 1992, lo que produjo el derrumbe de su organización. Guzmán tuvo que aplicar una estrategia ideológica y política para salvarlo de su desaparición. Pero esta vez no estará Guzmán”, manifestó Benedicto Jiménez, quien ha publicado sesudos y documentados libros sobre su especialidad, como La captura del presidente Gonzalo (2000) e Inicio, desarrollo y ocaso del terrorismo en el Perú: el ABC de Sendero Luminoso (2002).

El coronel en retiro Benedicto Jiménez Bacca indicó que uno de los grandes problemas de la organización es que no hay ningún dirigente con un perfil ni siquiera cercano al suyo.

No hay ninguno que tenga la talla de Abimael Guzmán. Guzmán conocía a los dirigentes y sabía que no tenían la talla como estratega”, expresó el exjefe del GEIN.

“Cuando cayó Abimael Guzmán, ‘Feliciano’ (Óscar Ramírez Durand) trató de continuar con la lucha armada, diciendo que Abimael era un costo porque estaba preso, pero no lo logró, menos los del grupo del Vraem (valle de los ríos del Apurímac, Ene y Mantaro), donde se encontraban los hermanos Quispe Palomino, porque no son estrategas”, arguyó Jiménez.

No solo ha muerto Abimael Guzmán, ha muerto también una línea de estrategia que ellos llaman la lucha armada, la guerra popular. Se acabó”, apuntó.