Arcos dorados electrocutados y Estado subsidiario

“Cambiemos el chip del Estado subsidiario, que quiere perennizar la hegemonía de lo privado sobre lo público, con las graves consecuencias que hoy lamentamos”.

Humberto Campodónico
18 Dic 2019 | 7:01 h

La muerte de dos jóvenes electrocutados en un local de McDonald’s debe llevarnos a una reflexión profunda sobre las condiciones de trabajo en el Perú. Se trata de un golpe muy duro para las familias y para la sociedad entera, lo que debe llevar a las sanciones a los responsables.

Lo primero es que, trabajando para una gran cadena de restaurantes, los jóvenes deben haber tenido un contrato formal y, si trabajaban más de 24 horas por semana, debieran haber estado ganando el salario mínimo de 930 soles al mes (1).

Pero un contrato formal no significa que el empleo no sea precario. Primero, porque el contrato seguro es temporal, normalmente por 3 meses. Es también precario porque las horas de trabajo son “a gusto del empleador”: a veces por las noches, a veces por la tarde, a veces por la mañana. A veces se lavan platos, a veces se barre y lava el local, a veces se fríen papas y hamburguesas.

Si quisieras protestar por esas condiciones de trabajo, ¿cómo hacerlo si no hay sindicato?, justamente porque tu contrato es temporal. Si quisieras estudiar, ¿cómo haces para ir a clases? La cosa se agrava si tienes un contrato, también formal, pero a tiempo parcial (menos de 24 horas a la semana) pues no tendrás ni CTS ni vacaciones ni gratificaciones.

¿Y entonces, quién los defiende? La Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) debiera hacerlo. Está probado que la fiscalización laboral mejora las condiciones de trabajo y, también, reduce la informalidad.

Pero, caramba, el Perú solo tiene 0.2 inspectores por cada 10,000 empleados, según el BID (ver gráfico). Somos los “primeros en el sótano”. Uruguay tiene 0.8 y Chile es el mejor con 1.8 inspectores por cada 10,000 trabajadores.

Por ello, Perú tiene muchos menos cotizantes a la seguridad social (signo de formalidad) que todos los demás. Peor, imposible. Hay más problemas: en 5 regiones no hay Sunafil y tampoco existe la capacitación adecuada para que cumplan su función. La fresa de la torta: su presupuesto en el 2019 fue de solo S/ 175 millones, cuando debiera ser el doble.

Hasta aquí hemos hablado de 2.9 millones de trabajadores formales. Pero existen, además, 3.4 millones de asalariados privados informales (tasa de informalidad laboral del 54%). La situación de ellos es peor, como lo demostró la muerte de dos chicos esclavos en un contenedor en Las Malvinas hace dos años.

Pero quizá lo peor es que la Sunafil es considerada un obstáculo. ¿Por qué? Porque se entromete en el “libre mercado” y, supuestamente, “perjudica la inversión”. Este es el “chip” del “Estado subsidiario”, es decir, del “Estado mínimo”, en presupuesto y fiscalización. Esa es la explicación. Eso tiene que cambiar y se debe entender que, a más fiscalización, más seguridad y, también, menos informalidad. Señora Ministra de Trabajo: pida que le dupliquen el presupuesto de SUNAFIL y no ensaye explicaciones burdas con acento xenófobo.

El fondo del asunto radica en tener políticas que impulsen, no solamente el sector servicios, como la McDonald’s de los arcos dorados, sino la diversificación para cerrar la brecha de productividad entre el llamado sector “moderno” y el sector “tradicional”, lo que polariza la estructura productiva del país. Para ello se necesitan políticas de desarrollo productivo, anatemas para el extremismo de libre mercado y, también, para el actual gobierno.

Conclusión: cambiemos el chip del Estado subsidiario, que quiere perennizar la hegemonía de lo privado sobre lo público, con las graves consecuencias que hoy lamentamos.

1. McDonald’s acaba de pagar una indemnización de US$ 26 millones en California para arreglar un juicio que le hicieron 38,000 empleados por pagar bajos alarios, https://www.Nytimes.Com/2019/12/17/world/americas/mcdonalds-deaths-peru.Html