¡Eso es lo que le gusta a la gente!

No es buena idea gobernar como ‘Pocho’ Rospigliosi.

Augusto Álvarez Rodrich.
20 08 2019 | 01:54h

El presidente Martín Vizcarra cometería un error si cediera a la tentación de gobernar al estilo de ‘Pocho’ Rospigliosi.

Alfonso ‘Pocho’ Rospigliosi (1930-1988) fue un talentoso periodista deportivo de gran éxito con la marca ‘Ovación’ en radio y revista, y en televisión con ‘Gigante Deportivo’.

Además de una hiperactividad desbordante, ‘Pocho’ sabía conectar con la audiencia gracias a contenidos que hacían honor a uno de sus lemas preferidos: ‘Eso es lo que le gusta a la gente’.

Algunos creen hoy que esa es una buena idea para gobernar el Perú, pero les parece muy mal si se trata de Donald Trump en Estados Unidos.

Es cierto que una tara terrible de la política peruana es que en campaña se dicen una cosa para ganar, pero después se hace otra cosa para gobernar, lo cual resta legitimidad a los presidentes.

Pero, en opinión de esta modesta columna, hay un trecho largo entre eso y pensar que se debe buscar un equilibrio entre el buen gobierno y hacer lo que le gusta a la gente. Un presidente responsable debiera construir legitimidad con la ciudadanía sin que ambos conceptos sean incompatibles.

También es un error culpar al alejamiento de ‘lo que le gusta a la gente’ a la tecnocracia y la burocracia públicas, las cuales han sido, durante las últimas décadas, las que le han dado un mínimo de consistencia y racionalidad a los gobiernos peruanos.

Es responsabilidad de un presidente conformar una tecnocracia capaz que coincida con su enfoque y que le permita hacer viables sus planteamientos, la cual debiera evitar, por ejemplo, papelones como el del presidente Vizcarra en Tía María, lo cual ha mellado su credibilidad en muchos salvo en quienes creen que es una virtud tener un discurso diferente según quien te oiga y pensar que nadie se dará cuenta, solo porque eso le gusta a la gente.

Gobernar implica el valor y el coraje de hablar a la gente con la verdad y hacer el esfuerzo de persuadirla, en vez de tirarle de vez en cuando un maní para buscar equilibrio, lo cual implica una subestimación lamentable del pueblo.

‘Como le gusta a la gente’ puede ser una buena recomendación para un programa de televisión –y no siempre–, pero en un programa de gobierno parece un tremendo desacierto.