MEF no quiere aplicar política anticíclica

“Ha comenzado entonces la búsqueda de ‘explicaciones’: que la Semana Santa, que los gobiernos regionales y locales están recién elegidos y no saben invertir...”.

Humberto Campodónico
10 Jul 2019 | 2:23 h

Las alarmas sonaron hace dos meses cuando en abril el crecimiento del PBI fue de solo 0.02%. La última vez que hubo cifras parecidas, aunque peores, fue en el 2009: en el II y III Trimestre el PBI cayó -1.2 y -0.6%.

Había atenuantes, sin embargo, debido a la “gran recesión” internacional de las hipotecas basura. Mejor aún: el mismo 2009 el MEF aplicó una fuerte política anticíclica: la inversión pública creció 21% (22 y 24% en el III y IV Trimestre), lo que mitigó desplome de 15% de la inversión privada.

Desde fines del 2009 se restableció el crecimiento, con la ayuda del gobierno de EEUU –gran incentivo gasto fiscal– y del Banco Central, que bajó las tasas de interés y dio paso al “relajamiento cuantitativo”. Y se recuperaron los precios de las materias primas, lo que nos ayudó.

Las alarmas sonaron otra vez hace poco cuando el BCR redujo el pronóstico de crecimiento del PBI 2019 de 4.0 a 3.4% (¿por qué el BCR y no el propio MEF?). La diferencia con el 2008-2009 es que desde hace varios años el PBI mundial está a la baja y, también, que se acabó el superciclo de las materias primas. La cereza de la torta es que el crecimiento de nuestro PBI depende en 55% de las condiciones externas (1). Para agravar las cosas, agréguele “guerra comercial” y lucha por la hegemonía tecnológica.

Peor: no se está aplicando una política contracíclica. La inversión pública cayó 11% en el I Trimestre y en el último Reporte de Inflación, el BCR estima que solo crecería 1% en todo el año. ¿Y la inversión privada? Pues aumentó 2.9% en el I Trimestre y ya no crecerá 6.5% este año sino solo 3.8%, igual que el PBI.

Ha comenzado entonces la búsqueda de “explicaciones”: que la Semana Santa, que los gobiernos regionales están recién elegidos y no saben invertir, que no hubo la pesca del año pasado, que Las Bambas, etc., etc. A eso se agregan explicaciones “más de fondo”: que no sale Tía María, que no se aprueban las leyes laborales, que no se prolonga la ley de la agroindustria, etc., etc.

El resultado: “un gobierno que solo piensa en las reformas políticas –que no dan de comer” y que no tiene autoridad”. Otros agregan: “la lucha anticorrupción es un fiasco y se debe anular el Acuerdo con Odebrecht. Y también: “el gobierno de Vizcarra es el titiritero que mueve a los fiscales a su antojo y toma como pretexto la reforma política para “destruir a los partidos” y hacerse reelegir en el 2021”. Ya sabemos quiénes son.

Pero no se dice que el MEF ha reducido la inversión pública para satisfacer a las calificadoras de riesgo, como vimos antes. Así, la meta de déficit fiscal ha bajado de 2.9 a 2.2% del PBI este año (5,100 millones de soles) y para el 2020 de 2.1 a 1.8%.

Chau, política anticíclica. Y esto se traslada al empleo, en caída desde el 2015. Si agregamos que, según la última encuesta del INEI, el 77% de los 750,000 migrantes venezolanos entraron en el 2018, este shock de demanda de trabajo ha contribuido al aumento de la informalidad y la baja de salarios.

No hay compartimentos estancos entre las reformas políticas, la institucionalidad, la lucha contra la corrupción y el crecimiento económico, enlazando el corto con el mediano y largo plazo. Es hora de cambiar el enfoque económico. Pero el gobierno no toma ese rumbo (Tía María) y podría perder muchas de las fichas que consiga ganar en los otros compartimentos (si es que las gana).


1. Ver “Vientos en contra de afuera y de adentro”, www.cristaldemira.com, 12/06/19.