La lucha por una segunda oportunidad

Ley de beneficios a personas privadas de la libertad

Augusto Álvarez Rodrich.
23 M06 2019 | 19:23h

Un preso pierde el derecho a la libertad, pero nunca a la dignidad y eso pasa por la posibilidad de una segunda oportunidad en la vida.

En este sentido, está en la comisión de justicia y derechos humanos del congreso, para su dictamen, un proyecto de ley de beneficios excepcionales para personas privadas de la libertad resocializadas, que merece respaldo y premura pues su aprobación significaría importantes beneficios.

El mismo establece un mecanismo legal para que, de manera excepcional, brinde beneficios penitenciarios a personas privadas de la libertad que demuestren su resocialización mediante un cambio de conducta como resultado de un tratamiento rehabilitador que se sustente en criterios de evaluación técnica; que cuenten con un proyecto de vida; y que no representen un peligro para la sociedad.

Existe una gran sobrepoblación en los penales: albergan a 93 mil internos cuando solo pueden recibir a 32 mil, un problema que se agrava por una tasa anual de crecimiento de 8%.

Su situación es calamitosa. Solo cuentan con 70 médicos (uno por cada 1,314 internos), 192 psicólogos (uno por cada 479 internos), 142 trabajadores sociales y 2 mil agentes de seguridad.

Ante ello, en 2014 los internos de la capellanía del penal de Castro Castro elaboraron el primer borrador del proyecto, el cual fue perfeccionado con la colaboración de la Pastoral de Cárceles de la iglesia católica, y la Conferencia Episcopal de Acción Social (CEAS), y se ha plasmado en la versión que llegó al congreso de la república a fines de 2018 como una iniciativa ciudadana mediante la recolección de más de 90 mil firmas verificadas por ONPE y Reniec.

Los beneficios potenciales del proyecto son muy valiosos para fortalecer el proceso de resocialización, lo cual impacta positivamente en la seguridad ciudadana; reforzar el tratamiento penitenciario progresivo; y disminuir la sobrepoblación penitenciaria.

Este es un proyecto que todos deben apoyar porque la resocialización es el fin principal de una condena carcelaria; porque beneficia a toda la sociedad; porque los valores de una nación también se miden por cómo trata a sus presos; y porque todos merecemos una segunda oportunidad en la vida.