Dos hombres son asaltantes 

Jorge Bruce
29 04 2019 | 00:45h

¿De qué está hablando el alcalde? ¿De seguridad ante la delincuencia o de la inseguridad que le generan sus prejuicios?

Por extraño, que parezca, esto fue lo que respondió, palabra por palabra, el alcalde de Miraflores, Luis Molina, a la pregunta de Cristina Fernández-Aguilar en El Comercio del 27 de abril. La pregunta fue: “¿Asume que una pareja solo está integrada por un hombre y una mujer?, ¿no le parece discriminatorio?”. Y el alcalde espetó la inolvidable frase: “Dos hombres son asaltantes”. El contexto del intercambio era la prohibición propuesta por el burgomaestre de Solidaridad de que dos personas circulen en motos lineales.

Es ese contexto el que quisiera, contrariamente al sentido común, descontextualizar. 
En la pregunta referida a la prohibición –al ser inviable la ordenanza, se ha presentado una iniciativa legislativa a la Comisión de Defensa nacional y Orden Interno– Molina afirma: “Dos hombres no van. Hombre y mujer sí, porque es una pareja, familia. Mujer y hombre tampoco van porque la mujer puede manejar y el hombre asalta. Dos mujeres sí van.”

¿De qué está hablando el alcalde? ¿De seguridad ante la delincuencia o de la inseguridad que le generan sus prejuicios? Porque esto es lo que sucede cuando se toman decisiones basadas en estereotipos discriminatorios. Inconstitucionales, como es obvio. Si olvidamos por un momento el contexto, como pedía líneas atrás, nos encontramos con la genuina ideología de género: “Hombre y mujer sí, porque es una pareja, familia”. ¿De dónde salió ese sancochado psicosexual? De la mente del alcalde que los miraflorinos elegimos. 

Es un disparate afirmar que un hombre y una mujer en una moto son una pareja, familia (pueden ser tantas otras cosas, desde amigos hasta compañeros de trabajo o amantes). Otra afirmación que ya requiere un enfoque psicoanalítico es asegurar que “Dos hombres no van” y “Dos mujeres sí van.” ¿Está hablando de medidas municipales o de preferencias pornográficas?

Esto es lo que sucede cuando se gobierna sobre la base de ideas preconcebidas y generalizaciones. Inevitablemente, se trasladan al terreno de decisiones que afectan a todos las preferencias del gobernante. Es así que unas ideas anacrónicas acerca de la cuestión de género terminan convirtiéndose en reglamentos para el uso de motocicletas. Ojalá que los votantes aprendamos de estas groseras patinadas. ¿Se podía esperar otra cosa de un seguidor de Luis Castañeda?