Gobernar con la pistola en la cabeza

El gobierno envía incentivos equivocados al que reclama.

El gobierno envía incentivos equivocados al que reclama.

El nuevo gabinete Del Solar debería demostrar pronto que el cambio de premier no es simple asunto decorativo ni de mejores habilidades de comunicación del gobierno, sino que implicará cambios reales para resolver problemas en los que el gobierno ha mostrado actitudes sorprendentes, por inadecuadas, como es el caso de la manera como suele atender algunos reclamos sociales con enfoques que perjudican notablemente la marcha económica del país y envían incentivos equivocados a la población.

Se entiende que la presidencia de Martín Vizcarra sea, por carecer de partido y bancada, muy cuidadosa en su relación con la opinión pública, pero cuando esa precaución se vuelve un obstáculo para que se respeten asuntos elementales del Estado de derecho, lo que la administración está haciendo es gobernar con una pistola en la sien pues, de tanto ceder sin fundamento, se va convirtiendo en el espacio para que cualquiera le reclame lo que sea sabiendo que siempre obtendrá ‘alguito’.

Abundan los ejemplos. Uno es el bloqueo de la vía Cusco-Apurímac, el cual ya lleva 40 días impidiendo el transporte de minerales de Las Bambas, lo cual puede devenir en la paralización de la principal mina del país.

El reclamo busca en este caso una nueva servidumbre para la comunidad que no tiene fundamento legal alguno, pero que es promovido por un grupo mafioso que alimenta expectativas irreales para fomentar la protesta. Ahí, el Estado brilla por su ausencia.

Otro caso ha sido el prolongado paro de transportistas que perjudicó no solo a la actividad económica sino la movilización de ciudadanos, el cual fue ‘resuelto’ por el Estado reduciendo el precio del diésel ex planta de Petroperú y suspendiendo el pago de peajes en varios puntos de Arequipa. Así, cualquiera arregla los problemas.

Pero el caso más grotesco de la manera como el Estado ‘soluciona’ problemas es el de las roturas en el oleoducto norperuano, el cual es destruido por algunas comunidades de la zona de poco más de cien personas a las que luego contrata para reparar el daño. 

Digamos que es un modo equivocado de ofrecer incentivos a la gente, para no decir que, así, cualquiera gobierna, ¿no es cierto, premier Del Solar?

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