Tantas veces Sánchez

El Perú estaba asistiendo al amanecer de una de las mejores generaciones de intelectuales y probos, como lo reclamó el sembrador de rebeldías e inquietudes, Manuel González Prada

El Perú estaba asistiendo al amanecer de una de las mejores generaciones de intelectuales y probos, como lo reclamó el sembrador de rebeldías e inquietudes, Manuel González Prada

El pasado 12 de octubre, Luis Alberto Sánchez, el maestro, el político, el periodista, el crítico literario de la República y la Colonia, el más prolífico de los escritores (104 obras), el deportista inverosímil, el masón, hubiera cumplido 128 años. Nació en el Siglo XX, el 12 de octubre de 1900 y murió a los 94 años.

Nos dejó huérfanos de sus luces, su sabiduría y de su manera graduable y amena de decir las cosas, siempre enseñando, cuando tenía 94 años. Había nacido con el siglo y no solo fue el testigo de él, sino uno de los principales protagonistas de nuestra historia en toda la gama caleidoscópica de sus quehaceres más trascendentales.

El Perú actual todavía no ha pagado la deuda que tiene con la memoria de este maestro insigne, que enseñó con la palabra y con el ejemplo como debe ser un hombre enterizo, como lo fue su amigo entrañable y compañero jefe, Víctor Raúl Haya de la Torre.

Cuando apenas tenía 20 años presentó su primer libro: Los poetas de la Revolución, fruto del Conversatorio Universitario que los más inquietos y estudiosos académicos en ciernes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos habían inaugurado para airear la universidad y ponerla a cara a los avances de las ciencias y las letras. El Perú estaba asistiendo al amanecer de una de las mejores generaciones de intelectuales y probos, como lo reclamó el sembrador de rebeldías e inquietudes, Manuel González Prada. Por encima de los enconos y odios sembrados por los minusválidos intelectuales del siglo XX, nadie deja de reconocer hasta hoy, los méritos intelectuales y morales de Luis Alberto Sánchez. Y es que aquellos disociadores eran, en su mayoría, representantes de los intereses económicos de los civilistas plutócratas que, a raíz del contrato Dreyfus firmado por el turbulento pero honesto caudillo Nicolás de Piérola, perdieron la fácil y filibustera manera de hacer dinero.

Dentro de las múltiples facetas de los quehaceres de Sánchez, no hay duda que la suya fue una de las egregias figuras del Congreso, cuando el Apra tuvo la fortuna, en las primaveras democráticas, de ungirlo no solo diputado sino, la mayoría de las veces, senador. Con Sánchez en el hemiciclo, el Congreso cobraba prestancia, particularmente en la esgrima parlamentaria sostenida con los no menos respetables hombres inteligentes que salieron tanto de las filas de Acción Popular como del PPC.

Una de las facetas poco conocidas de LAS es su pasión por los deportes. Practicó remo en La Punta; también box y esgrima. Deportado en Chile, practicaba el fútbol, y ya en casa, mientras veía o escuchaba los noticieros, se ejercitaba en su bicicleta estática. Pero lo más sorprendente es que desde sus tiempos de estudiante nunca dejó de hacer planchas. 

Podría parecer baladí hablar de un intelectual de la talla de Sánchez en relación con su pasión por la práctica de los deportes. Pero estoy convencido de que no lo es, porque esta arista de su biografía retrata al hombre pleno.

Creo necesario señalar en estos breves apuntes, acerca del “Doctor Océano del siglo XX”, al decir de Luis Alva Castro, que fue la Universidad Nacional Federico Villarreal la primera en recordar y homenajear al Maestro. En el año 2001 organizó 10 conferencias referidas a sus múltiples facetas de intelectual y hombre público en su paraninfo, con motivo del centenario de su nacimiento.

* Docente universitario y periodista

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