Pedro Pablo Kuczynski: "Pido un sistema judicial eficiente"

El expresidente Pedro Pablo Kuczynski envió una misiva por su cumpleaños en la que cuenta parte de su vida y responde a las acusaciones que pesan en su contra.

El expresidente Pedro Pablo Kuczynski envió una misiva por su cumpleaños en la que cuenta parte de su vida y responde a las acusaciones que pesan en su contra.

Pedro Pablo Kuczynski cumple 80 años este miércoles 3 de octubre, por tal motivo envió una carta en medio de los cuestionamientos a su pasada gestión presidencial. 

Por Pedro Pablo Kuczynski

Hoy cumplo 80 años desde que nací en Miraflores.  Han sido años llenos de trabajo, de retos, de felicidad y también de momentos difíciles. Hoy paso por uno de esos momentos, resultado de investigaciones y restricciones completamente injustas promovidas por pugnas políticas en las cuales no he participado.

Hace 50 años, aquel 3 de octubre de 1968, como encargado transitoriamente en esos días del Banco Central de Reserva, en la madrugada desde mi oficina en el centro de Lima presencié el golpe militar.  Golpe que cambió la historia del Perú.  Los líderes del golpe nunca pudieron creer que un equipo gerencial y financiero tan joven pudiera liderar una institución tan importante.  Llovieron las acusaciones.  Nos tomó nueve años y dos Cortes Supremas para lograr que prevalezca la verdad y la justicia.  Otros sufrieron mucho más que yo.  Los recuerdo con afecto y respeto.

Y ahora tenemos que enfrentar los retos personales y, sobre todo, los del Perú.  El Perú acogió a mis padres en 1936. Mi madre era profesora francesa con una fuerte conciencia caritativa.  Mi padre era un médico alemán quien siempre estuvo dedicado a la obra de la medicina social, primero en países de Asia y África, luego en el Brasil en un equipo que desarrolló la vacuna contra la fiebre amarilla, y finalmente en el Perú, concentrándose en la erradicación de la lepra y sobre todo la mejora de la salud pública en la Sierra y la Selva.

Ahora tengo la satisfacción de cinco nietos, la quinta generación desde que mi abuelo paterno nació en la frontera de Alemania y Polonia en 1845.  Y tengo la suerte de que mi hija menor esté orientándose hacia la investigación científica y médica, como su abuelo.  Sólo me falta mi familia porque mi esposa, generosa, está cuidando a un hermano que está grave.  Además, ella ve, igual que yo, con inmensa preocupación el tono agresivo del debate político que tenemos hoy.  Como con varios otros países, domina excesivamente la “post-verdad” y la agresividad.  Una mala receta para el futuro.

El colmo de la desinformación ha sido hace unos días cuando una entidad oficial me acusó, como si fuera un pecado, que yo traía ahorros de afuera.  Claro, he trabajado afuera muchos años y a mi edad vivo de mis ahorros, todos declarados y tributados.  Ese ahorro lo traje al Perú principalmente para pagar mi impuesto a la renta, que me tocaba pagar y lo pagué el mismo día en que renuncié a la presidencia.  Cumplí mi obligación.  Me siento muy maltratado por comunicaciones y supuestos “audios” poco transparentes en los cuales ni siquiera aparezco.  Con mis abogados contestaré todas las preguntas que se me hagan pero en un país democrático debemos todos respetar la ley y no apañar el insulto y las inexactitudes a través de canales que dicen ser oficiales pero no son transparentes.

¿Qué pido en mi cumpleaños?  Como la mayoría de los peruanos pido un sistema judicial eficiente, transparente, bien remunerado, incorruptible y no politizado.  Ya hice una propuesta en mi mensaje al congreso el año pasado. Hoy se debate en el congreso como ir adelante.  No hay duda cuál es el camino.

El Perú es un gran país, no sólo por su historia, su cultura y  su geografía, todas extraordinarias, pero sobre todo por el corazón generoso de su pueblo. La educación es fundamental para que nuestro pueblo progrese, y poco a poco estamos adelantando en este tema absolutamente fundamental.  Pero lo más importante es tener amor y corazón hacia los otros.  El odio, el prejuicio, la venganza, el poder sin control, la corrupción y la vanidad son malos consejeros.  Tenemos que ser un país en el cual todos empujamos la carreta juntos. Los retos son inmensos. La tarea es difícil, pero es necesaria. La tenemos que hacer.


3 de octubre de 2018                                                  

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