Dos caras de la crisis, por Ricardo Uceda

La procesión que va por dentro en las filas de Fuerza Popular. El problema de perder congresistas de uno en uno. ¿Le conviene a Kenji que renuncie Martín Vizcarra? El mal perfil de un posible sucesor.

13 Mar 2018 | 8:42 h

Como en la situación previa al primer intento de vacar al Presidente, la debilidad del enjuiciado acapara los reflectores. Pero la situación del sector político que lo vacaría, Fuerza Popular, es también de crisis, aunque de otra naturaleza. Ante todo porque no controla su sangría de parlamentarios. Un líder fujimorista le dijo a su interlocutor, la semana pasada:

–La situación es perversa y misteriosa. No sabemos quién será el próximo.

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Se refería al hecho de que con toda probabilidad habrá más renuncias en la bancada de Fuerza Popular. Ocurrirían en los próximos días o incluso después de la segunda votación de vacancia contra Pedro Pablo Kuczynski. No saben cuántos serían. Tampoco están identificados. Hay un conjunto amplio de sospechosos, y pocas posibilidades de saber qué es lo que realmente piensan.

Keiko contra todos

¿Por qué lo de perverso? Porque el suspenso parecería premeditado. Podrían irse todos de una vez. Pero no: se van de uno en uno, como para desmoralizarlos. El último que renunció, Luis Alberto Yika, los sorprendió por completo.

–Lo peor de todo– continuó el dirigente de Fuerza Popular –es que los que pueden irse asisten a nuestras reuniones, y saben lo que discutimos.

Yika era uno de ellos. Para un sector de la cúpula fujimorista, Keiko Fujimori no solamente se enfrenta a su hermano Kenji y a su padre Alberto, más todos los desplazados por su liderazgo en el partido –algunos históricos–, sino al gobierno completo, ya dispuesto a disponer de recursos para proyectos locales que requieren los parlamentarios provincianos que los traicionarían. Esto de los recursos no está comprobado, pero se da por cierto.

–Es una alianza amplia, que quizá va hasta Montesinos– remató, sombríamente.

Peores presagios

Involucrar a Montesinos parece una exageración–aunque tuiteó contra Keiko hace unos días–, pero otra fuente de este sector dijo rotundamente para esta nota:

–No habrá 59 votos para vacar a Kuczynski, con toda seguridad. 59, por ahora, es la cifra oficial de la bancada.

Hay un conjunto amplio de maltratados que sienten que no fueron escuchados, eso ya se sabe. Ahora sienten que Kenji, aliado con el gobierno, puede serles más útil que Keiko. Un mensaje importante, el sábado pasado, fue la presentación de PPK en Puno con Lucio Ávila, quien renunció en febrero a la bancada de Fuerza Popular y es originario de ese departamento.

–Digo más– añadió la segunda fuente–; en el partido ya se habla de que una alianza adversa, más adelante, podría quitarnos la Mesa Directiva del Congreso.

Haciendo números

Hay quienes aún se están preguntando con cuál de los hermanos les irá mejor. Kenji suma doce parlamentarios, contándose él mismo, y cree que el máximo posible que podría lograr sería 25. No solo lo dice en privado. Se lo comunicó a la bancada de PPK antes de la admisión al debate de la primera vacancia, en diciembre del 2017, al anunciarles que los ponía a disposición de la gobernabilidad. Como esto no se materializó en la votación que admitió el debate –solo él votó en contra– su crédito cayó momentáneamente, y por eso luego sus diez votos que salvaron a PPK fueron una sorpresa. La anécdota muestra, en retrospectiva, que Kenji tenía en mente un número mucho mayor.

La suerte de PPK está echada si Kenji no recluta a ninguno nuevo durante la próxima votación de vacancia. Aún con unos pocos la destitución procedería si hay votos imprevistos por el Sí en otras bancadas. Nada es seguro. Pero, en un caso u otro, hay que preguntarse si la tendencia de crecimiento del sector de Kenji tendrá su techo con esta votación.

La utilidad de Kenji

Parecería que no. Kenji también podría crecer como colaboracionista en un gobierno del sucesor Martín Vizcarra, manteniendo una cuota de poder que le hace atractivo a los indecisos. Todo depende de la actitud que Vizcarra adopte ante la situación de Alberto Fujimori.

Otro factor: la popularidad de Kenji, con su imagen de Hijo Bueno, sigue creciendo en desmedro de la de su hermana. También este es un factor atractivo para los indecisos. Esta tendencia al alza aparentemente se mantendrá cualquiera sea el resultado de la votación.

A Kenji, paradójicamente, no le conviene que Vizcarra renuncie junto con la segunda vicepresidenta Mercedes Araoz si PPK es vacado. En ese caso gobernaría el presidente del Congreso, Luis Galarreta, quien convocaría a elecciones. Kenji requiere más tiempo para seguir aumentando popularidad y lanzar su candidatura. Su ocasión está en el 2021

Para Keiko, en suma, ganar la votación de la vacancia no resolvería sus problemas internos. Y perderla le significaría un mayor debilitamiento. ¿Por qué, entonces, amparó la moción valiéndose de las dos izquierdas parlamentarias?

–Porque no hacerlo hubiera sido peor hacia el interior –dijo una de las fuentes–. Una muestra mayor de debilidad. Pero esta vez, por si perdemos, dejamos mayor protagonismo a la izquierda.

El enigma Vizcarra

En el otro bando, los leales a PPK enfilaron sus baterías contra Martín Vizcarra, ya en la seguridad de que juega en pared con la oposición fujimorista a través de César Villanueva, el ex premier de Ollanta Humala. Villanueva ha marcado distancia del partido donde está invitado, Alianza para el Progreso, que apoyaría a PPK. Vizcarra aún es un enigma como político en grandes ligas. En el gobierno se lo considera un traidor y se le augura una presidencia de papel, aún más vacilante que la de PPK.

En este entorno se recuerdan sus idas y vueltas cuando fue ministro de Transportes y Comunicaciones: detuvo la tramitación del aeropuerto de Chinchero ante una embestida parlamentaria, lo reinició, puso su cabeza en manos de la Contraloría, renunció súbitamente, sin consultar y sin dejar resuelto lo del proyecto. Después se resistió a asumir el premierato, que PPK quería encargarle. Fue en la crisis de 2017, cuando Fernando Zavala debía abandonar el cargo.

Los consultados

En esa ocasión PPK hizo una ronda de consultas a representantes de partidos del Congreso. Uno de ellos fue Víctor Andrés García Belaunde, de Acción Popular, quien ahora votará de todos modos por su destitución. García Belaunde, uno de los críticos de Vizcarra por lo de Chinchero, desaconsejó su nombramiento. Alguien recuerda que dijo: “Lo vamos a hacer puré”.

Otro fue Mauricio Mulder, quien, informado de las reticencias de Vizcarra para asumir el premierato, dijo:

–Si no quiere, es que le falta coraje y no vale mucho como político.

García Belaunde confirmó sus objeciones de entonces para esta nota, aunque sin recordar las palabras que empleó. Añadió:

–Ojo, ahora respaldaré que asuma Vizcarra si PPK es vacado. Pero no porque me guste, sino porque le corresponde, como primer vicepresidente. 

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