Socióloga, con un máster en Gestión Pública, investigadora asociada de desco, activista feminista, ecologista y mamá.

Continuidad sin cambios, por Marisa Glave

El fujimorismo, tras años de obstruccionismo, es parte del problema nacional actual.


La presentación del nuevo premier, Luis Galarreta, confirma que el argumento central de campaña de Fuerza Popular era una mentira. Prometieron orden para salir del caos en el que se encontraba el Perú, pero lejos de tener una propuesta clara para organizar el Estado, para combatir la delincuencia o para hacer frente a los posibles estragos del fenómeno El Niño (FEN), lo que aportan es improvisación. No tienen una propuesta de transformación, por el contrario, son parte del problema que arrastra la gestión pública.

El cuento de “llevamos 20 años preparándonos para ser gobierno” es falso. No hay un programa sólido de gobierno listo para ser ejecutado. El fujimorismo en su tiempo en el Congreso se dedicó a ser una oposición obstruccionista –sin voluntad de comprender las políticas públicas en curso de sus adversarios para buscar mejorarlas– y luego se transformó en una bancada de gobierno, un oficialismo de facto gobernando a la sombra.

Este comportamiento errático del gobierno en sus primeras semanas, recolocando a funcionarios de confianza de los gobiernos de Boluarte, Jerí y Balcazar, sin ser capaz de anunciar cambios de fondo en el manejo del Estado, sólo ratifica lo que muchos denunciaron: son su continuación. Confirman así que el fujimorismo es parte esencial del caos que ahora describen como una limitante en el Estado. Con sus decisiones en el parlamento y con su soporte político a los últimos gobiernos llegamos hasta acá.

Pero el incremento de la delincuencia y la inminencia del FEN no admiten ni continuidad ni improvisación. El congresista Harvey Colchado, que ha presentado no sólo un paquete de proyectos para derogar las llamadas Leyes Procrimen, sino que ha presentado ya una propuesta normativa para combatir la extorsión, parece tener mucho más claro qué hacer frente a la inseguridad que el ministro Astudillo, que sigue “buscando” el mecanismo que le permita cesar al actual jefe de la Policía Nacional, Óscar Arriola.

Sobre seguridad, el premier sólo planteó generalidades y repetición de promesas incumplidas o medidas efectistas, mas no efectivas. Requisas en penales, como las que hizo Jerí, no sirven de nada, y anuncio de penales, sin planes concretos, tampoco, peor aún cuando Boluarte malgastó tiempo anunciando la reconstrucción de El Frontón, pretensión sobre la que tampoco se pronunció el premier.

Lo que sigue anunciándose sin mayor explicación es la intervención militar en el orden interno. Galarreta fue más acotado que Fujimori. Él anuncia un apoyo puntual en algunas tareas como el control migratorio y las expulsiones, pero la presidenta señaló que estarían a cargo del orden interno en los territorios con Estado de Emergencia (EE). Cabe señalar que en el país el uso de los EE ha estado más relacionado con el control de conflictos sociales que con el combate real a la inseguridad. Es necesario que este punto sea aclarado.

Pero lo que considero más grave de esta presentación es la pobreza de sus propuestas para hacer frente a la emergencia por el FEN. Si PPK fracasó en su propuesta de una Reconstrucción con Cambios, Fujimori pareciera simplemente renunciar a la posibilidad de cambios reales.

Ni una línea sobre el ANIN y su desastre

Después de los estragos del Niño Costero del 2017, se creó la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), entidad encargada de hacer frente a dos tareas, por un lado, reconstruir la infraestructura que hubiera sido dañada y, por el otro, identificar los principales factores de vulnerabilidad y ejecutar proyectos integrales para reducirla. La razón era obvia: no sirve reconstruir para que se vuelva a destruir.

El 2023 colaboré con una investigación del Grupo Propuesta Ciudadana para ver el nivel de avance de la reconstrucción y sobre todo de los cambios propuestos. Los proyectos integrales debían intervenir quebradas, ríos y ciudades en las que se requería construir drenajes pluviales. De los casi 30 proyectos, al 2023, sólo había 15% de ejecución financiera y 10% de ejecución física.

La frustración en regiones como Piura o La Libertad era muy grande, pero por lo menos ya había una hoja de ruta trazada. En julio del 2023, Boluarte, con el apoyo del fujimorismo en el Congreso, decidió disolver la ARCC y crear la Autoridad Nacional de Infraestructura, para que absorba las tareas pendientes y garantice su ejecución.

La solución fue peor que la enfermedad. Muchos proyectos se paralizaron, otros se encarecieron aún más. La realidad es que hoy, agosto del 2026, seguimos sin tener una solución integral para el río Piura, seguimos sin poner una piedra en el drenaje pluvial de Piura (Piura, Castilla, Catacaos y 26 de Octubre) o en el de la ciudad de Trujillo.

¿Qué hará el gobierno de Fujimori? Al parecer, nada. Galarreta no dijo una palabra. Era la oportunidad estelar para mostrar el desastre de gestión pública, pero no podían, porque el desastre se agudizó con su anterior presidenta, con Boluarte y con el apoyo fiel del fujimorismo en el Congreso.

Lo que sí da a entender es que se centrarán en la respuesta y dejarán de lado la prevención. Anuncian la creación de una Comisión Nacional de Gestión del Riesgo del Fenómeno El Niño, integrada por Agricultura, Defensa, Economía, Vivienda e INDECI. Una comisión que desde su diseño será puramente reactiva, cuyo gran anuncio es la descolmatación de 530 puntos en ríos y quebradas.

Desde el 2011, que en el Perú se crea el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD), se definió que, si bien el trabajo de INDECI es central, está destinado exclusivamente a la atención de emergencias. Que la prevención del desastre requiere un equipo especializado y se dio el encargo a CENEPRED, el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción de Riesgos, que debe ser la cabeza del sistema. Ellos no aparecen ni en la sombra del discurso ni están en la mira del gobierno que, probablemente, no sepa ni para qué se creó.


Marisa Glave

Desde la raíz

Socióloga, con un máster en Gestión Pública, investigadora asociada de desco, activista feminista, ecologista y mamá.