Opinión

Crisis en Ecuador

Asesinato de candidato presidencial es una muestra del crecimiento de ola delincuencial.

EDITORIAL
EDITORIAL

Tres balazos acabaron con la vida de Fernando Villavicencio, asesinado la tarde del miércoles tras asistir a un mitin partidario. El candidato presidencial se había desempeñado como periodista de investigación y formulado graves denuncias de corrupción en su país. Precisamente, tres días antes de morir había acusado de amenazas contra su vida al Cartel de Choneros, asociado al narcotráfico mexicano.

Después de conocerse el trágico suceso, el grupo Los Lobos se atribuyó el crimen, como prueba de la impunidad de la que está gozando la delincuencia en el hermano país del norte. De ser uno de los países más seguros de América Latina, Ecuador ha pasado a convertirse en uno de los más peligrosos del planeta, con vínculos establecidos con las mafias de Colombia, México, Albania, etc.

La muerte de Villavicencio, segundo en las encuestas según Cedatos, ocurre a pocos días del sufragio, que está convocado para el próximo 20 de agosto. Se trata de elecciones adelantadas para reemplazar al actual presidente Guillermo Lasso, quien prefirió dar este paso antes que aceptar el juicio político en su contra.

El candidato había anunciado que realizaría denuncias sobre corrupción y revelaciones sobre conexiones del narcotráfico con la política en su país. Ello lo había convertido en una figura con mucha proyección. Villavicencio iba a destapar un escándalo el mismo día que fue fulminado por las balas de los tres sicarios, dos de ellos atrapados en el mismo lugar del crimen.

El peligro que se cierne sobre Ecuador, atravesado por la crisis política y el aumento incesante de delitos que se extendieron a las principales ciudades, es similar al que se vive en otros países de la región. El crecimiento de mafias internacionales que trasladan drogas, oro ilegal, lavan dinero y realizan otras operaciones delictivas sin respetar fronteras, es común en buena parte de América Latina.

En el Perú, lamentamos profundamente el crimen del candidato Villavicencio. En primer lugar, porque queremos que se restablezca la tranquilidad necesaria para la realización de las elecciones libres y democráticas en Ecuador. Y en segundo lugar, para que nuestro país adopte las medidas necesarias para garantizar el clima de paz y entendimiento necesarios que eviten un escenario similar en los futuros sufragios que se avecinan.