Ecuador electoral, por Mirko Lauer
"Hubo un tiempo en que un nuevo presidente izquierdista en el barrio podía significar algo. Hoy no está claro exactamente qué podría significar eso".

Las elecciones generales de este agosto en Ecuador van a tener un elenco que ya es familiar. Está la seguidora del caudillo autoritario de izquierda, condenado en Quito y ahora asilado en Bélgica. Está el candidato del presidente recién renunciado. Están los candidatos duros de la derecha, y un elenco de izquierda, en parte del movimiento indígena.
Una visión de lo que se viene es que será un remake de la agria confrontación entre Rafael Correa, el asilado, y Guillermo Lasso, el saliente, que no ha querido candidatear. Un pleito que pronto cumplirá un decenio. Por el primero, la excongresista Luisa González; por el segundo el también excongresista Fernando Villavicencio.
Pero hay visiones más elaboradas. José Hidalgo, director de la ONG Cordes, detalla las mejores opciones, y todas son de populistas: de izquierda populista con tendencia autoritaria, de izquierda conciliadora pero radical en temas ambientales, de derecha populista en campaña contra la inseguridad, y de centro “que quiere aparecer pragmático”.
Dos abogados del estudio quiteño Dentons Paz Horowitz precisan que a la fecha “Villavicencio y Jan Topic han confirmado su precandidatura. Otros son Otto Sonnenholzner y Henry Cucalón en la derecha, y los izquierdistas Leonidas Iza, Carlos Rabascall, Andrés Arauz, Yaku Pérez y Salvador Quishpe”.
Luego están las encuestas. Correa, o su candidata González, con 32%. El izquierdista Yaku Pérez con 25%. Lasso, o su candidato Villavicencio, con 19%. Los socialcristianos con 25%. Sonnenholzner con 23%. Iza, del movimiento Pachakutik, con 15%. Como siempre, mucho de esto puede cambiar de aquí a agosto, aunque la gente de Correa lleva importante ventaja.
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El triunfo del correísmo crearía una situación de tipo boliviano, con el caudillo histórico de un lado y la presidenta del otro. Es decir, una garantía de ruptura en el partido de gobierno. En Bolivia eso es un drama serio. Pero Ecuador tiene larga experiencia en este tipo de situaciones, y ha sabido salir airoso de ellas.
Hubo un tiempo en que un nuevo presidente izquierdista en el barrio podía significar algo. Hoy no está claro exactamente qué podría significar eso. La candidata correísta es una activa provida, por ejemplo. Es decir de izquierda en lo económico, y de derecha en lo social.















