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No al Tribunal Constitucional exprés

El actual Congreso es desaprobado por el 75%, según encuesta del IEP.

¿Por qué el apuro de los actuales congresistas para designar a nuevos miembros del Tribunal Constitucional? A poco menos de un mes de que concluya su mandato, inician un proceso de selección de seis magistrados, totalmente contra el reloj y sin que se entienda bien la razón de tanto apremio.

El tema central aquí es la urgencia con la que se ha abordado una elección que por la importancia —se trata del futuro del Estado de derecho en el Perú— debió posponerse hasta la incorporación de los nuevos congresistas, imbuidos de más representación y respaldados por el voto popular actualizado y renovado de acuerdo al nuevo mapa electoral que nos regirá por los siguientes años.

Un dato de la realidad, medido en la flamante encuesta del IEP que publicará La República, en donde se establece que el 74,8 % de los peruanos desaprueba el desempeño del Congreso actual. Es decir, el actual Parlamento debería abstenerse por razones éticas de tomar decisiones y promover cambios de la envergadura que se pretenden.

Pese a la controversia y a la crítica de los especialistas, se marcha a velocidad exprés para concluir con las entrevistas personales a los 17 candidatos seleccionados a fin de establecer los puntajes para llevarlos a la votación del Pleno. Se requerirán 87 votos para ser elegido magistrado del TC.

No hay que olvidar que fue este mismo Congreso, que ahora apura la renovación en el máximo órgano constitucional, el que protagonizó una elección golpista en noviembre y casi provoca un baño de sangre por imponer a Manuel Merino como eventual jefe del Estado, defenestrado a los 5 días. Ahora se han autoconvocado y han convertido dos legislaturas en cuatro, durante los últimos dos meses de gestión, para abordar numerosos cambios constitucionales, pensados más en su conveniencia que en el interés del país.

Buscar el copamiento de las instituciones en tiempos tan recios como los actuales pone aún más en grave peligro a la frágil democracia peruana. Estamos advertidos.